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9 de abril de
2005
Lenguas indígenas en agonía
Idiomas como el kiliwua en México, el amanayé
en Brasil, el záparo en Ecuador y el mashco piro en
Perú están a punto de desaparecer. Su extinción
sería una tragedia para la humanidad, advierten especialistas.
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Un
líder espiritual de la etnia ashaninka, de Perú,
que está en vías de extinción.
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Cientos de lenguas desaparecieron en América
Latina y el Caribe en los últimos 500 años y
varias de las más de 600 que aún sobreviven
podrían correr la misma suerte dentro de poco.
Agencias de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) y algunos expertos sostienen que se trata de una tragedia
evitable, pero hay quienes lo ven como un destino consustancial
a toda lengua.
Enfrentadas a la cultura occidental y a la presencia dominante
del castellano, portugués e inglés, lenguas
indígenas como el kiliwua en México, el ona
y el puelche en Argentina, el amanayé en Brasil, el
záparo en Ecuador y el mashco piro en Perú,
apenas sobreviven por el uso que hacen de ellas pequeños
grupos de personas, en su mayoría ancianos.
Pero también hay otras como el quichua, aymara, guaraní,
maya y náhuatl, cuyo futuro parece más halagüeño,
pues en conjunto las hablan más de 10 millones de personas
y muchos gobiernos apadrinan su existencia con distintos programas
educativos, culturales y sociales.
En el mundo hay alrededor de siete mil lenguas en uso y cada
año desaparecen 20. Además, la mitad de las
existentes están bajo amenaza de extinción,
según la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación y la Cultura (Unesco).
Esta agencia, que promueve la preservación y la diversidad
de las lenguas en el mundo, sostiene que la desaparición
de un idioma es una tragedia, pues con ella se esfuma una
cosmovisión y una cultura particulares.
Pero no todos lo ven así. La extinción
de lenguas es un fenómeno consustancial con la existencia
misma de ellas, y ha venido sucediendo desde que el hombre
emitió su primer sonido con valor lingüístico,
dijo a Tierramérica José Luis Moure, filólogo
de la Universidad de Buenos Aires y miembro de la Academia
Argentina de Letras.
En contraste, Gustavo Solís, lingüista peruano
experto en lenguas vernáculas y autor de estudios sobre
el tema en la Amazonia, afirma que no hay nada en las
lenguas que diga que deba desaparecer una y mantenerse otra.
Toda desaparición de lengua y cultura es una
tragedia mayor de la humanidad. Cuando ocurre se extingue
una experiencia humana única e irrepetible, declaró
Solís a Tierramérica.
Según este especialista, hay experiencias que indican
que es posible planificar la revitalización de lenguas
para que no mueran, pero que los esfuerzos que se hacen al
respecto en América Latina y el Caribe son aún
pequeños.
Cuando llegaron los europeos a América, en el siglo
XV, había entre 600 y 800 lenguas sólo en América
del Sur, pero con el proceso colonizador la inmensa
mayoría desapareció y en este mismo momento
hay lenguas en proceso de extinción por el contacto
desigual entre la sociedad occidental y algunas sociedades
indígenas, expresó.
Fernando Nava, director del gubernamental Instituto Nacional
de Lenguas Indígenas de México (Inali), señaló
a Tierramérica que las lenguas desaparecen por evolución
natural, lo que es entendible, o por la presión cultural
y por la discriminación que sufren sus
hablantes.
Es contra la segunda causa que muchos gobiernos, agencias
internacionales y académicos enfocan sus esfuerzos,
pues se trata de algo inaceptable, declaró. En este
campo, en América Latina y el Caribe estamos apenas
transitando por una etapa de sensibilización,
opinó.
Según la Unesco, la mitad de las lenguas existentes
en el mundo podría perderse dentro de pocas generaciones,
debido a su marginación de internet, presiones culturales
y económicas y el desarrollo de nuevas tecnologías
que favorecen la homogeneización.
El organismo difundirá en mayo un amplio estudio sobre
las lenguas en la Amazonia, varias de ellas habladas por muy
pocos individuos, con lo que aspiran a llamar la atención
sobre el fenómeno.
En las selvas amazónicas sobreviven pueblos indígenas
aislados, que se niegan a tener contacto con el mundo occidental
y su progreso. Suman unas cinco mil personas pertenecientes
a varias etnias, entre ellas, los tagaeri en Ecuador, los
ayoreo en Paraguay, los korubo en Brasil y los mashco-piros
y ashaninkas en Perú.
Para garantizar que la diversidad lingüística
se mantenga, la comunidad internacional acordó en los
últimos años una batería de instrumentos
internacionales y expertos organizan periódicas citas
donde analizan el tema.
Una de esas últimas reuniones se celebró del
31 de marzo al 2 de abril en el central estado estadounidense
de Utha, donde funcionarios y estudiosos del tema de toda
América debatieron sobre cómo evitar la desaparición
de docenas de lenguas en la región.
Desde 1999 y por iniciativa de la Unesco, cada 21 de febrero
se celebra el Día Internacional de la Lengua Materna.
Además existen acuerdos en el sistema de la ONU, como
la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural
y su Plan de Acción, de 2001, y la Convención
para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, de
2003.
También está la Recomendación sobre la
Promoción y el Uso del Plurilingüismo y el Acceso
Universal al Ciberespacio, de 2003, y la Convención
sobre la Protección y Promoción de la Diversidad
de las Expresiones Culturales, de 2005.
Corresponsal de Inter Press Service (IPS)
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