9 de abril de 2006

Actualidad
Contra la malaria

La malaria significa para Níger, al igual que para otros países africanos, un enorme daño económico, por lo que se realiza una intensa campaña contra el mosquito transmisor.

Ulrike Koltermann
DPA

Hablemos


Una voluntaria administra la vacuna oral contra la malaria a un niño en un suburbio de Niamey, la capital de Níger.

Una vistosa fila de mujeres y niños pequeños envuelve el centro de salud en un suburbio de Niamey, la capital de Níger. Los coloridos velos de las mujeres ondean en el caliente viento del área del Sahel.

Se respira un ambiente de alborozo. De vez en cuando llora un bebé, a quien la madre, con una rápida maniobra mueve de atrás para adelante para amamantarlo.

Las mujeres están esperando a que les entreguen una red contra los mosquitos, con la que protegerán a sus niños de la malaria. Esta enfermedad, también conocida como paludismo, transmitida por mosquitos, es la causa de muerte más frecuente en África.

Cada año, alrededor de un millón de personas mueren como consecuencia de la malaria, muchos más que por el sida. La mayoría de las víctimas son niños menores de cinco años. En Níger, el país más pobre del mundo, casi nadie está en condiciones de adquirir una red para mosquitos o buenos medicamentos.

“Yo tenía tres hijos, pero dos murieron por malaria”, dice Jamila, una mujer de 24 años que sostiene entre sus manos un envoltorio de plástico azul con una red contra mosquitos.

Niamey se encuentra a orillas del río Níger, que en época de lluvia es el doble de ancho que el río Rin, en Europa. Allí donde hay agua se reproducen los mosquitos que transmiten el agente patógeno del paludismo. Además de las aguas naturales también los canales de desagüe abiertos y el agua que se acumula en viejas bolsas de plástico, latas de conserva y basureros son sitios de cría para los insectos.

Las organizaciones de ayuda repartieron desde diciembre pasado más de dos millones de redes contra mosquitos en Níger, un país que tiene una superficie que es el doble de la de Francia y que en el norte posee un extenso desierto.

“Es la acción más grande de este tipo que se realizó jamás”, dijo Stefan Hoyer, de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las redes llegaron al país en contenedores y fueron transportados hasta las regiones más remotas en camiones, carros tirados por bueyes y en camellos. Los expertos estiman que en el año próximo los casos de malaria se reducirán en hasta un 30 por ciento.

“Lo nuevo es que combinamos la distribución de las redes con la campaña de vacunación contra la poliomielitis”, dijo Hoyer, quien desde hace 15 años está dedicado a la lucha mundial contra la malaria. Más de 20,000 voluntarios trabajaron para administrarle a los niños la vacuna oral y para entregarles a las madres las redes contra los mosquitos.

“Fue un despliegue logístico gigantesco”, dijo Hoyer. Las madres, cuyos hijos fueron vacunados en sus hogares, recibieron un vale para retirar luego una red en un centro de salud. Allí a las mujeres se les hacía una marca en la uña del pulgar para garantizar que sólo recibieran una red.

Las redes contra mosquitos fueron financiadas entre otros por el Fondo Global para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria; la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y el gobierno de Canadá. La distribución costó en total unos 13 millones de dólares.

Las fibras de las redes contienen un veneno que mata a los mosquitos, pero es inocuo para los seres humanos. La empresa danesa Vestergaard Frandsen lanzó al mercado hace dos años el PermaNet, que a diferencia de los modelos anteriores, que debían ser sometidos a un tratamiento con regularidad, tienen un efecto de dura cuatro años.

“La red y el transporte cuestan unos seis dólares. Si dos niños duermen durante tres años debajo de la red, esto significa que la protección de un niño contra la malaria no cuesta más de que un dólar al año”, calcula Louis da Gama. Este británico es un activista que tiene como objetivo convencer a políticos y donantes de la necesidad de la lucha contra la malaria.

“Del sida se ocupan muchos, porque también hay en Europa. Pero las víctimas de la malaria son ante todo niños africanos, que no tienen voz ni cabilderos”, se quejó.

 


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