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9
de abril de
2005
TRADICIONES
Vía crucis y su expresión artística
En
todo el mundo católico, ya está siendo celebrada
la Semana Santa. Dentro de ésta se encuentra el vía
crucis (en latín camino de la cruz), que conmemora
la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo,
representado en forma artística con las 14 estaciones.
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Trabajo
en mármol de la Iglesia El Calvario, ubicada
por el mercado Central en San Salvador.
Mosaico
de piedritas de la iglesia María Auxiliadora
(Don Rúa).
Estampa
hecha en yeso que pertenece a la Catedral Metropolitana.
en San Salvador.
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Penitencias
permitidas
Las penitencias corporales, con el objeto de fortalecer
la voluntad de unirse al sufrimiento de Cristo no son
exigidas por la Iglesia católica.
Las únicas que la tradición católica
sugiere son los ayunos de los Miércoles de Ceniza
y la abstinencia de comer carne (excepto pescado) los
viernes de cuaresma y el Viernes Santo. Algo que deben
realizar las personas entre los 21 y los 60 años. |
Desde
temprano los cantos religiosos alegran este día, el
murmullo de la gente cede al paso presuroso de las alabanzas,
al mismo tiempo que el incienso se mezcla con los aromas de
las flores, mientras un grupo de feligreses conduce la imagen
de Jesús por las calles de polvo, empedradas, adoquinadas
o asfaltadas antes de entrar al templo.
Hombres y mujeres, adultos o niños, con fervor llevan
en sus manos palmas y flores de güiscoyol, para conmemorar
la entrada triunfal del Mesías a Jerusalén,
suceso que está registrado en la Biblia, y que en la
liturgia católica marca el inicio de la Semana Santa,
una celebración que tiene su mayor apogeo durante el
triduo pascual (jueves, viernes y sábado santos) y
es la culminación de la cuaresma que se cuenta desde
el Miércoles de Ceniza.
Los días después de ahora son de celebraciones
tristes, ya que se rememora el suplicio de Jesús, quien
murió en un madero. Pero será hasta el próximo
domingo cuando la fiesta es más alegre, porque, según
los Evangelios, Jesús resucitó.
Esto es lo que se llama la pasión, muerte y resurrección
de Jesucristo. Aunque es el vía crucis al mediodía
del Viernes Santo la mayor expresión de sacrificio
que un ser de espíritu divino con cuerpo de hombre
hizo por la humanidad.
Pues ese suceso, que sólo está registrado en
el Nuevo Testamento, ha sido la inspiración de los
artistas.
Pintores, escultores, artesanos de madera, hierro o piedra
han plasmado los momentos más difíciles de Jesús,
en lo que tradicionalmente es conocido como las 14 estaciones
del vía crucis.
En la mayoría de las iglesias del mundo católico
se encuentran estas estampas en las paredes, algunas son pinturas,
otras esculturas en alto relieve, ya sea en mármol,
madera o la combinación abstracta de piedra y hierro,
como la que hizo el escultor salvadoreño Rubén
Martínez, en la iglesia El Rosario, en San Salvador.
Destacan las imágenes coloridas de la Parrroquia María
Auxiliadora conocida como Don Rúa hechas
con piedritas de colores como un mosaico. En otras partes
del mundo, algunas representaciones son consideradas verdaderas
obras de arte.
Tras el origen
La costumbre de rezar las estaciones de la cruz posiblemente
comenzó en Jerusalén. Ciertos lugares de la
Vía Dolorosa (aunque no se llamó así
antes del siglo XVI) fueron reverentemente marcados desde
los primeros siglos.
Hacer allí las estaciones de la cruz se convirtió
en la meta de muchos peregrinos, quienes desde el siglo XII
escriben sobre la Vía Sacra como una ruta
por la que pasaban recordando lo que sufrió Jesucristo.
No se sabe cuándo surgieron las estaciones según
se conoce hoy, ni cuándo se les comenzó a conceder
indulgencias, pero probablemente fueron los franciscanos los
primeros en establecer el vía crucis, ya que a ellos
se les concedió en 1342 la custodia de los lugares
mas preciados de Tierra Santa.
Muchos peregrinos no podían ir a Tierra Santa, ya sea
por la distancia o por las invasiones de los musulmanes que
por siglos dominaron esas tierras y perseguían a los
cristianos. Así creció la necesidad de representar
la Tierra Santa en otros lugares de Europa.
Sin embargo, la primera vez que se conoce el uso de la palabra
estaciones siendo utilizada en el sentido actual
del vía crucis se encuentra en la narración
del peregrino inglés Guillermo Wey sobre sus visitas
a la Tierra Santa en 1458 y en 1462. Wey ya menciona
14 estaciones, pero sólo cinco de ellas corresponden
a las que se usan hoy día.
Comprendiendo la dificultad de peregrinar a la Tierra Santa,
debido al dominio musulmán, el Papa Inocente XI, en
1686, concedió a los franciscanos el derecho de erigir
estaciones en sus iglesias y declaró que todas las
indulgencias anteriormente obtenidas por devotamente visitar
los lugares de la pasión del Señor en Tierra
Santa, las podían en adelante ganar los franciscanos
y otros afiliados a la orden haciendo las estaciones de la
cruz en sus propias iglesias, según la forma acostumbrada,
pero fue Benedicto XIII, en 1726, quien lo extendió
a todos los fieles.
Cinco años después, el Papa Clemente XII lo
extendió aún mas, permitiendo las indulgencias
en todas las iglesias siempre que las estaciones fueran erigidas
por un padre franciscano con la sanción del ordinario
(obispo local). Al mismo tiempo fijó en catorce el
número de estaciones.
Empero fue Benedicto XIV, en 1742, quien exhortó a
todos los sacerdotes a enriquecer sus iglesias con las estaciones
de la cruz, señala la página de la internet
www.corazones.org/oraciones/oraciones_jesus/via_crucis_explicado.htm.
Es así como la mayoría de parroquias muestra
en sus paredes las 14 estaciones, algunas hechas con sencillez,
mientras que otras son verdaderas obras de arte, pero todas
tratando de transmitir el sufrimiento de aquel Ser que le
dio vida al cristianismo.
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