8 de enero de 2005

Personajes
El trío mágico de la Navidad


En griego, Appellicon, Amerín y Damascón; en hebreo, Magalath, Galgalath y Serakin, y en español Melchor, Gaspar y Baltasar. No importa cómo se les llame, lo cierto es que estos tres magos representan una de las tradiciones navideñas más arraigadas de la fe católica.

Tania Urías
Hablemos El Diario de Hoy


El 6 de enero de cada año, la Iglesia católica celebr a la Epifanía o la manifestación de Dios hecho hombre.

En Occidente, la festividad gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los Reyes Magos como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el Salvador de toda la humanidad.

Según el padre Óscar Rodríguez, párroco de la Iglesia María Auxiliadora (Don Rúa), se supone que los Reyes Magos eran unos sabios conocedores de la astronomía que llegaron a Belén a adorar al recién nacido.

Aunque él afirma que no existen datos seguros sobre su origen ni tampoco podemos precisar el número ni sus rasgos ni sus nombres.

“El evangelio de San Mateo (Mt. 2,1-12) dice que venían de Oriente buscando al nuevo Rey que habría de nacer. Venían con regalos: oro (se regalaba sólo a los reyes), incienso (se ofrecía a la divinidad) y mirra (mortalidad)”, explica el sacerdote.

En el evangelio bíblico de San Mateo se narra como unos magos, guiados por una luminosa estrella, llegaron a Belén para adorar y ofrecer sus dones al recién nacido Mesías, burlando a Herodes, el infanticida más temido de la historia.

En los versículos del 1 al 12 se menciona la visita de estos magos a Belén, aunque nunca se dice que eran tres ni que eran reyes. En cuanto al número, como se menciona que estos personajes entregaron al Niño Dios tres regalos, pues se deduce que eran tres.

Así lo detalla James P. O. Donell en una investigación sobre el tema publicada en el 2002 en la revista Navidad, de Reader’s Digest, los mismos editores de Selecciones.

P. O. Donell se entrevistó en la catedral de Colonia, Alemania, con el canónigo Joseph Hoster, una autoridad en cuanto al tema de los magos, quien le mencionó que en el siglo V el Papa León I El Grande declaró lógica la inferencia de que tres regalos hubieran sido llevados por tres devotos y en lo sucesivo quedó establecido que los magos fueron tres.

¿Cómo eran?
Inmortalizados de mil maneras y en los variados materiales alrededor del mundo, las figuras de estos personajes, son como sigue:
Melchor: el más viejo y sabio de los tres, era un anciano blanco con barbas blancas. Su regalo para Jesús fue el oro, representando su naturaleza real.
Gaspar: joven moreno de cabello rubio rojizo. Su regalo fue el incienso, que representa la naturaleza divina de Jesús.
Baltasar: de raza negra. Su regalo a Jesús fue mirra, que representa su sufrimiento y muerte futura.

Fuentes: enciclopediacatolica.com, biblia.com, iac.es, navidadlatina.com, revista Hablemos El Diario de Hoy, enero de 2002. Padre Óscar Rodríguez, parroquia María Auxiliadora (Don Rúa).

El sabio Salomón, en el Salmo 72 asegura que eran tres y el profeta Isaías lo repite (60:13).

Respecto a su título de reyes, en la misma investigación de P. O. Donell se menciona que “un colaborador del padre Hoster, el doctor Herbert Rode, explicó que Tertuliano, erudito cartaginés del siglo III, fue probablemente el primer autor que dio el rango de reyes a los magos”.

Según información contenida en el sitio www.iac.es, el trato que recibían los magos por parte del rey Herodes no era de unos visitantes reales, sino tal vez de embajadores.

Sin embargo, luego y basados en la creencia de que los reyes hacían regalos a otros reyes más poderosos como muestra de reconocimiento, los magos fueron reconocidos como soberanos.

De su país de origen, sólo dice San Mateo que procedían de Oriente. Los testimonios más antiguos de la Iglesia de Siria y de los padres griegos afirman que venían de Persia, donde, como es sabido, existía la casta de los magos o astrólogos. Otros hablan de Caldea (Babilonia), donde surgió la astrología.

¿Qué pasó con ellos?

El destino de los Reyes, tras la adoración, fue incierto. San Mateo sólo dice que regresaron a su país por otro camino para burlar a Herodes; otros estudiosos afirman que fueron discípulos de Santo Tomás y otros más afirman que fueron consagrados obispos y murieron martirizados hacia el año 70 de nuestra era.
Sus supuestas reliquias fueron transportadas de Milán a Colonia (ciudad Alemana) en el siglo XII, donde aún hoy son veneradas en un relicario bizantino de la catedral de esa ciudad.

En el resto de países también acompañan la tradición de los pesebres o belenes. Cientos de artistas alrededor del mundo elaboran verdaderas piezas de arte para representar en figuras lo que se sabe de ellos, y en países como España se dedica un día especial (el 6 de enero) para celebrar su llegada a Belén, con la entrega de regalos a los niños.

Aunque en El Salvador, el día de reyes no se hacen grandes festejos, el padre Óscar Rodríguez cree que es necesario conservar la tradición porque los magos nos recuerdan las profecías de Isaías: “Caminarán los pueblos a tu luz”. La salvación de Dios no es sólo para Israel, es para todos los pueblos, razas y naciones”, explica el sacerdote.

Son los reyes quienes reconocen a Jesús como Mesías, como el enviado de Dios; “cayendo de rodillas lo adoraron”, añade.

En Navidad, todos los cristianos debemos imitar la humildad de estos personajes, que siendo quizá reyes o quizá magos se rindieron ante la presencia del Salvador.

 



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