|

7 de mayo de
2005
ALMA promete develar origen del universo
El radiotelescopio más grande del mundo, cuyas
66 antenas se erigen en el desierto chileno de Atacama, revelará
datos claves sobre el cosmos. Entrará en operaciones
en 2012.
 |
|
Maqueta
de ALMA, que se considera llegará a ser el observatorio
radioastronómico más grande del mundo.
|
El proyecto
radioastronómico ALMA, el más grande de su clase
en el mundo, se está erigiendo en el desierto chileno
de Atacama, y promete ayudar a develar nada menos que las
claves del origen del universo.
ALMA es la sigla en inglés de Gran Conjunto de
Radiotelescopios Milimétricos de Atacama, una
iniciativa de 550 millones de dólares de Estados Unidos,
Japón y el Observatorio Europeo Austral (ESO), que
reúne a 12 países de ese continente.
El proyecto contempla la instalación de 66 antenas,
con una resolución 10 veces superior al telescopio
espacial estadounidense Hubble, considerado el instrumento
astronómico más avanzado hasta el momento.
Puesto en órbita por el transbordador Discovery de
la agencia espacial estadounidense (NASA) en abril de 1990,
Hubble permitió observar los espectros infrarrojo y
ultravioleta, aportando nueva información sobre el
cosmos.
A partir de 2012, cuando entren en operación todas
sus antenas, ALMA prevé ir más allá del
Hubble y estudiar la edad del universo, su tamaño y
estructura, la formación de galaxias similares a la
Vía Láctea, el nacimiento de nuevas estrellas
en nubes de gas y polvo y la creación de nuevos planetas.
Según el astrónomo de la Universidad de Chile,
Leonardo Bronfman, el proyecto ALMA tiene cuatro grandes beneficios
para este país sudamericano de 15,6 millones de habitantes.
En primer lugar, va a ser el observatorio radioastronómico
más grande del mundo durante los próximos 30
años y, según establece el convenio de concesión,
los astrónomos chilenos tienen reservado 10 por ciento
del tiempo de observación, dijo Bronfman a Tierramérica.
Además, el consorcio internacional está obligado
a entregar una cantidad de dinero anual al Estado chileno,
que será destinado al desarrollo de la astronomía
nacional y al avance social de la región.
ALMA también impulsó la formación de
profesionales especializados, como ingenieros eléctricos,
que están preparándose para trabajar en la construcción
y mantenimiento del observatorio.
Bronfman destacó también la contratación
de mano de obra local para instalar las antenas, construir
el centro de operaciones y
extender los suministros de electricidad, agua y comunicaciones.
La radioastronomía escudriña el cielo a través
del análisis de las ondas de radio milimétricas
y submilimétricas que emiten las estrellas, planetas
y galaxias en las zonas más frías del universo,
longitudes imposibles de detectar en los telescopios tradicionales.
Las 66 antenas, de 110 toneladas y 12 metros de diámetro
cada una, podrán operar juntas, observando simultáneamente
una misma fuente astronómica, o por separado.
El lugar elegido para el proyecto es el llano de Chajnantor,
ubicado en el desierto de Atacama, segunda región de
Chile, a 5,100 metros sobre el nivel del mar.
Por su gran altura, estabilidad atmosférica y escasa
humedad, Chajnantor, 1,600 kilómetros al noreste de
Santiago, es uno de los mejores sitios del mundo para la exploración
radioastronómica.
Pero debido a la baja concentración de oxígeno
presente en el lugar el centro de operaciones de ALMA actualmente
se construye a 2,900 metros de altura, cerca de San Pedro
de Atacama.
Los cielos transparentes de Chile septentrional son los grandes
responsables del desarrollo de la astronomía nacional,
señaló a Tierramérica el astrónomo
de la Universidad Católica Gaspar Galaz. Por esta razón
ya se instalaron numerosos observatorios internacionales,
como los de Paranal y La Silla, también propiedad de
ESO.
No obstante, el científico planteó que en Chile
existen muy pocos especialistas en radioastronomía,
lo que puede dificultar en primera instancia el aprovechamiento
de esta herramienta.
Según un estudio realizado en 2005 por la Academia
Chilena de Ciencias, el país cuenta con 64 astrónomos,
que representan dos por ciento de la comunidad científica
nacional y cuya producción bibliográfica es
superior a la de sus pares latinoamericanos y cercana a la
media norteamericana de hace dos décadas.
De acuerdo con la oficina de ESO en Chile, la primera antena
de ALMA arribaría entre fines de 2007 y comienzos de
2008, año en que podría comenzar a funcionar
parcialmente el radiobservatorio.
ALMA es financiado por ESO, la Fundación Nacional de
Ciencias (NSF) de Estados Unidos, el Consejo Nacional de Investigaciones
de Canadá (NRC) y el Ministerio de Finanzas de Japón.
En la construcción y operación participa ESO,
el Observatorio Radio Astronómico Nacional de Estados
Unidos (NRAO) y el Observatorio Astronómico Nacional
de Japón (NAOJ).
Colaboradora de Tierramérica
|