|
6
de agosto
de 2006
Semblanza
El Charrito quiere ser grande
Once
años y ya tiene su nombre artístico. El
Charrito ya ha experimentado la fama, las filas de chicas
pidiéndole autógrafos, presentaciones en México
y Estados Unidos, y la ovación del público cada
vez que promueve su música.
A los cinco años Nelson Eduardo Granados, El
Charrito, cantó por primera vez frente a un público.
Fue en la calle, a cambio de un sorbete. Ese día detuvo
el tráfico.
¿Adónde está el niño? Se
le oye tan bonito, decía la gente, impresionada
con aquel pequeño talento.
Él estaba en un rinconcito, en las afueras de una cerrajería
del parque San Martín, en Santa Tecla, interpretando
La de la mochila azul y otras más de Los
tigres del Norte. Allí se me empezó
a quitar la pena. Me agradó ver la alegría de
la gente, comenta.
Y ha vuelto a experimentarla tantas veces. A los siete años,
con su música vernácula ganó el primer
lugar en el concurso Mr. Chiquitito del programa
Sábado Gigante, superando a participantes
de Miami, Colombia y Nicaragua.
Ese éxito y su talento hicieron que su padre, José
Alfredo Granados, quien ha tenido trayectoria en grupos musicales
de su natal Santa Tecla, se animara a buscarle rumbo en el
extranjero.
El trabajo de Nelson impactó a la manager de la disquera
Three Sound Record, de Guadalajara, Jalisco, México,
con oficinas en Los Ángeles y ahora en Texas. Al mes,
José Alfredo ya tenía una respuesta, entre ellas
un contrato para el futuro artista.
El primer trabajo para el pequeño no fue nada fácil.
Le pidieron que se aprendiera 75 canciones, y a los tres meses
ya estaba en Guadalajara, grabando en los estudios de Three
Sound Record, no sólo música vernácula,
sino otros géneros como banda y norteño.
De allí surgieron sus cuatro discos, grabados de octubre
a diciembre de 2004: Nelson Granados con Mariachi Cruz
del olvido, El artista con banda sinaloense,
Pura tambora duranguense y Puro norteño.
Cuando entró al estudio de grabaciones cuenta
su padre los mexicanos dijeron que era el nacimiento
de El Charrito como artista. Además lo
catalogaron como un cantante natural y no fabricado. Es
decir que lleva ese arte en la sangre, aclara José
Alfredo.
Y desde entonces El Charrito va y viene, en compañía
de sus padres, con el fin de promocionar sus discos, en la
actualidad el tercero. Aprendió a bailar música
de banda, grabó tres videoclips para sus producciones
y se ha presentado en Arizona, en Las Vegas y en Los Ángeles,
Estados Unidos.
Hace dos semanas volvió de una gira de dos meses y
medio. Y como todo un artista nos recibió en su casa
vestido con su traje de banda, nos saludó con la soltura
de un cantante experimentado y hasta mostró algunos
pasos del baile que aprendió en Guadalajara.
Con la ayuda de sus padres habló de sus primeros años
de carrera y de los planes de irse a vivir a Guadalajara,
pues para el próximo año la disquera quiere
lanzarlo con todo. Llevar su espectáculo a cada pueblo,
a cada ciudad, para que El Charrito salvadoreño
sea reconocido como un mexicano.
Con vena musical
El Charrito nació el 4 de
octubre de 1994. Es el menor de siete hermanos, y aprendió
a tener el gusto por la música desde muy temprano,
debido a que su padre también formaba parte de un grupo
musical en Santa Tecla.
A los cuatro años le gustaba escuchar música
de Vicente Fernández y de Los Tigres del Norte. También
solía corearlas, ante la sorpresa de sus padres.
Firmó contrato con Three Sound Record en el 2003. Y
según cuenta su padre, la productora quiere promocionarlo
diez años más. En marzo o abril del próximo
año toda la familia se establecerá en México
para acompañar a Nelson en su sueño.
José Alfredo cuenta que el plan de la disquera es ponerle
una banda y andar de gira promocional por toda la República.
Además les han comentado la posibilidad de llevarlo
a Televisa para que pueda, entre otras cosas, filmar una película.
Por ahora trabaja en la promoción de su tercer disco
Pura tambora duranguense, el que ya dio a conocer
a la comunidad hispana en Estados Unidos. Entre las proyecciones
está el presentarlo en su país y llevarlo a
Guatemala, Honduras y Costa Rica.
Si usted quiere adquirir algún disco de este artista,
por diez dólares, o contactarlo para presentaciones
puede llamar a los teléfonos 2228-4321 y 2512-5338.
¿Tienes recuerdos de la primera vez
que cantaste para un público?
Mi papá estaba cantando con su grupo
(su padre toca la guitarra y hace coros) en las afueras de
una cerrajería en Santa Tecla. Entonces mi mamá
me pidió que cantara. Un señor escuchó
y dijo: Si cantas, te invito a un sorbete. Y vi
que toda la gente que iba caminando y los que iban en carro
se paraban para escucharme.
¿A qué edad grabaste tus primeros discos?
Tenía nueve años, y me fui a México.
Grabé cuatro discos, un género cada uno: mariachi,
banda, duranguense y norteño.
¿Es bonito estar en un escenario?
Es una experiencia muy bonita estar frente al público,
que le aplaudan a uno. A veces da un poquito de pena, pero
ya cuando se ve a la gente contenta, el artista se emociona.
¿Has experimentado la fama?
Sí, la vez pasada di un concierto en Los Ángeles;
y todos gritaban queremos ver al Charrito y querían
comprar mis CDs.
¿Cuándo iniciaste cuál era tu sueño?
Mi mami me decía que a lo mejor un día me iba
a presentar en Guatemala, pero yo le decía que iba
a cantar en México y Estados Unidos.
¿Y como te ves en diez años?
Me veo en México, porque nos vamos para allá
el otro año. Y me imagino como un artista muy famoso.
¿Dejas El Salvador?
Pues sí, me voy para allá. Y también
tengo la oportunidad de pedir la residencia de Estados Unidos.
Pero yo nunca voy a olvidar El Salvador.
¿Has conocido a otros artistas?
Canté con Tatiana y he conocido a Tito Nieves, a Álvaro
Torres y aquí le abrí el concierto a David Bisbal.
Cuando estuve en Sábado Gigante (volvió
a concursar allí en diciembre pasado) conocí
a Los Temerarios y a Priscilla.
¿Has pensado si te gustaría ser como algún
cantante reconocido?
Bueno, un cantante muy famoso como Vicente Fernández,
como Mariano Barba (de mi disquera) y la banda El Recodo.
¿Has aprendido a bailar?
Sí, me enseñaron en Guadalajara. La disquera
me puso un bailarín.
¿Y te salen chicas, novias?
Sí, bastantes. Aquí (en El Salvador) y en México.
Una vez estuve en Honduras, y las niñas se metían
a la fila para pedir autógrafos. Cuando llegaban donde
yo estaba me decían: quiero un beso. Luego se repetía
la fila y ellas volvían a ponerse. Me preguntaban si
podían besarme en la boca.
¿Y qué les decías?
Que no, pero siempre me besaban.
|