5 de marzo de
2005

Avanza refinería pese a críticas


Pese al escepticismo de analistas, México empuja la refinería mesoamericana, que es la estrella de un plan de
integración energética sostenible con América Central y Colombia.

iDiego Cevallos
MÉXICO

Hablemos


Refinería de Cadereyta, en Nuevo León, México. Foto Pemex

El proyecto mexicano de construir una refinería en América Central choca contra obstáculos que lo hacen inviable, según observadores.

Pero los gobiernos de esa región sí como la saliente administración del presidente Vicente Fox aseguran que es una excelente idea que llegará a puerto.

A cuatro meses de las elecciones para escoger al sucesor de Fox y a nueve de terminar su gestión, el gobierno no baja la guardia en su propuesta. La idea es que la refinería, que costaría cuatro mil millones de dólares, se alimente de crudo mexicano y fabrique derivados para México y sus vecinos centroamericanos, donde la producción petrolera es mínima.

“Apostamos a que la refinería —que será básicamente privada— se haga, pues nos conviene a todos”, dijo a Tierramérica Salvador Beltrán del Río, director de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Energía de México.

Las ventas de crudo de México, cuyas reservas van en declive y por ahora sólo aseguran unos 13 años más de producción, abastecen apenas 1,2 por ciento del consumo anual de petróleo de América Central, donde Venezuela es el mayor vendedor de petróleo y sus derivados, seguido por Estados Unidos, Ecuador y Chile.

Entre marzo y fines de mayo, una firma consultora privada, contratada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), estudiará en qué país centroamericano y bajo qué condiciones se podría construir la refinería.

La refinería es la estrella de un proyecto de integración energética sostenible entre México, América Central y Colombia, que incluye interconexión eléctrica, construcción de gasoductos e impulso de energías renovables y eficiencia energética, a un costo de nueve mil millones de dólares y apoyado por el BID.

Según el gobierno de Fox, el proyecto liberará a sus socios de problemas de abastecimiento, apuntalará la integración, disminuirá la contaminación, bajará los costos del transporte, fortalecerá la cooperación y hará de América Central una región más atractiva para las inversiones.

Pero lo que más entusiasma, por ahora, es la refinería.
El jefe de la Unidad de Energía de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), Fernando Cuevas, dijo a Tierramérica que la planta generará empleos y atraerá inversiones en empresas ligadas al suministro de bienes y servicios.

Si se construye, “el principal beneficio será la entrada de un nuevo proveedor de productos derivados a la región centroamericana, lo cual permitiría incrementar la competencia. Eso podría traducirse en reducciones de precios en el ámbito de cada país, siempre y cuando el número de actores y el nivel de competencia fuera fuerte”.

México promete abastecer a esa nueva planta con un promedio diario de 250 mil barriles de petróleo pesado.
En 2005 México produjo 3,3 millones de barriles por día, cifra ligeramente inferior a la del año precedente. Según diversos estudios y expertos, éste sería su techo, pues de ahora en adelante su producción comenzaría a descender.

Detrás de la promoción de la refinería mesoamericana está el hecho de que México, donde el petróleo es administrado por la empresa estatal Pemex, tiene poco dinero para construir una nueva refinería en su territorio y limitaciones legales para asociarse con firmas privadas.

Pemex puede recibir recursos privados y asociarse con otras empresas sólo si el negocio es en el extranjero. Por eso, y ante sus problemas financieros, en los últimos años gran parte del petróleo local pasó a refinarse en otros países.

El especialista David Shields, quien dirige en México una publicación especializada sobre temas de energía, señaló a Tierramérica que el plan mexicano de instalar una refinería en América Central no tiene “ninguna lógica”. En ese proyecto “todo es más o menos un engaño”, afirmó.

Roger Cerda, ex director del Instituto Nicaragüense de Energía y actual asesor del Banco Central de ese país, también cuestiona la construcción de la planta. “Es una propuesta sacada de la manga” con el afán de contrarrestar los crecientes negocios petroleros de Venezuela en América Central, dijo a Tierramérica.

Los gobiernos de América Central ven en la propuesta mexicana una tabla de salvación para sus problemas de abastecimiento y esperan que salga humo blanco a fines de mayo, cuando los presidentes del área se reúnan para afinar el proyecto.

En América Central, sólo Guatemala produce petróleo, mientras que instalaciones de refinación únicamente existen en Costa Rica, El Salvador y Nicaragua. En el resto de países ese tipo de plantas fue cerrado por problemas financieros y técnicos.

El alto precio del petróleo en los mercados internacionales y sus fluctuaciones generan graves problemas a las economías centroamericanas y por eso sus gobiernos ven con simpatía que México ofrezca apoyar la construcción de una refinería y comprometa la entrega de crudo, dijo Cerda.

De acuerdo con Shields, el plan mexicano enfrenta una barrera insalvable. A su entender, en unos cinco o seis años, cuando termine la posible construcción de la nueva refinería, Pemex ya no tendrá crudo suficiente para abastecerla.
Corresponsal de Inter Press Service (IPS)

 

 


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