5 de marzo de 2005

EXPOSICIONES
El quijote que hacía arte

La obra de Alfredo Melara Farfán se encuentra expuesta en el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán (Muna), trabajos que demuestran una verdadera creatividad, no sólo por el concepto sino también por los recursos utilizados.

Orsy Campos
Fotos: Sandro Stivella

Hablemos El Diario de Hoy

Alfredo Melara Farfán es el mejor ejemplo de alguien que supo reutilizar recursos, para hacer cosas atractivas. Y el dicho “basura de unos, tesoro de otros” se hizo verdad en las manos de este artesano, quien cruzó la línea de la artesanía para convertirse en artista del hierro.

Sus obras son el mejor reflejo de esa vocación escultórica, porque donde antes había un pedazo de metal tirado, corroído, dañado; de ahí surgió una figura que recibió ese toque que sólo Farfán imponía.

Y de esas creaciones, 38 obras son expuestas de día y de noche al aire libre en el Muna. Son esculturas de diferentes tamaños, algunas pequeñas de 50 centímetros de alto, hasta las de gran dimensión, que alcanzan hasta más de tres metros de alto.

Hierro es la esencia de todas estas obras, y la figura de don Quijote de la Mancha es la predominante, aunque también comparten el espacio otras imágenes, como varios asientos fuera de lo normal, cañones y una escultura que no puede pasar inadvertida: la Ciguanaba, vestida con una túnica anaranjada y cabello ensortijado, todo hecho con hierro.

Esta exposición nos recuerda que Alfredo Melara Farfán era un artista que impuso su estilo, estableció su propia forma de concebir el arte y rindió tributo a ese personaje de Miguel de Cervantes. Ahora con esta exposición se rinde tributo a este artista que desde Atiquizaya ganó renombre como el creador de arte reutilizando el hierro que otros despreciaban.

Una vida con fierros


El señor Alfredo Melara Farfán nace en la ciudad de Atiquizaya, Ahuachapán, el 8 de agosto de 1911, siendo sus padres don Esteban Melara y Victoria Farfán. Desarrolla su infancia en su ciudad natal, para luego viajar a Santa Ana a aprender el oficio de mecánico automotor, según datos proporcionados por el Muna y que fueran compartidos por la familia del artista.

Los inseparables don Quijote de la Mancha y su escudero Sancho Panza.

Posteriormente se radica en Guatemala por un periodo aproximado de 10 años, para finalmente trasladarse a Atiquizaya, donde se inicia en el arte autodidacto de la escultura en hierro, creando su taller artesanal denominado “Artesanías de Atiquizaya”, legado invaluable para su familia y la comunidad de esa ciudad.

Presenta muchas exposiciones en El Salvador y países de Centroamérica, con el apoyo de sus hijos, y con motivo del centenario de Atiquizaya es declarado “Hijo meritísimo” de la ciudad.

Debido a sus 30 años de labor artística, el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura) lo premió con diploma al mérito por su gran labor en el campo de las artes plásticas en El Salvador.

Melara Farfán fue un enamorado del tango, la marimba, y por qué no decirlo de la historia y la arqueología, señala la familia del autor, quien es poseedora de buena parte de su obra.

En el año 1994 crea el premio al mérito Alfredo Melara Farfán con el apoyo decidido de su familia, ya que como él siempre lo expresó “hay que reconocer en vida a los personajes que hacen patria”, y no esperar a que éstos fallezcan; además, lo más singular de su creación fue que los dignos hijos de Atiquizaya “fuesen profetas en su tierra” .

Melara Farfán fallece en Atiquizaya el 6 de junio de 2000, dejando un gran legado a su tierra natal y al país en el campo empresarial y artístico y ahora parte de esa obra se podrá apreciar en el Museo David J. Guzmán, donde lo estarán esperando al aire libre hasta el 16 de abril.

Farfán y sus pensamientos

Don Alfredo fue muy amigo de los adagios (refranes) y dentro de los más singulares que pregonó se presentan éstos: “El artista se concentra en su obra, no importándole el tiempo ni el dinero”.
1. No me hables de flores que soy jardinero.
2. El que sabe su oficio, a su casa lo llegan a buscar.
3. Después de haber visto lo bueno, me río de lo regular.
4. Unos como quieren, otros como pueden.
5. No te duermas en tus sueños; realízalos.
6. Hijo, ahí te dejo un oficio. Ése no te lo beberás.
7. No necesito el consejo, lo que necesito es el dinero.
8. Antes de cortar, mida 10 veces.
9. Ser empresario es ser artista.
10. La carga se respeta.
11. El amor es una enfermedad del alma. Sólo lo cura la persona amada.
12. Cuando escucho la marimba, los huesos me rechinan y la sangre me hierve.
13. El artista se concentra en su obra. No le importa el tiempo ni el dinero.
14. El que para adelante no mira, atrás burlado se queda.
16. Por la forma de partir el pan se conoce el que es comilón.
17. Desde que tengo mi vaca, todos me dan buenos días.
18. Por la pluma se conoce el pájaro.
19. Si quieres empobrecer compra lo que no es menester.
20. Panadero que hace el pan que a él le gusta se muere de hambre.
21. Loro viejo aprende mal a hablar.
22. Hay muchas personas que esperan que muera el ser más querido para dejar los vicios.

La obra de Farfán es exhibida en la plaza del Museo de Antropología Dr. David J. Guzmán.
“Delirium tremens” es una obra con mucha energía expresiva.

 

 



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