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5 de febrero de
2005
El difícil rescate de La Macarena
La operación Colombia Verde prevé
destruir 4,600 hectáreas de cultivos ilícitos
en el parque natural, uno de los más importantes del
país. Pero ONG dudan que la medida logre salvar la
reserva.
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| Erradicadores
de la coca en La Macarena, que ha perdido unas cuatro
mil hectáreas por ese cultivo. |
La operación
de erradicación manual de la hoja de coca iniciada
el 19 de enero en el parque La Macarena en Colombia intenta,
según las autoridades, rescatar del deterioro a esta
reserva rica en biodiversidad. Pero organizaciones no gubernamentales
consideran que la medida es insuficiente.
La campaña destruirá los próximos meses
4,600 hectáreas de coca, materia prima de la cocaína,
y forma parte de la política antidrogas del gobierno
colombiano que, con apoyo de Estados Unidos, trata de debilitar
los cultivos ilícitos que nutren por igual al narcotráfico
y a la guerrilla.
Las autoridades también esperan con esta medida rescatar
a La Macarena, tradicional bastión de la guerrilla,
del deterioro y la deforestación y por eso denominaron
a la operación Colombia Verde. Al menos
en 13 de los 51 parques del país se han detectado cultivos
ilegales y por cada hectárea sembrada de coca se han
deforestado tres, según datos oficiales.
La Macarena ya perdió entre tres mil y cuatro mil hectáreas
de bosque por los cultivos de coca.
Vamos a recuperar para el país el parque natural
(La Macarena), un área que infortunadamente ha sido
lastimada en forma inmisericorde por los cultivos ilícitos,
dijo a la prensa el general Jorge Daniel Castro, director
general de la Policía Nacional, entidad que dirige
la campaña.
Pero grupos de la sociedad civil dudan que la operación
por sí sola sea eficaz.
La erradicación manual en La Macarena puede representar
un avance como técnica, dijo a Tierramérica
Ricardo Vargas, coordinador en Colombia de Acción Andina
(organismo no gubernamental que estudia el narcotráfico
en la región).
Sin embargo, no reemplaza la política equivocada
que tiene el gobierno, que es tratar de terminar con el problema
del narcotráfico reprimiendo al eslabón más
débil: el campesino que se vio obligado a cultivar
la coca para sobrevivir, señaló Vargas.
Si el gobierno no ataca directamente las fuentes de
financiamiento del narcotráfico, estos grupos seguirán
desplazándose hacia otras zonas, como lo vienen haciendo
desde hace años, afirmó.
La erradicación manual de la coca dentro de los parques
reemplaza a la pretendida fumigación con el herbicida
glifosato, medida que fue rechazada por organizaciones ambientalistas
a mediados del año pasado por el daño que ocasionaría
a la rica biodiversidad de esas zonas.
La Macarena, que ocupa la serranía a la que debe su
nombre, al sur del central departamento del Meta, fue clasificada
como Parque Nacional Natural en 1989 y declarada patrimonio
de la humanidad por la Unesco (Organización de Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
Con 630 mil hectáreas, es una de las zonas de más
alto endemismo (con especies de fauna y flora que sólo
se encuentran en esa zona) y cuenta con una variedad de climas.
En la zona habitan cerca de 2,500 familias de colonos que
llegaron allí hace más de 40 años y sus
descendientes, además de miles de colombianos que en
los últimos años arribaron a la región
atraídos por la coca.
Apoyados por 1,500 policías y centenares de militares,
unos 900 erradicadores están actualmente trabajando
en el área, dominada tradicionalmente por las rebeldes
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que supuestamente
se financian del comercio de la droga.
Se calcula que miles de personas deberán ser reubicadas
al final de la campaña, pero el gobierno no ha proporcionado
detalles sobre cómo piensa llevar a cabo el proceso.
Según grupos de la sociedad civil, urge que el Estado
ofrezca a las familias que habitan la zona medios de subsistencia
distintos a los de las últimas cuatro décadas
y protección para sus vidas.
El gobierno deberá hacer lo necesario para devolver
la confianza en el Estado de sus habitantes y ofrecerles oportunidades
de vida distintas, dijo a Tierramérica Carlos
Escobar, asesor de la Corporación Regional Ambiental
del Atlántico (CRAA).
El conflicto armado y el abandono de parte del gobierno durante
décadas, son, además de la deforestación,
los principales problemas que afectan a La Macarena, según
especialistas.
Para Vargas, el proceso de erradicación manual debe
estar acompañado de un plan de desarrollo integral
concertado con las comunidades.
El gobierno nunca llevó a cabo una política
de estado seria para La Macarena ni para los otros parques
naturales, según Vargas, y más allá de
los narcocultivos debería abrirse un debate público
sobre la situación social y económica que presenta
cada una de esas áreas.
Según el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos
Ilícitos, en el censo 2004 se registraron 5,364 hectáreas
de coca en 13 parques, equivalentes a 0,05 por ciento de la
superficie protegida y a siete por ciento del área
total con cultivos ilegales del país.
Colaboradora de Tierramérica
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