5 de febrero de 2006

ARQUEOLOGÍA
Nuevas luces en El Tazumal

Proyectos arqueológicos para este año alumbrarán nuevos datos en El Tazumal, y sin dudarlo aportarán a los ya existentes. Pero hay una pregunta más difícil de responder: ¿Cuál era la identidad de sus habitantes?

Morena Rivera
Fotos: Sandro Stivella

Hablemos



De algo sí están seguros los investigadores, El Tazumal, el sitio arqueológico más importante de Chalchuapa, les está dando nuevos datos, nuevas hipótesis que les están ayudando a tener una mejor idea del pasado.

El arqueólogo Fabricio Valdivieso, jefe del departamento de Arqueología de Concultura, describe esta etapa como “un descubrimiento que marca un precedente”.

Y que inició en octubre de 2004, cuando la estructura B1-2, afectada por las filtraciones de agua, se derrumbó para mostrar sus secretos.

Trabajos de investigación y de restauración en el 2005 les revelaron que debajo de las capas de cemento, con las que el arqueólogo estadounidense Stanley Boggs revistió las edificaciones en la década de los 50, había un sistema constructivo y un estilo arquitectónico muy diferentes.

18 de octubre de 2004.
Derrumbe.
Enero de 2005. Remoción de escombros y trabajo de limpieza.
De junio a noviembre. Consolidación y restauración (apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón).
2 de diciembre. Entrega de la obra.
Enero de 2006. Entrega de la propuesta para continuar la excavación en la parte norte de la estructura.
Un año de proyectos
A partir del 1 de febrero, inicio de excavación arqueológica de la estructura B1-2 (parte superior y fachada norte).
Abril. Levantamiento arquitectónico de los vestigios encontrados.
Mayo. Investigación en gabinete y laboratorio.
De mayo a noviembre. Consolidación y restauración de lo encontrado.
2 de noviembre. Entrega oficial de la obra.
“Ya no vamos a inventar”
El administrador de El Tazumal, José Roberto Hernández considera que a muchos turistas les ha causado desencanto el hecho de que las estructuras que siempre consideraron reales habían sido restauradas.
Por mucho tiempo los guías turísticos no manejaban una información certera sobre el sitio. Ahora se han capacitado con literatura, diapositivas y otra información arqueológica para que puedan brindar datos fidedignos, y no inventados, a los visitantes.

“Era algo que ignorábamos”, reseña Valdivieso. Y descubrieron más que rasgos generales. Por lo menos cinco etapas constructivas, piedras salientes en los muros, dos columnas en la parte superior de la estructura y una escalinata con un estilo único en la región.

Supieron, entre otras cosas, que las edificaciones de El Tazumal tienen vínculos muy estrechos con la cultura tolteca del sitio de Tula, en México, justo en el período Postclásico. Hay mucho parecido en sistemas constructivos, en estilos y en la distribución de los elementos.

Muestra de ello es que los entierros encontrados en las primeras excavaciones en El Tazumal, un infante y un adulto, fueron analizados con el carbono 14 (datación científica) y dio como resultado el Postclásico temprano, del 700 al 1,000 después de Cristo.

“Tula cae en el 1,200 después de Cristo, todo indica que hubo acercamiento entre las dos regiones”, agrega Valdivieso, quien hizo un recorrido por el centro de México para comparar ambos vestigios.

Y los patrones de construcción se repiten en las dos regiones. Por ejemplo, las enormes pirámides del sol y la luna en Teotihuacán, también en México, datan de la era Clásica y las estructuras menos imponentes de Tula corresponden al Postclásico.

Igual sucede en El Tazumal, donde la pirámide más elevada,se cree dejada por los mayas, pertenece al Clásico, y la otra, la más pequeña, que refleja influencia tolteca, es considerada del Postclásico.

El edificio más reciente de este sitio fue levantado frente a la fachada principal de la gran pirámide. “Cómo quien dice: me impongo aquí”, subraya Valdivieso. A su juicio, interpretaciones como éstas han podido hacerse con los nuevos hallazgos de 2005.

Hace falta la identidad

Desde el 1 de febrero, él dirige un proyecto arqueológico programado a lo largo de este año. Esta segunda etapa, donde estarán involucrados estudiantes de la Universidad Tecnológica, de la Albert Einstein, de la Politécnica y un equipo de once restauradores, les permitirá alumbrar nuevos datos arqueológicos.

Podría reconocerse en su totalidad el estilo arquitectónico de toda la estructura, pues hasta ahora se conocen más detalles de la parte sur, pero se desconoce el sector norte, si existen más fases constructivas y la distribución de las columnas en la superficie del edificio.

Además, la construcción será estabilizada y se harán restauraciones en algunos sectores del cuerpo del basamento donde se han descubierto fisuras. Y otras preguntas que aún se plantean los investigadores también podrían tener respuesta.

La identidad de los antiguos habitantes de Chalchuapa será el tema de discusión en los próximos diez años, y ésta sólo se puede encontrar a través de análisis e investigación”.

Fabio Amado,
arqueólogo

¿En qué se basó Stanley Boggs para restaurar con talud y cornisa? ¿O es que en realidad existe este estilo arquitectónico en alguna fase ocultada por las rocas? No se trata de desprestigiar su trabajo, cree Valdivieso, pues es probable que él respondiera a su escuela de arqueología de la época.

Lo mismo piensa el arqueólogo Fabio Amador, investigador del Instituto de Estudios Históricos, Antropológicos y Arqueológicos de la Universidad de El Salvador. “Él respondió de acuerdo a las corrientes de esos tiempos, aunque 56 años después veamos que tierra y cemento no son compatibles”, comenta.

Amador dice que tampoco es el momento de reescribir la historia de El Tazumal. No se trata de que los nuevos descubrimientos vayan superando a los anteriores, sino que es el momento de crear un registro rico de dos etapas de la arqueología en El Salvador.

“En la ciencia los nuevos datos nunca vienen a borrar los ya existentes”, comenta. Pero según él, la pregunta más difícil que aún no se ha respondido en este sitio es ¿cuál era la identidad de los antiguos habitantes de esta zona durante los diferentes periodos?

No basta con decir que eran toltecas, simplemente porque hay similitudes en elementos arquitectónicos y cerámicos. “Lo más fácil es usar la referencia de una civilización ya conocida”, dice Fabio Amador. Él es de la idea que los antiguos moradores de este sitio tenían una identidad propia, en relación con otras culturas.

Aunque cree que los nuevos proyectos de Concultura están ayudando a tener una mejor idea del pasado, también piensa que los arqueólogos deben buscar o crear la verdadera identidad de los antiguos asentamientos de El Tazumal. “Algo que no sólo identifique el pasado, sino que tenga un significado en el presente”, subraya.

 

La identidad de los antiguos habitantes de Chalchuapa será el tema de discusión en los próximos diez años, y ésta sólo se puede encontrar a través de análisis e investigación”.

Fabio Amado,
arqueólogo

 

 


1995 - 2005. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.

elsalvador.com