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TIERRAMÉRICA
4
de junio de
2005
Goles verdes en arcos del Mundial
La Copa de Fútbol de Alemania quiere dejar un legado
ecológico. Pero sólo uno de los 12 estadios
cumple con todos los estándares ambientales, según
activistas.
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El
grupo Okotest denunció que la mascota Goleo
contiene un químico riesgoso para la salud.
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Con el programa Green Goal,
los organizadores de la Copa Mundial de Fútbol 2006
intentan reducir el impacto ambiental de la justa deportiva
que congregará desde el nueve de este mes a más
de tres millones de espectadores en Alemania. Pero grupos
ecologistas consideran que las medidas se quedarán
cortas.
Ahorro de agua, reciclaje de basura y reducción de
emisiones contaminantes a la atmósfera, a través
del uso de transporte público y fuentes limpias de
energía, son algunas metas de Green Goal (Gol u Objetivo
Verde), implementado por la Federación Internacional
de Fútbol Asociación (FIFA), el Programa de
las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y el gobierno
alemán.
En los 12 estadios donde 32 equipos del mundo medirán
fuerzas en al arte del balón se usarán tanques
de recuperación del agua de lluvia para alimentar las
instalaciones sanitarias.
Con el fin de reducir el uso del automóvil, las entradas
a los 64 encuentros valen también para los servicios
públicos de transporte durante 24 horas. Y en algunos
estadios, como el Fritz-Walter, en la sudoccidental ciudad
de Kaiserslautern, la electricidad se obtiene de células
solares.
En total, la generación de energía solar para
el Mundial corresponde a unos 2,500 kilovatios en las horas
pico.
En las ciudades que albergan a los 12 estadios, indicaciones
en numerosos idiomas sugieren a los visitantes cómo
reducir la basura.
Con Green Goal, el Mundial 2006 será el segundo acontecimiento
deportivo global en aplicar criterios de protección
ambiental; el primero fue Sydney. Pese a estos esfuerzos,
Green Goal no compensa toda la contaminación derivada
del Mundial.
Según el alemán Instituto de Ecología
Aplicada, que concibió el programa, sólo los
vuelos y trayectos locales de los 3,2 millones de turistas
que visitarán Alemania durante el Mundial representan
unas 100 mil toneladas de dióxido de carbono.
Para neutralizar estas emisiones, Alemania invirtió
unos 1,500 millones de dólares en proyectos de protección
ambiental en África y Asia. Por ejemplo, en el marco
del Green Goal financió instalaciones en India, que
producen biogás a partir de estiércol de vaca
fermentado, para suplantar el uso de combustibles fósiles
en cocinas comunales.
Sin embargo, el programa no satisfizo a todos los ambientalistas
alemanes, quienes incluso han criticado a la firma Nici de
usar un químico peligroso en la fabricación
de la mascota del Mundial, Goleo. La empresa desmintió
la denuncia realizada estos días por el grupo alemán
Okotest, que examina la seguridad de productos de consumo.
Creer que los efectos ambientales destructivos de un
torneo mundial pueden ser 100 por ciento compensados es una
ilusión, dijo a Tierramérica Rüdiger
Rosenthal, de la Federación para la Protección
de la Naturaleza y el Ambiente.
Rosenthal destaca que el balance oficial ambiental del Mundial
2006 subvalora las emisiones de dióxido de carbono
provocadas por los vuelos comerciales extraordinarios que
transportan a equipos nacionales, huéspedes de honor
y turistas. En vez de las 100 mil toneladas de ese gas estimadas
oficialmente, los ambientalistas calculan que los transportes
asociados con el Mundial emitirán unas 250 mil toneladas.
Las cuentas oficiales de protección ambiental tampoco
incluyen los costes suplementarios derivados de las transmisiones
internacionales de televisión ni, en general, el consumo
adicional de electricidad asociado con el Mundial, dijo Rosenthal.
En su número más reciente, la revista alemana
Neue Energie afirma que sólo uno de los 12 estadios
el Frankenstadion, en la central ciudad de Nuremberg
satisface todos los criterios de respeto ambiental. Y también
elogia los esfuerzos hechos en Dortmund, Hamburgo y Stuttgart.
Los otros ocho estadios, señala, muestran un balance
ecológico negativo.
En general, afirma, Green Goal sólo compensará
la mitad de las emisiones suplementarias de dióxido
de carbono durante el Mundial.
Pero un balance honesto de Green Goal solamente puede
realizarse después del campeonato, dijo a Tierramérica
Christian Hochfeld, vicedirector del Instituto de Ecología
Aplicada, quien reconoció que no fueron instalados
todos los paneles solares originalmente previstos para el
Mundial.
Durante el acontecimiento deportivo, Alemania importará
energía de Suiza, generada en centrales hidroeléctricas,
que no contaminan el ambiente, dijo Hochfeld.
Hochfeld también enfatizó que los esfuerzos
para reducir el consumo energético durante el torneo
de fútbol incluyen recuperar calor de las instalaciones
de aeración de todos los estadios y usar calderas de
gas altamente eficientes y sin emisiones, así como
lámparas de bajo consumo.
Para el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, los beneficios
del programa son indudables. La contribución
del Mundial a la protección ambiental y de la naturaleza
en Alemania será duradera, permitiendo reducir sustancialmente
la contaminación, dijo Blatter.
Corresponsal de Inter Press Service (IPS)
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