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4
de junio de 2006
ESCRITORES
Francisco Gavidia
Humanista y orfebre de la palabra
(Del
libro inédito Grandes escritores de El Salvador)
Última parte
Por lo demás en nuestro ambiente no han existido muchos
historiadores; siempre han sido más numerosos los poetas
y los cuentistas. Gavidia cultivó con propiedad todos
los géneros. Él decía: En todos
los seres humanos hay un poco de historia.
Y en verdad el rememorar las personas, los hechos del terruño
y la estirpe es algo que se ejecuta cotidianamente. Ni siquiera
se puede concebir una familia, una comunidad, un grupo y tantas
formas de sociedad sin ese necesario deslizamiento hacia el
recuerdo.
Cada sector de personas unidas por lazos naturales construye
normalmente su historia. Eso lo apuntaba Gavidia al hablar
de una historia local y una universal. Por ello nos gusta
repetir: la felicidad de una nación la hacen la suma
de la felicidad de todos sus habitantes.
Todos somos parte de una historia. Y la historia nacional
debe verse como expresión popular. Sólo así
se comprende que muchos de sus hacedores sean aficionados
y poco profesionales. Son los ocupantes del propio pueblo
como su hogar. Gavidia por supuesto no perteneció a
este grupo de intelectuales.
Sin embargo, mantuvo estrechos contactos con mucha gente del
pueblo, con sus colegas, con poseedores de documentos, con
archivos de la Biblioteca Nacional, nichos de donde obtuvo
la mayoría de datos para ir construyendo su Historia
moderna.
Herodoto decía: El amor a la patria chica es del mismo
orden que el amor a la madre, por aquello de Hipias, de haberse
soñado acostado con su madre, deduce que regresará
a su tierra de origen, a Atenas.
Gavidia escribe los orígenes de nuestra nacionalidad.
No intenta crear una macrohistoria para El Salvador. Por lo
general, el cronista de pueblos y ciudades pequeñas
es un anticuario asido al calor de lo familiar, deseoso de
mantener en el recuerdo, no necesariamente en la vida, lo
que no tiene futuro por pequeño, restringido,
envejecido y en trance de caer hecho polvo.
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| Gavidia
mantuvo contactos con mucha gente, con sus colegas escritores
con el fin de obtener datos para sus escritos. |
Al maestro
Gavidia lo impulsó una misión conservadora:
salvar del olvido el trabajo, la costumbre, las tradiciones,
los hechos y las creencias de nuestros mayores.
En esta su visión se destaca su afán de vigorizar
el espíritu del salvadoreño y hacerlo resistente
a esas corrientes extranjeras (sobre todo en lo cultural y
educativo) sufridas en la mayoría de naciones, y desde
luego la nuestra.
Con su talento para investigar y plasmar los hechos, Gavidia
reconoció un espacio, un tiempo, una sociedad y un
conjunto de vicisitudes propias.
En la historia crítica lo básico es el tiempo,
la oposición entre unas épocas y otras.
En documentos como los escritos es muy importante el espacio.
En fin, Gavidia tuvo el mérito de ligar tiempo y espacio,
como corresponde a todo buen historiador, pero además
profundizó en diversos hechos de la época colonial,
y hasta su presente supo desentrañar los acontecimientos
políticos más allá de sus causas económicas
Y, sobre todo, reconociendo como en nuestro país la
homogeneidad es un mito distribuido en una confluencia de
visiones del mundo y del hombre, de contradicciones, de formas
de vida y de ideologías.
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