2 de julio de 2006

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::: "Torre de la libertad" :::

Modelo del último diseño de la “Torre de la libertad” que se construiría en Nueva York para reemplazar a las “Torres gemelas”. El arquitecto David Childs develó el nuevo diseño de la torre de 1,776 pies (592 metros).

Foto AP/Skidmore, Owings & Merrill


Aclaración por artículo

Licenciada Yolanda Menjívar de Hoogland

Directora y editora Revista Hablemos
El Diario de Hoy
Presente

Apreciable Licda. Menjívar: Reciba un cordial saludo de parte de esta representación diplomática en ocasión de hacer referencia al artículo titulado “¿Se compran votos para matar ballenas?”, del autor Diego Cevallos, publicado el día 18 de junio de 2006 en la revista Hablemos de su periódico. Deseamos explicar la posición del Gobierno del Japón en relación al tema de las ballenas.

En primera instancia, el Gobierno japonés trata el tema de las ballenas fundamentado en cuatro principios básicos:

1. El principio del uso sostenible de los recursos naturales.
2. La importancia de los datos científicos.
3. Las medidas a largo plazo para resolver el problema de la alimentación poblacional.
4. El entendimiento mutuo sobre la diversidad cultural.

En segundo lugar deseo mencionar que Japón es el segundo país donante de Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) en el mundo, reconocida como la ayuda constante por la cual Japón promueve los propios esfuerzos de los países en vías de desarrollo, que implica una significativa contribución para el desarrollo económico y social de dichos países.

No obstante, en el artículo se expresa que la AOD de Japón se utiliza como un método para recolectar los votos de los países en vías de desarrollo y así lograr una resolución que autorice la suspensión de la prohibición de la caza comercial de ballenas.

Esta afirmación está en contra de la realidad. Japón ofrece ayuda constante a países como Brasil, Argentina, México, Chile, etcétera, naciones que se oponen tenazmente a la suspensión de la prohibición de la caza comercial de ballenas.

En tercer lugar, el artículo que nos ocupa expresa que “la carne de la gran mayoría de ballenas termina en los restaurantes de ese país (Japón)”. En relación a ello y acerca de la importancia de la investigación científica deseo expresar que el tema de las ballenas debe discutirse científicamente y no emocionalmente.

Igual que otros recursos naturales se debe buscar el uso sostenible del recurso de ballenas, basándose en los datos científicos obtenidos de estudios e investigaciones.

Por esa razón y de acuerdo a la Convención Internacional para la Regulación Ballenera (ICRW, por sus siglas en inglés), Japón está realizando estudios científicos sobre ballenas, recurriendo al mínimo posible de la caza de las mismas, lo cual es indispensable para el control y la conservación apropiada del recurso de las ballenas.

Deseo aclarar que la carne de ballenas se vende bajo la estricta supervisión de precios y distribución a través del gobierno japonés, y se comercia solamente después de realizados los estudios e investigaciones sobre las ballenas capturadas. Lo anterior está contemplado en el artículo número 8 de la ICRW, que establece que “las ballenas capturadas con fines de estudio científico deben utilizarse lo más posible”.

Como cuarto punto, el artículo cita que “la matanza de ballenas no puede coexistir con la observación y está demostrado que es mucho más rentable el avistamiento que la cacería”; también agrega que “este sector genera ingresos por más de mil millones de dólares al año en el mundo, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las comunidades costeras”.

La posición del gobierno de Japón es proteger activamente a las especies de ballenas en riesgo de extinción de entre más de 80 especies de ballenas que existen en el mundo. Nuestra opinión se basa en el uso sostenible del recurso de ballenas, como la minke, que se ha recuperado hasta alcanzar un número lo suficientemente grande.

Se estima que el consumo de peces por ballena es de tres o cinco veces más que la pesca para el consumo humano. La protección excesiva de ballenas que no están en peligro de extinción puede hacer disminuir otros recursos marítimos, que podría afectar a los pescadores.

Debido a esa razón cabe hacer notar que el turismo de avistamiento de ballenas y la caza de las mismas son compatibles.

Esperamos que la revista que usted dirige comprenda la posición del Gobierno del Japón sobre el tema de las ballenas. Me pongo a su disposición para brindarle mayor información al respecto. Sin otro particular, agradezco la atención prestada a la presente y le reitero las muestras de mi más alta estima y consideración.

Shotoku Habukawa
Primer Secretario
Embajada del Japón en El Salvador

 



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