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27 de mayo
de 2005

Queremos
agua ahora es el lema en míseras barriadas que
pagan a camiones cisterna hasta 20 dólares por sólo
cinco metros cúbicos del líquido.
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Muchos habitantes padecen de falta de agua potable a nivel
mundial. |
Un sector
de la población de las barriadas más pobres
de Lima, agrupado en el Frente de los Sin Agua, demanda servicios
privados de agua potable y saneamiento, ante la incapacidad
del Estado de proporcionarlos.
Grupos de habitantes de las barriadas capitalinas Lomo de
Corvina, Puente de Piedra y Huaycán participaron en
las tres últimas semanas en marchas por la privatización
del líquido, portando pancartas con el lema queremos
agua ahora.
Fueron convocados por el Frente de los Sin Agua, que lidera
Abel Cruz, dirigente de Puente de Piedra. Allí, en
muchas zonas, las casas tienen luz eléctrica, teléfono
y hasta televisión por cable, pero ninguna dispone
de suministro de agua potable por cañería. Los
vecinos la compran a camiones cisterna.
La situación es peor en Lomo de Corvina, una ampliación,
como se denomina a las barriadas recién surgidas por
invasión, en el extremo sudoccidental de Lima. Sus
casas, la mayoría de estera y carentes de energía
eléctrica, se desparraman en la ladera oriental de
una montaña de roca y arena en el confín del
distrito obrero Villa El Salvador.
Allí vive Rosaura Dávila, de 38 años,
madre soltera de tres hijos y vendedora ambulante. Su casa
carece de agua potable y para preparar sus alimentos, asearse
y lavar la ropa compra cada dos días un recipiente
con 100 litros de agua, a cuatro soles (1,25 dólares).
A ese precio, más de diez veces mayor que el que pagan
los afortunados residentes de barrios con suministro por conexión
domiciliaria, el agua es para Rosaura y sus vecinos de Lomo
de Corvina un bien escaso, que hay que consumir con cuidado.
Las condiciones de salubridad en las zonas sin agua
son casi catastróficas: la mayoría de los camiones
cisterna es de propiedad privada y no hay control sanitario
del agua que transportan, de modo que abundan la parasitosis
y la consiguiente desnutrición. No es extraño
que la mortalidad infantil en esas zonas sea el doble que
el promedio del resto de la ciudad, comenta la pediatra
Irma Morales.
En los barrios urbanizados de clase media y pobre de Lima,
cada familia residente consume de 15 a 20 metros cúbicos
de agua al mes y paga por ello alrededor de ocho dólares,
indica la socióloga Patricia Teullet. Pero en las paupérrimas
barriadas, las familias deben pagar hasta 20 dólares
al mes por apenas cinco metros cúbicos de agua, asegura.
La exigencia en favor de la privatización, potenciada
por la próxima concesión de servicios hídricos
en otras ciudades del país, es rechazada con encono
por sindicatos y organizaciones de usuarios de las áreas
abastecidas, que temen despidos masivos y aumento de tarifas.
Las autoridades calculan que es necesaria una inversión
de cuatro mil cien millones de dólares para dotar de
agua potable y saneamiento a 19 por ciento de las viviendas
urbanas del país que carece de tales servicios.
Según el ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski,
en vista de la falta de recursos fiscales y la urgencia
de otras necesidades sociales, la única solución
rápida posible en este asunto es abrir paso a la inversión
privada.
En la década del 90 se invertía en Perú
de 200 a 400 millones de dólares anuales en la expansión
de los servicios de agua y desagüe, pero actualmente
la inversión pública en dicho sector no supera
los 50 millones, y no hay recursos presupuestarios para aumentar
esa cifra, admitió en diálogo con Tierramérica
Sergio Salinas, presidente de la Superintendencia Nacional
de Servicios de Saneamiento (Sunass), y firme defensor de
la apertura al sector privado.
Pobladores de 10 asentamientos de Tumbes desfilaron por el
centro de esa norteña y costera ciudad el 23 de mayo
con baldes y botellas vacías, en una movilización
denominada La marcha de los sedientos.
Este año habrá también privatizaciones
en Piura, cercana a Tumbes, y en Huancayo, ciudad de la sierra
central donde hay movilización popular contra esa medida.
Según la Sunass, el próximo año habrá
concesiones de servicios en otras dos ciudades de la costa
norte y una de la selva central.
El autor es colaborador de Tierramérica
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