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28
de agosto de 2005

Se deteriora
el esperma de los habitantes de Sao Paulo, la mayor metrópoli
de Brasil. Especialistas relacionan el problema con la contaminación
del aire, las sustancias químicas en los alimentos
y el estrés.
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La contaminación está
afectando la fertilidad de hombres y mujeres en el mundo.
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Una nueva alarma sobre las causas ambientales del aumento
de la infertilidad se registró en Brasil. Esta vez
procede de Sao Paulo, la mayor metrópoli del país,
donde el Banco de Semen del Hospital Albert Einstein soporta
escasez de buenos donantes.
El deterioro del esperma de los paulistas es preocupante.
En 1992, cuando inició sus actividades, el Banco recibía
semen con entre cien y 150 millones de espermatozoides por
mililitro.
El promedio bajó a un tercio, con una concentración
de 30 a 50 millones, reveló Vera Beatriz Brand, coordinadora
de la unidad.
Esa cantidad aún asegura la capacidad reproductiva
de un hombre, que sigue siendo fértil hasta con 20
millones de espermatozoides por mililitro de esperma.
Pero un donante de semen debe presentar más de 50 millones,
ya que la mitad de los espermatozoides muere en el proceso
de congelamiento con fines de conservación, explicó
a Tierramérica la médica que trabaja hace 18
años en el Hospital Einstein, y en el Banco de Semen
desde su inauguración.
Sus datos resultan de la simple observación de donantes
y, últimamente, más candidatos que donadores
efectivos, sin ninguna pretensión científica,
aclaró. Se trata de un universo muy limitado, porque
son pocos quienes donan, y la actividad es reciente en Brasil.
Pero el Centro de Fertilización Asistida, que mantiene
otro banco de semen en Sao Paulo, confirma la tendencia.
Estamos cada día más convencidos de que
factores ambientales están interfiriendo en la disminución
de espermatozoides y también en la capacidad fértil
de la mujer, dijo a Tierramérica el director
del Centro, Edson Borges Junior.
La contaminación del aire, las sustancias químicas
en los alimentos, el estrés y otros efectos de la urbanización
están íntimamente relacionados con esa
pérdida de fertilidad, dijo. Son los factores
gonadotóxicos, que afectan la calidad y
cantidad de los gametos (células sexuales femeninas
y masculinas), explicó.
Esta tendencia es más visible en algunos animales de
ciclo reproductivo corto, como varias especies de pájaros,
cuyos huevos presentan cáscaras más finas, reduciendo
la capacidad de supervivencia, ejemplificó.
Otros casos reveladores son el aumento de cocodrilos hermafroditas
en el lago Apopka, del meridional estado estadounidense de
Florida, debido a contaminantes que alteran el sistema hormonal,
y la declinación reproductiva de las panteras en la
misma región, añadió el experto.
Pero la caída de la fertilidad es un problema mundial,
especialmente en los países industrializados, y tiende
a agravarse, señaló Maria do Carmo Borges de
Souza, presidenta de la Sociedad Brasileña de Reproducción
Asistida.
En un reciente congreso europeo se informó que un tercio
de la población masculina de Dinamarca presenta infertilidad
y necesita de métodos artificiales de reproducción.
También en América Latina son cada vez más
buscadas las clínicas de reproducción asistida.
Eso refleja una mayor divulgación de las técnicas
de fertilización y fecundación, antes ignoradas
por las parejas infértiles, pero una buena parte puede
deberse a la caída de la fertilidad.
La Red Latinoamericana de Reproducción Asistida tenía
21 centros registrados en su primera publicación en
1990. Subió a 101 en 2002, concentrados principalmente
en Brasil (42), Argentina (19) y México (12).
Los procedimientos iniciados, usando técnicas como
fertilización in vitro e inyección intracitoplasmática
de espermatozoides, se elevaron de 4,496 en 1992 a 18,832
10 años después, en toda la región.
En Brasil, que ahora tiene más de 182 millones de habitantes,
el censo de población de 2000 indicó más
de 15 millones de personas en edad reproductiva con dificultades
para procrear. La ausencia de ese dato en los censos anteriores
impide observar la evolución del problema.
Faltan estudios sobre las causas de la mayor infertilidad,
e investigarlas es un difícil desafío, porque
hay demasiados factores por considerar en el ambiente, observó
De Souza, médica ginecóloga.
Lo más probable es que el fenómeno se deba a
un conjunto de factores relacionados con la industrialización.
La sureña Sao Paulo, con sus 11 millones de habitantes,
es la ciudad más industrializada de Brasil y
paga su precio, sostuvo.
Se puede afirmar que esto refleja un gran desequilibrio
provocado por las modificaciones que la humanidad impuso
a la naturaleza con consecuencias contra ella misma,
opinó.
Una investigación coordinada por De Souza busca establecer
relaciones entre problemas ambientales y la salud reproductiva
de los habitantes de Río de Janeiro. El foco de su
atención es el agua.
Su preocupación se basa en que la principal fuente
de abastecimiento de la ciudad es la cuenca del Paraíba
del Sur, de aguas contaminadas por numerosas industrias y
donde se descubrieron muchos peces con alteraciones biológicas
en un estudio efectuado por una universidad local.
La conclusión de la investigación, en la que
participan científicos de diferentes áreas de
conocimiento, está prevista para 2008. Ya se hizo una
encuesta con 100 parejas infértiles, que serán
comparadas con un grupo que no tuvo dificultades para tener
hijos.
Las comparaciones involucrarán las distintas fuentes
de agua y personas expuestas a condiciones críticas,
como el trabajo con productos tóxicos y químicos,
adelantó la experta.
Una relación directa entre contaminación atmosférica
y reproducción humana fue identificada en un reciente
estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao
Paulo, según el cual la mayor presencia de partículas
sólidas en el aire reduce la cantidad de nacimientos
de bebés del sexo masculino.
Para la investigación del Laboratorio de Contaminación
Atmosférica de la Facultad, la ciudad de Sao Paulo
fue dividida en tres áreas. En la más contaminada
nacieron 50,7 por ciento de varones en los años 2001
a 2003, mientras en la zona relativamente más limpia
la proporción fue de 51,7 por ciento.
Aunque la diferencia parece pequeña, es importante
como indicador de tendencia y en términos demográficos,
observó la bióloga Ana Julia Coimbra, quien
confirmó un desequilibrio más acentuado en pruebas
de laboratorio.
En un estudio con cien ratones, la mitad mantenida en un compartimiento
de aire depurado tuvo 24 por ciento más de nacimientos
masculinos que el grupo que vivió en un ambiente tan
contaminado como el de la ciudad paulista.
El autor es corresponsal de Inter Press Service (IPS)
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