28 de agosto de 2005

Aún están distantes de las mejores del mundo, como la estadounidense Mia Hamm y la alemana Birgit Prinz, pero tienen ganas de patear la pelota y de que un día El Salvador sea reconocido por sus habilidades futbolísticas.

Morena Rivera
Fotos: Wilton García y René Estrada

Hablemos


 

¿Mujeres tras un balón de fútbol?, ¿arqueras evadiendo marcas con sus manos?, ¿chicas tirando desde la media cancha? Ya casi nadie es escéptico a estas escenas. Incluso en el país ellas están demostrando que los tacos y los goles no fueron patentizados para hombres.

Desde que en 1991 se celebró en China el Primer Mundial femenino, las mujeres han anotado puntos y el terreno de sus mejores juegos también han sido las canchas de fútbol. A Estados Unidos, Europa y el sureste asiático pertenecen los equipos más destacados.

América Latina ha sido de los menos privilegiados. Sólo algunos como Brasil han podido debutar en los mundiales dedicados a las selecciones de mujeres. Y en la región centroamericana son Panamá y Costa Rica las más entrenadas, las que durante un partido de la Sub 19, hace dos años, hicieron temblar a las salvadoreñas.

“Nunca habíamos jugado con esos equipos. Ellas nos parecían altas y, además, éramos unas novatas (se habían agrupado ese año)”, recuerda Sulma Villatoro, con su voz ronca, enérgica, como debe ser la de una arquera de la Selección Nacional.

Desde esas experiencias, en las que el marcador no estuvo del lado local, ella cree que han mejorado, que su técnica ya no es la misma y que han logrado mayor resistencia al momento del juego. Incluso los partidos de fogueo que organizan contra los chicos les indican que han avanzado.

Durante un entrenamiento de costumbre, de esos que desarrollan de jueves a sábado en las canchas de la Federación Salvadoreña de Fútbol (Fesfut), las 25 seleccionadas siguen las órdenes del profesor Ricardo Herrera, y de dos maestros más que ese día practican ejercicios de reacción con las arqueras.

Entre todos los países que tienen equipos de fútbol femenino, explica Victoria Gómez, El Salvador ocupa la posición número 98.

Todo se pinta normal al principio, pero hay detalles que en estos casos, cuando se preparan mujeres y no hombres, marcan la gracia que hay en ellas y la diferencia entre jugadores de un sexo y otro.

—¡Ay!, eso duele, profe —dice una de las porteras, Yancy Bermúdez, luego de que el entrenador le lanza la pelota.

—No hemos hecho nada y ya se murió —le sigue el profesor.

—Mejor la sombra, es que se me cae la pelota.

—¡Ay Dios!, y a la hora de un partido hay va el gol segurito.

—Es que me duele la rodilla...

—Ustedes sólo son pipianadas.

“Sin niñadas”


¿Es pesada la preparación y son fuertes las indicaciones que reciben de sus profesores?

“Los ejercicios son fuertes, en especial para nosotras las arqueras. Nunca pensé que iba a aguantar”, comenta Yancy Bermúdez. “Con los maestros bromeamos con respeto, pero hay ocasiones que he llegado a sentirme mal”, agrega.

¿Hay veces que sus palabras les parecen ofensas?

Cuando las regañan y les levantan la voz, más de alguna no deja de sentirse ofendida, pero luego reaccionan y se acuerdan de que aquí no deben andar con niñadas. “Quiere decir que no debemos tener miedo a nada”, refiere Sulma Villatoro.

Igual piensa la volante y a veces defensa Celenia Rodríguez. “Se debe tener coraje, de lo contrario no sirve de nada”, considera esta joven de 19 años, amante del fútbol desde que tenía siete y jugaba con una pelota de plástico en el patio de su casa, en el cantón Suntecumat, Ahuachapán.

La edad de las jugadoras de la Selección oscila entre los 14 y los 21 años.

Veinte años han pasado desde que el fútbol femenino comenzó a dar sus primeros destellos en El Salvador. Primero fueron las universidades; después los equipos se fueron formando en colonias, barrios y comunidades.

Hasta el momento hay 124 equipos de fútbol femenino inscritos en la Federación; en total unas 2,500 féminas que tienen como afición patear el balón.

Esto sin contar los grupos no federados que a juicio de Victoria Gómez, la única mujer técnico de fútbol en el país, siguen teniendo amplia cobertura en El Salvador.

El 90% de las futbolistas reside en comunidades pobres y procede de familias de escasos recursos. “Venimos de cunas humildes; es sólo que a veces tenemos la oportunidad de realizarnos en este campo”, señala Victoria Gómez, quien por seis años se desenvolvió como arquera de la Selección femenina.

Las 25 jóvenes que ahora integran el cuadro nacional provienen de la capital y de sitios tan lejanos como algunos pueblos y cantones de Ahuachapán, Sonsonate y Usulután. Casi todas crecieron jugando este deporte junto a sus hermanos, sus amigos y sus vecinos.

La mayoría describe sus partidos de infancia desde la calle o el patio de sus casas. Usaban balones de plástico y muchas veces las porterías se improvisaban con estacas, piedras y hasta con las camisas y los zapatos de los jugadores.

Estando en la escuela, la pelota siguió siendo pasión para ellas, y al tener la oportunidad integraron equipos federados en sus departamentos. Allí estaban cuando en el 2003 la Fesfut andaba en busca de talentos frescos, y fueron ellas las elegidas para conformar la nueva “selecta”.

Deporte de hombres

Ricardo Herrera lleva 25 años entrenando equipos de fútbol masculino, y desde hace dos se convirtió en el “profe” para ellas. Ha notado que las mujeres tienen menos velocidad y técnica que los hombres a la hora del juego, quizás porque las primeras no han desarrollado esas habilidades desde pequeñas.

Pero estando en la cancha, él les exige como a cualquier atleta. Fuera del terreno de juego se convierte en un amigo y hasta en un consejero. “Muchas me cuentan sus problemas. Por momentos es como si yo fuera un padre para ellas”, detalla el “profe”.

A veces alguna se le acerca y le comenta: “Profe, me duele mucho el vientre; hoy voy a practicar suave”. Aunque él sabe que el periodo menstrual no les afecta para el juego ha detectado que algunas sí muestran menos energías y bajo rendimiento en los fogueos.

Herrera también sabe que en la mente de la sociedad éste sigue siendo un deporte para hombres. La expresión “marimacha” aún califica a muchas futbolistas y a menudo se relaciona su fuerza y su coraje con falta de femineidad.

“El aficionado dice: puro hombre se ve, puro hombre se viste, puro hombre juega; sin embargo, el ‘puro’ no es igual al que sea”, refiere Victoria Gómez, quien se ha enfrentado a expresiones como “¿qué hacés allí? Busca qué hacer; andá cociná y cuida tus hijos”. “Podemos ser futbolistas y a la vez desarrollarnos como mujeres”, agrega.

Saben que llegar lejos será más que difícil para ellas. No les faltan uniformes ni calzado; incluso los tres días que entrenan en la Federación tienen comida, hospedaje y les dan viáticos para pagar los pasajes durante el viaje, pero no tienen el mismo patrocinio ni la misma promoción que tienen sus compañeros.

Saben que un día, en la pasión que ahora desarrollan ya no tendrán más futuro que los recuerdos. “A menos que se fijen y nos contraten para participar en equipos internacionales”, se reivindica Sulma Villatoro. En el 2003 ella perdió dos oportunidades de ésas en Costa Rica y en Panamá. “Si vuelve a llegarme una oferta ya no estoy dispuesta a perderla”, dice.


Quiere abrirse futuro en el fútbol
De El Sauce, La Unión, es la única persona que ha repuntado en el fútbol. Sulma Villatoro, de 18 años, tiene el carácter y los gritos para hacerse oír desde la portería. Atrapando la pelota se siente realizada. “Tengo mucha fe; a veces llegan propuestas”, expresa.

¿Los entrenamientos son más fuertes para las porteras?


Sí, al principio hasta nos vendábamos para no lastimarnos las manos. Somos las menos indicadas para tener errores. Uno solo puede significar un gol.

¿Se enojan si los entrenadores las regañan?


A veces sí, pero luego entendemos que estamos aquí para aprender y si queremos mejorar debemos hacer lo que los profesores nos dicen.

¿Crees que a las mujeres que juegan fútbol se les considera fuertes de carácter y hasta poco femeninas a veces?

El fútbol no es para un sexo u otro, es para quien pueda y quiera practicarlo, y eso no nos quita que podamos desarrollarnos como mujeres.

¿Crees que los entrenadores dan a ustedes un trato diferente que a los hombres?

Futbolísticamente no; si cometemos errores, igual nos regañan, nos gritan y nos dicen que aquí no debemos venir con niñadas. Cuando estamos en la Federación nos tratan con amabilidad.

¿Tienen el mismo apoyo que los hombres futbolistas?

Igual nos dan uniformes y zapatos, pero no nos apoyan logísticamente como a ellos. Además, quisiéramos que hubiera primera división femenina.

¿Consideras que como mujer tienes futuro en el fútbol?

Aquí no mucho. Hay gente que me dice “¿qué futuro tenés en el fútbol?”, y yo les contesto: No sabés que estás equivocado. A veces vienen propuestas. Es posible que alguien te vea jugando y llames la atención.

¿Hacia dónde te gustaría ir en este deporte?

A un equipo internacional. Cuando fuimos a Panamá hubo dos equipos de primera división (uno costarricense y otro panameño) que me hicieron una propuesta y no quise aceptarla. Si llega otra oportunidad ya no pienso perderla.
“El fútbol es mi carrera”
Victoria Gómez, de 32 años, es la única mujer técnica deportiva en El Salvador, y una de los tres especialistas en fútbol femenino, junto a Ricardo Herrera y Genaro Sermeño.

Llegó allí por vocación, por perseverancia y porque nunca ha desempeñado otro trabajo más que patear la pelota.

Seis años fue portera de la Selección Nacional, hasta que en el 2002, después de las eliminatorias de la Copa de Oro, sufrió lesiones en la mano y en el pie.

Además, le notificaron que la Selección iba a revestirse con jugadoras más jóvenes; ella tenía 30 años.

En noviembre de ese año, la Fesfut le dio la oportunidad para trabajar como monitora en la escuela de fútbol, donde también relataba la experiencia que había tenido en ese campo. Luego vinieron las capacitaciones, los cursos y los diplomados.

Sigue preparándose en un diplomado como técnico deportivo, pero ya es la primera mujer que está dando entrenamientos en la Federación. “Siempre creí que el fútbol no es para siempre, pero ahora lo veo como mi carrera de toda la vida”, relata Victoria.

Empezó a practicarlo desde pequeña con sus compañeros de escuela, en las cálidas playas de la Costa del Sol, en La Paz. Era la única niña y sus amigos siempre le pedían que se quedara como portera. “Ellos me eligieron, y más tarde yo me convertí en arquera”, cuenta Victora desde uno de los escritorios del Departamento Técnico de la Federación.

Al principio pateaban un morro seco, después una bola de ropa que ellos mismos hacían, hasta que un día pudieron comprarse una pelota de plástico. Las porterías se simulaban con estopas de coco, con palos o con la misma ropa y los zapatos que ellos usaban.

Estudió bachillerato en enfermería, y la única vez que colaboró como enfermera en comunidades rurales de Soyapango no sólo les llevaba medicina, también conquistaba jóvenes para formar equipos de fútbol. Ha dirigido cinco grupos desde 1998.

Ahora, además de enseñar a los alumnos de la Federación, Victoria es madre de tres adolescentes y dirige el equipo C.D. Fénix, conformado por chicas de Soyapango. “Creo que el fútbol femenino puede llegar más lejos”, dice Victoria.
Desarrollo vertiginoso
- La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) estima que el fútbol femenino ha alcanzado la cifra de 40 millones de practicantes en el mundo.

- En Europa es practicado desde los años 70. Pero fue hasta 1986, durante el Congreso de la FIFA en México, que las mujeres noruegas reclamaron la atención para los equipos femeninos de fútbol.

- El presidente de la Federación de esa época, Joao Havelange, accedió a la organización de un torneo experimental, realizado en China, en 1990. Al año siguiente se celebró en el mismo país el Primer Mundial, del que Estados Unidos se consagró campeón.

- Japón, Europa, Estados Unidos y China son los centros con mayor desarrollo en esta rama. Las que tienen más retraso en el fútbol femenino son América Latina, África y los países asiáticos del Islam. La FIFA augura que en el 2010 podría haber tantas mujeres como hombres pateando la pelota.
De las mejores del mundo

La estadounidense Mia Hamm se retiró de las competencias a sus 32 años, en diciembre del año pasado. Considerada una de las mejores, fue nombrada jugadora mundial de la FIFA en el 2001 y en el 2002. Se cree que marcó 154 goles en 267 partidos con la Selección de Estados Unidos. Birgit Prinz, delantera de la selección alemana, ha anotado 83 goles en toda su carrera. Por cuatro veces ha sido nombrada la mejor jugadora del año en su país y en el 2003 ganó la copa mundial del fútbol femenino de la FIFA. Se dice que es una de las mejores atacantes del mundo. Los técnicos de Brasil la han catalogado como una de las futbolistas más peleonas y feroces, la mejor de la Selección de ese país. Marta, de 18 años, fue elegida como la mejor jugadora del II Mundial Femenino Sub 19 Tailandia 2004, donde maravilló al público con su calidad.

 

Posiciones de juego

Porteras

Sulma Villatoro

Ana Yancy Bermúdez

María Raquel Schonemberg

Defensas

Ana Silvia Chicas

Elena Cristina Cáceres

Elizabeth Irma Coto

Patricia Gabriela Cardona

Ana Orellana

Adriana Medina Flores

Centrales

Leonor Ramírez

Milagro Ramírez

Mirian León

Karen Lemus

Daysi Chamul

Volantes

Corina Ferrufino

Carolina Urías

Celenia Rodríguez

Delanteras

Pamela Ramírez

Patricia Campos

Flor Morena Velásquez

Blanca Peña

 


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