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27 de marzo de 2005

Unos
mil cuerpos de agua no aparecen en la cartografía actual
de América Central, según nuevo estudio difundido
por el Proyecto Regional de Pesca y Acuicultura.
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| De
unos 1,500 cuerpos de agua que existen en Centroamérica,
sólo un poco más de 500 aparecen en los
mapas. |
Al menos
mil embalses, lagos y lagunas, donde la actividad pesquera crece
sin control, no están registrados en los mapas de América
Central, indican los resultados preliminares de un nuevo estudio.
Los registros cartográficos señalan que hay 515
cuerpos de agua continentales en la región,
pero en realidad son 1,500 y ocupan unos 15 mil kilómetros
cuadrados, de acuerdo a la investigación realizada por
el Proyecto Regional de Pesca y Acuicultura Continental (Prepac).
Los actuales mapas centroamericanos consignan la existencia
de lagunas o lagos que ya desaparecieron por el mal manejo ambiental
e ignoran otros. Además, es mínima la información
socioeconómica sobre sus usuarios, sostiene el Prepac.
Hemos descubierto que hay más cuerpos de agua de
los registrados y que en varios hay sobrepesca y en otros destrucción
del medio ambiente, dijo a Tierramérica Mario González,
director de Prepac, organismo que responde a la intergubernamental
Organización del Sector Pesquero y Acuícola del
Itsmo Centroamericano.
La población alrededor de los cuerpos de agua continentales
crece aceleradamente. Al menos unas 45 mil personas de los estratos
sociales más pobres de la región encuentran sustento
en zonas lacustres.
Hay cada vez más población alrededor de
estos cuerpos de agua, donde la pesca prácticamente no
está regulada y no existen planes de manejo, dijo
González.
En América Latina son prácticamente inexistentes
las regulaciones de pesca en aguas continentales, por lo que
en círculos especializados se considera un hito el estudio
del Prepac, y se espera que sus conclusiones deriven en planes
de manejo lacustres.
Debido a los problemas en la pesca marina y a la pobreza
de los agricultores, muchos pobladores pobres están acudiendo
a lagunas para obtener su alimento, explicó González..
Norberto Romero, presidente de la Confederación Centroamericana
de Pescadores Artesanales, corroboró la afirmación.
Sí, muchos compañeros ya no encuentran trabajo
en el mar y se han ido tierra adentro para buscar otros lugares
donde pescar, dijo a Tierramérica desde sus oficinas
en El Salvador.
Por ejemplo, en el llamado embalse del Cerro Grande de ese país
centroamericano, la cantidad de pescadores pasó en el
periodo 1990-2004 de 600 a cuatro mil, sin que exista ningún
plan de manejo para el lugar.
La pesca marina en toda América Central ha ido en declive
durante los últimos años por la excesiva captura
y las prácticas depredadoras, que incluyen uso de dinamita,
venenos para el agua e instrumentos poco específicos,
que atrapan especies no deseadas o ejemplares apenas en crecimiento.
La región tiene seis mil 603 kilómetros de costas,
o sea 12 por ciento de las existentes en América Latina
y el Caribe.
En esos litorales habita 21,6 por ciento de los centroamericanos.
Se trata de sectores que han ido empobreciéndose por
la degradación del ambiente y la escasez de la pesca,
actividad que aún genera para la región ingresos
anuales de unos 750 millones de dólares y de la que dependen
unos 200 mil empleos.
Diversos estudios indican que continúa el uso de explosivos
y otros métodos de pesca no sustentables, a pesar de
que los gobiernos realizan esfuerzos para regular o eliminar
esas prácticas.
Gran parte del agotamiento de las aguas se da porque la
pesca industrial usa métodos depredadores. Son las empresas
y no los pequeños pescadores los que han acabado con
la riqueza, afirmó Romero.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente, una tercera parte de los litorales de
Mesoamérica (México y América Central)
afronta graves amenazas por sobreexplotación de recursos,
alta concentración de infraestructura vial, portuaria
o petrolera y presión de actividades pesqueras, entre
otras causas.
Corresponsal de
Inter Press Service (IPS) |