27 de marzo de 2005

Colchester es el hogar de Humpty Dumpty, Old King Cole y Camelot, o por lo menos es lo que cuenta la leyenda. Pero los arqueólogos pueden tener algo mejor para la ciudad británica de Colchester.

Jeremy Laurence
Reuters


Camelot —el legendario nombre de la corte del rey Arturo— supuestamente deriva del nombre romano de la ciudad.
Después de un duro trabajo de excavación, los arqueólogos tienen pruebas de héroes reales del mundo antiguo. Hace poco descubrieron los restos de un circo romano, o una pista de carrera de carruajes de dos ruedas.

En los últimos 30 años, los arqueólogos en la ciudad han desenterrado evidencia de la época del dominio romano de hace más de 2,000 años, reescribiendo al mismo tiempo la historia británica. El circo remarca la importancia de la ciudad como un fortín provincial romano.

En su auge, la pista debe haber sido un lugar asombroso con una distancia en línea recta de 350 metros y gradas para albergar a unas 8,000 personas, más que el total de la población.

Antiguamente llamada Colonia Victricensis, que significa “Ciudad de los Vencedores”, Colchester es la ciudad británica más antigua y su primera capital.

El conocido emperador Claudio realizó un viaje a la ciudad, acompañado de un grupo de elefantes y camellos, para recibir a los reyes celtas que se rendían para formar la provincia romana de Britania.

La ciudad es un museo viviente, con un muro romano y su Templo de Claudio. Para el arqueólogo Philip Crummy, quien dirigió las excavaciones de la ciudad desde 1971, el descubrimiento del circo fue uno de los hallazgos más emocionantes.

“Imagine cuando era un día de carreras en el circo, y tenían una competencia de 12 cuadrigas, con 48 caballos”, dijo. “Debe haber sido todo un espectáculo”.

La pista podría ser del siglo II de nuestra era, pero Crummy dice que casi seguro debe ser una actualización de un circuito construido años antes.

“Quizás algún funcionario importante extrañaba la actividad en Roma y lo mandó a construir, o fue un intento de enfatizar lo ‘Románico’ de la lejana provincia de Britania”, afirma Robert Kebric, profesor de historia en la
Universidad de Louisville en Estados Unidos y autor de “Pueblo romano”.

“Sospecho que fue utilizado más para el entretenimiento de los soldados y los residentes locales y debido al gasto incluido, no hay forma de saber hasta qué grado pudieron copiar el Circo Maximus de Roma en cuestiones de calidad de cuadrigueros, equipos y programas”, dijo en referencia al circo más famoso del mundo en la capital de Italia.

Espectacular

Los deportes romanos han sido llevados de forma dramática a las pantallas de cine, en le recordado clásico de “Ben-Hur”, con su carrera de cuadrigas.

“Uno de los hombres buscaba llegar a la línea de meta y otros dos de su equipo intentaban detener a los otros”, dice Crummy.

“Había muchas tácticas involucradas”. Por lo general había cuatro equipos de tres cuadrigas.

Durante siglos, los residentes de Colchester se han aferrado a las rimas infantiles y a los cuentos de sus héroes.
Pero Kebric dice que la mentalidad de los conductores de las cuadrigas de ganar a cualquier precio presentadas en
Ben Hur, donde utilizaban lanzas para bloquear las ruedas de los carruajes, era exagerada.

“En Roma, por lo menos, la carrera de cuadrigas era controlada de cerca y debido a que había tanto dinero (apuestas) en las carreras, no se permitían las infracciones e incluso se podía hacer repetir una carrera”, dijo Kebric.

“Generalmente eran ex esclavos o de castas bajas, que como muchos atletas de la actualidad, utilizaban el campo de juego para progresar socialmente. Algunos se convirtieron en compinches del emperador”, añadió.

“Supongo que en Gran Bretaña tendrían que aceptar lo que podían porque no había incentivos para que las cuadrigas más importantes viajaran allí. Quizás incluso competían los residentes locales debido a que los celtas tenían una tradición de cuadrigas”, indicó Kebric.

La carrera de cuadrigas y el circo eran la piedra angular de la vida pública en los tiempos romanos. “En cuanto a la diversión, no había nada parecido a eso, y el Circo Maximus de Roma era más que una pista de carreras”, dice Kebric.

Fuera de la pista, las emociones eran intensas. “Había más posibilidades de resultar herido fuera de las pistas, en los enfrentamientos entre los partidarios, que en una carrera”, dice Robert Masefield, un arqueólogo de Colchester.

“En cuanto a los cuadrigueros, eran una especie de gladiadores(...), pero no podemos saber si tuvimos aquí la visita de algún héroe”.
 


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