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|27
de febrero de 2005

El
disco de Cara Sucia es uno de los más famosos legados
de El Salvador prehispánico.
Este monumento de piedra volcánica, vestigio de la
cultura Cotzumalhuapa, representa
una cara de felino vista de frente.
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El
disco del jaguar fue encontrado por el historiador
Santiago Barberena a finales del siglo 20, cerca de
la aldea Cara Sucia, en la costa de Ahuachapán.
La importancia del disco la reflejan el lugar que ocupa en
el Museo Nacional de Antropología Dr David J.
Guzmán, su préstamo para exhibiciones
en el exterior (en Italia y en México) y su adopción
como símbolo de un banco del país.
Barberena, que veía en el monumento una representación
simbólica del sol, lo trasladó al Museo Nacional
en 1892.
En Europa, el interés por el contexto dio lugar a las
primeras excavaciones estratigráficas (basadas en las
capas geológicas) en 1840, pero cuando Barberena descubrió
el disco de Cara Sucia todavía no existía esta
práctica en Centroamérica (en El Salvador, las
primeras excavaciones estratigráficas fueron realizadas
en la década de 1920, por Jorge Lardé y Samuel
K. Lothrop).
Desconociendo el contexto preciso del disco, los arqueólogos
se basaron sobre todo en el tipo, la materia y la iconografía
de la escultura para tratar de entender su afiliación
cultural, cronología, significado y función.
En 1915, Herbert Spinden, con base en la iconografía,
relacionó la escultura con los monumentos de la región
de Santa Lucía Cotzumalhuapa, en la costa pacífica
de Guatemala.
En los años 70, Wyllys Andrews V, quien realizó
un proyecto arqueológico en el sitio de Quelepa (San
Miguel), relacionó el monumento de Cara Sucia con el
gran altar uno de este sitio (fase Uapala, 500-300 a.C.),
concluyendo en una datación temprana del disco.
En 1976, Stanley Boggs publicó un estudio de las esculturas,
tomando en cuenta lo que entonces se sabía de los vestigios
del sitio de Cara Sucia. Boggs sugirió que la ocupación
principal del sitio tuvo lugar en el Clásico Tardío
(600-1000 d.C.) y en el Postclásico (1000-1524 d.C.).
Él situó la mayoría de las esculturas
en el Clásico Tardío, relacionándolas
con los monumentos de la región de Santa Lucía
Cotzumalhuapa, en donde las investigaciones de las pasadas
décadas habían permitido conocer mejor importantes
centros de la cultura de Cotzumalhuapa, tales como El Baúl
y Bilbao.
Saqueo masivo
Entre 1979 y 1981, después de la reforma agraria, ocurrió
un desastre cultural: el sitio de Cara Sucia fue saqueado,
causando la destrucción de muchos contextos y la dispersión
de muchos vestigios.
Después de esta tragedia, Paul Amaroli realizó
investigaciones en el sitio, en 1982, 1983 y 1986. Caracterizó
Cara Sucia como un centro clásico tardío, de
la cultura de Cotzumalhuapa.
La cara de jaguar recuerda esculturas de El Baúl, Bilbao
y Santa María Cauqué, en Guatemala. La función
de la escultura de Cara Sucia queda confusa: se podría
tratar de una escultura arquitectónica o de un altar.
Mucho por investigar
En Mesoamérica, el jaguar tuvo varios significados;
a menudo simbolizaba la carrera nocturna del sol en el inframundo,
pero podía estar asociado con otros conceptos. Por
ejemplo, en las esculturas de Cotzumalhuapa, el jaguar parece
asociado al agua y a la fertilidad de la tierra. Por otra
parte, la forma del monumento de Cara Sucia no significa necesariamente
un simbolismo solar; se conocen numerosas esculturas en forma
de disco en la Mesoamérica meridional.
Popularmente se designa a menudo al disco de Cara Sucia como
una obra maestra del arte maya. En realidad pertenece a la
cultura de Cotzumalhuapa, que era diferente de la cultura
maya clásica, caracterizándose en particular
por sus esculturas y su arquitectura.
Todavía queda mucho por investigar en Cara Sucia, y
el sitio sigue generando interés entre los arqueólogos,
como lo atestigua el proyecto de campo realizado en el 2004
con el apoyo de la cooperación francesa (cf. el artículo
Estructuras arqueológicas bajo tierra,
en Hablemos del 09/05/2004). Lamentablemente, la zona de Cara
Sucia sigue siendo blanco de mucho saqueo (ver el artículo
Saqueo a la cultura, en El Diario de Hoy del 03/10/2004).
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