|
24
de julio de 2005

Después
de permanecer encerradas bajo el amparo de un coleccionista
privado, 47 pinturas de artistas nacionales han sido prestadas
para exponerlas, en una muestra inédita hasta el momento.
Por décadas,
47 obras de arte de 25 pintores salvadoreños sólo
eran vistas por pocas personas privilegiadas, entre ellas
el propietario de los lienzos y sus allegados; en esta ocasión,
el común de los salvadoreños podremos apreciar
esas pinturas, que han sido seleccionadas para la exposición
Escuelas y generaciones de la pintura en El Salvador.
Las obras forman parte del patrimonio cultural del empresario
y coleccionista Jaime Balseiro Córdoba, quien prestó
sus obras para que se montara la exhibición en la Sala
Nacional de Exposiciones, ubicada en el parque Cuscatlán,
en San Salvador.
La exposición incluye obras que datan desde 1932 hasta
el año 2002, lo que permitará apreciar todo
el proceso pictórico de El Salvador en el siglo XX,
y conocer también el buen gusto del propietario, quien
ha logrado obtener una rica colección de 600 pinturas,
entre otras colecciones.
En esta muestra que le recomendamos no perdérsela
podrá ver las pinturas hechas por Carlos Alberto Imery,
Pedro Ángel Espinoza, Raúl Elas Reyes, Noé
Canjura, Carlos Cañas, Miguel Ángel Orellana,
Bernardo Crespín, Camilo Minero, César Menéndez,
y Rosa Mena Valenzuela por mencionar algunos.
Además, podrá apreciar las creaciones hechas
bajo la influencia de diferentes escuelas pictóricas,
como el impresionismo, el realismo, el neorrealismo, el abstracto,
así como una diversidad de temáticas, entre
las que podemos mencionar el indigenismo, los paisajes, desnudos
y niños.
En realidad, es una colección envidiable, con obras
de maestros consagrados y de algunos de sus discípulos
que han alcanzado mucha maestría con los pinceles;
son obras que cautivan y nos permite comprender por qué
Jaime Balseiro se ha convertido en uno de los mayores coleccionistas
de arte en el país.
|
|
|
Paisaje
campestre, de Pedro Ángel Espinoza (1940).
|
Panorama
del arte
La iniciativa de esta exposición fue de la Fundación
Paiz, la que solicitó al Consejo Nacional para la Cultura
y el Arte (Concultura) que le permitiera presentar las obras
en la Sala Nacional de Exposiciones.
Con una preselección de sus obras, don Jaime Balseiro
puso a la disposición de la Fundación Paiz parte
de su colección pictórica.
Finalmente las pinturas fueron escogidas entre Romeo Galdámez,
coordinador de artes visuales de Concultura; Ángel
Arturo González, gerente de la fundación, y
Carlos Díaz, museógrafo de la Sala Nacional.
El criterio de la selección fue el hilo generacional.
Se tomaron en cuenta las diferentes corrientes creativas y
las etapas más significativas en el desarrollo pictórico
del país durante el siglo XX, y la persona que visite
la Sala Nacional de Exposiciones y el Museo de Arte de El
Salvador (MARTE) tendrá un panorama completo de la
plástica salvadoreña, menciona Romeo Galdámez.
Y es que esa invitación al MARTE se debe a que ahí
hay otra parte de la pintura salvadoreña, hay obras
de la Colección Nacional y pinturas que Balseiro donó,
por lo que al ver las dos exposiciones es fácil tener
una mejor comprensión de cuál ha sido el proceso
de la plástica salvadoreña.
Aunque la muestra se compone en un 90 por ciento de la colección
de Balseiro, el coordinador de artes visuales señala
que para darle continuidad generacional a la exposición
han incorporado las obras de pintores contemporáneos,
como Rafael Varela, Sonia Melara y William Chilín,
que aunque son artistas exitosos, sus obras muy poco se ven
en el país, señala Galdámez.
|
|
|
Palacio
de Oriente, de Pedro Acosta García (1956).
|
La invitación
queda abierta, y le sugerimos que para las próximas
vacaciones de agosto las aproveche visitando la Sala Nacional
de Exposiciones.
Así podrá descubrir lo mejor de lo mejor de
la pintura salvadoreña durante el siglo XX, con obras
que nunca se habían mostrado públicamente, y
que sólo podía disfrutar su propietario, un
privilegio de verdad envidiable.
Para
ver la colección
La exposición permanecerá abierta hasta el domingo
7 de agosto, en la Sala Nacional de Exposiciones, del Parque
Cuscatlán, en San Salvador. El horario es de martes
a domingo de 9:00 a. m. a 12:00 m. y de 2:00 a 5:00 p. m.
La entrada es gratis.
Algunos
de los artistas
Camilo
Minero
Nació en Zacatecoluca, La Paz, en 1917 y murió
este año 2005. En 1946 obtuvo el primer lugar en el
Certamen Nacional de Pintura; en 1956 fue becado por el gobierno
salvadoreño para estudiar pintura en el Instituto Politécnico
Nacional de México; En 1960 ingresó como docente
de artes plásticas de la Universidad de El Salvador,
donde pronto llego a ser el director del Taller de Artes.
En 1996 recibió el Premio Nacional de Cultura.
Carlos Alberto Imery
Nació en 1879 y murió en 1949. Este pintor ha
sido uno de los principales protagonistas dentro de la plástica
nacional. Fue becado para estudiar pintura en el Real Instituto
de Bellas Artes en Roma. En 1911, después de regresar
a El Salvador, impulsó la creación del Instituto
Nacional de Artes gráficas.
|
|
|
Paisaje
marino, de Raúl Elas Reyes (1976).
|
Noé
Canjura
Nació en Apopa el 14 de agosto de 1922 y murió
en 1970. Él es ejemplo de búsqueda, tenacidad
y realización en el arte, a pesar de la pobreza en
que se crió, y por su sacrificio cuando era estudiante
en la Academia Valerio Lecha.
Rosa
Mena Valenzuela
Nació en San Salvador en 1924 y murio en 2004. Pintora
expresionista que estudió con Valero Lecha y continuó
su formación en Europa. En 1964 obtuvo el premio República
de El Salvador y en 1990 Francia le concedió la orden
de las artes y las letras. En 1973 fundó la Academia
de Dibujo y Pintura que llevaba su nombre.
Julia Díaz
Nació en Cojutepeque en 1917 y murió en 1999.
Fue alumna del maestro Valero lecha, y posteriormente realizó
estudios en Europa gracias a una beca gubernamental. A su
regresó fundó la Galería Forma en 1958,
que fue la primera Galería de Arte en El Salvador.
Ésta luego se llamó Museo Forma, que dio la
pauta para lo que es hoy el Museo de Arte de El Salvador (MARTE).
Pedro Ángel Espinoza
Nacido en el seno de una familia pobre en 1891, y murió
en 1939. Espinoza consiguió un puesto de vigilante
en Casa Presidencial, mientras que en su tiempo libre se dedicaba
a la pintura, llegando esto al oído de uno de los ayudantes
del presidente, quien se impresionó por los dibujos,
recomendándolo al mandatario para que lo becaran. Fue
así como hizo estudios de arte en Europa, donde se
formó académicamente en el Real Instituto de
Bellas Artes de Roma.
|
|
|
|
|
|
Cargador
de naranjas, de Julia Díaz.
|
Niños
jugando, de Camilo Minero.
|
Tres
bañistas, de Noé Canjura.
|
El
profeta, de Antonio Bonilla (1997).
|
|
|
|
Novia de la noche,
de Rosa Mena Valenzuela (1983).
|
|