24 de abril de 2005

Hablemos

Por las graves consecuencias de ser considerada como “jurisprudencia mundial”, la Sentencia pronunciada por la Sala de Conocimiento de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en el diferendo limítrofe terrestre, insular y marítimo El Salvador-Honduras, la obra “Los bolsones siguen siendo salvadoreños”, del Dr. Abel Salazar Rodezno, fue puesta en circulación por la Universidad Francisco Gavidia (UFG).

El trabajo, propio del jurista salvadoreño, es único en su caso, no sólo porque sugiere la inmediata reforma del Estatuto y del Reglamento de la Corte Internacional para que se incluyan los Recursos de Nulidad y Apelación, para que las naciones “tengan la oportunidad de un defensa legítima, decorosa, proba e incorruptible”, la defensa de sus propios intereses territoriales y marítimos.

Actualmente los dos instrumentos legales de la Corte sólo tienen los “recursos de revisión e interpretación de la sentencia” y para que se acepte el primero debe basarse en un “hecho nuevo” que no se haya alegado en la Memoria, Contramemoria o Réplica, requisito que es imposible de producirse.

La Universidad Francisco Gavidia, con la publicación del propio trabajo del doctor Salazar Rodezno estima que contribuye a enriquecer la bibliotecografía universal con una obra de un jurista que tomó en consideración a autores de renombrado prestigio universal, como Eduardo Jiménez de Aréchaga, Alfred Verdross, Max Sorensen, Modesto Seara Vásquez, Eduardo Couture, Charles de Visccher, Alfonso García Gallo, Piere Michel Eismann, Vicente Couster, Julio Diena, Michael Akerhust y otros.

Salazar Rodezno también acudió a autores de una época colonial: Pedro Cortés y Larraz, Antonio Gutiérrez y Ulloa, Domingo Juarros y auscultó a los salvadoreños Jorge Lardé y Larín, Manuel Vidal y Santiago Barberena.

En “Los bolsones siguen siendo salvadoreños”, Salazar Rodezno señala los graves errores en que incurrió El Salvador al permitir a Honduras la ampliación del plazo para presentar documento, así como permitir que Honduras integrara la Sala con su juez adhoc Santiago Torres Bernárdez, retirando las objeciones que —en tiempo— fueron opuestas por el doctor Francisco Roberto Lima y por el propio autor de su trabajo.

La UFG ha publicado esta obra porque está documentada con mapas, croquis, reproducciones parciales de los títulos ejidales expedidos por la Corona de España, ejercicio de soberanía salvadoreña en los territorios disputados, documentos que son del conocimiento de todos los países que integran la Organización de las Naciones Unidas, que tiene acceso —a través de la Corte Internacional de Justicia— de la documentación presentada por las partes litigantes.

El doctor Salazar Rodezno sostiene que la sentencia dictada por la Sala es nula, inejecutable y arbitraria: nula, porque la Sala no ejercitó el Derecho Aplicable en el conflicto; inejecutable, porque las coordenadas geográficas señaladas por la Sala no coinciden con los puntos geográficos fronterizos, y arbitraria, porque la Sala hizo a un lado el derecho aceptado en el Compromiso por El Salvador y Honduras para dictar la sentencia y fallaron caprichosamente aplicando de manera exclusiva e irresponsable el criterio personal de los jueces.

“Los bolsones siguen siendo salvadoreños” es una verdadera contribución de un jurista salvadoreño al enriquecimiento del Derecho Internacional Consuetudinario y del Derecho Internacional Codificado por el fallo se convierte en “jurisprudencia internacional” que el autor ha calificado como peligrosa, puesto que la sentencia (con todos sus vicios) puede ser invocada en otros diferendos de fronteras que puedan producirse en el mundo.

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