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23
de octubre de
2005
Sentimiento
hecho música
Desde
su niñez, a René Ovidio Parada la música
ranchera le ha calado tanto en el alma que ahora a sus 71
años lleva ya escritas una veintena de canciones, las
que ha grabado en un disco compacto, melodías que son
transmitidas en algunas radioemisoras.
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| Aunque
las viviendas más pobres de la zona no cedieron
a la fuerza del agua, muchas quedaron semiderruidas y
con los suelos cubiertos de fango.
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La música ranchera de los madrugones campiranos, allá
en La Laguna, Chalatenango, y luego en Suchitoto, fue la que
influyó de por vida a René Ovidio Parada, quien
con mucho orgullo nos habla ahora de su primer disco compacto
titulado El Pulgarcito.
Su grabación es una obra musical que incluye una veintena
de canciones, las que él escribió y compuso;
no las canta, pero les hizo la letra y el arreglo armónico.
Prácticamente él es el creador intelectual.
Lo que más destaca de estas canciones es que todas
son originales; de hecho, él las ha registrado en la
propiedad intelectual, del Centro Nacional de Registros (CNR),
lo que le permite legalmente exigir sus derechos de autor
frente a cualquier plagio o copia pirata.
Sus canciones escritas con mucha inspiración romántica
han sido influenciadas por sus experiencias de la vida, así
como de amores pasados, de sus alegrías y tristezas;
también de sus andadas por los pueblos donde daba serenatas.
En cuanto a los autores que de una u otra manera han influido
en su arte están los mexicanos Pedro Infante y Luis
Pérez Meza (conocido como el trovador del campo), entre
otros. Sin embargo, él asegura que ninguna de sus canciones
tiene semejanza con las que cantaron esas estrellas consagradas
o algún otro artista de la música ranchera.
Una vida por la música
Sus primeros
intentos de escribir música ranchera fueron cuando
tenía 15 años. La música vibra
en mí desde pequeño, menciona René
Ovidio Parada, quien sin saber composición, ni solfa,
hacía las letras, y en su cabeza revoloteaba también
la música, la que al final salía junto a los
sollozos de una guitarra.
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Cuando
este joven inquieto llegó a trabajar a la presa 5
de Noviembre inició como aguatero, llevándoles
agua a las cuadrillas, y a ese primer oficio le dedicó
el arreglo de una canción, para que la cantara un caporal.
Para su sorpresa gustó tanto, que incluso lo mandaron
a llamar los ingenieros del proyecto, en una de aquellas alegres
reuniones sociales.
Sorprendido porque lo llamaron, nunca se imaginó que
era para interpretar la canción que él había
arreglado, y con ese mismo don musical se ganó la simpatía
de sus jefes y compañeros, al grado que aún
siendo adolescente lo ascendieron al puesto de caporal, al
mando de 20 hombres.
Cuando terminó la construcción de la presa le
dieron una recomendación para que trabajara en la carretera
entre Quezaltepeque y Nejapa; donde siguió con sus
inclinaciones artísticas, a la vez que estudiaba de
noche. Pero al poco tiempo, en 1952, fue reclutado para hacer
su servicio militar, donde siempre lo acompañó
la guitarra, la música y la alegría con la tropa.
Con mis amigos íbamos a dar serenatas a las muchachas.
De madrugada llegábamos, y varias veces nos sacaron
corriendo a balazos los papás de ellas, porque se enojaban
mucho, recuerda René con cierta nostalgia.
El tiempo pasó, y de trabajo en trabajo llegó
al Banco Central de Reserva, donde laboró como guardia
de seguridad, y es ahí donde su vocación artística
le permite participar en veladas, como miembro de la Estudiantina
(conjunto de coro y música), también escribe
la mayoría de sus canciones, y comienza a grabarlas
utilizando un equipo de sonido casero.
Ha sido tanta su vocación artística que incluso
se inscribió en una escuela de música, y después
recibió clases particulares con el profesor Arnoldo
Ramírez, quien pertenecía a la Banda Militar
de Santa Tecla, y posteriormente asistió a la Academia
de Música Lowrey, asegura el artista.
Fue en 1999 cuando escuchó un anuncio en una radio
en el que invitaban a los escritores de música para
que registraran sus composiciones en el CNR; y él así
lo hizo, y lo sigue haciendo cada vez que escribe una canción
nueva.
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Tiempo
después, dice René Parada recibí
la llamada del locutor Mauricio Córdoba, quien había
tenido la oportunidad de conocer mis canciones, y me felicitó
y me dijo que me reuniera con él en la radio La Monumental,
y ahí mismo estaba la radio YSKL, lo que me permitió
conocer a Saúl Peña, quien interpreta el personaje
del primo Chema.
Este comediante
le pidió a René Parada que le confiara algunas
de sus canciones, para incluirlas en su programa radial. Él
es una de las personas que me ha apoyado mucho en promover
mis canciones, asegura Parada.
Pero es hasta el 2001 cuando René Ovidio Parada graba
su primer disco compacto en forma profesional, el cual tituló
El Pulgarcito, donde se incluyen canciones como
Santa Ana, El Pulgarcito, Ilusión y Pegao, que grabó
con la colaboración de diferentes conjuntos de música
ranchera y cantantes; canciones que al escucharlas se descubre
que están a la altura de las melodías mexicanas.
Con una inversión que pasa los cinco mil dólares,
que por cierto no ha logrado recuperar todavía, René
Ovidio Parada dice sentirse orgulloso porque alcanzó
su sueño de grabar sus creaciones, las que han recibido
apoyo de algunas radioemisoras como Radio El Salvador, Radio
UCA, Radio Cuscatlán, la YSKL y la Chévere,
así como del programa del Primo Chema,
quienes programan las canciones escritas por un salvadoreño,
que con su propio esfuerzo contribuye al arte de la composición
musical, una disciplina que en este país aún
no se valora, pero que es disfrutada más allá
de los madrugones campiranos.
| El
compositor y su arte |
Ilusión
I
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-Música
que prefiere: rancheras, norteñas y clásica.
- Canciones que más le gustan: Ilusión
y Prisionero (originales suyas).
-Instrumentos que ejecuta: guitarra, mandolina y armónica.
l Quién interpreta sus canciones: Max Burgos, del
Internacional Mariachi Guadalupano; Saúl Peña
(primo Chema), Ligia Morales, Los Coyotes, Los Fronterizos
y el mariachi Tierra Fértil.
-Qué inspira sus canciones: la naturaleza, la mujer,
las circunstancias de la vida, como la muerte y sus experiencias
personales.
- Canciones escritas: 23.
-Tiempo para grabar una canción: Los conjuntos
musicales necesitan una semana para aprenderse la letra
y la melodía; ya en la grabación se pueden
llevar hasta cuatro horas.
-Precio de su disco: $6.
- Para comprar el disco: Pueden contactar directamente
a don René Ovidio Parada en el teléfono
2228-5423. |
Deje
que mis ojos
vean su hermosura.
Aunque sea de lejos
deje contemplarla,
yo la quiero ver.
Quiero una mirada
con una sonrisa,
porque ya agoniza
este corazón.
La quiero en secreto
vive usted en mi mente.
Le recuerdo tanto
que hasta me provoca
esta inspiración.
Hasta las estrellas,
el sol y la luna,
con su gran destello
sí se dejan ver.
Mire qué hermosura,
déjeme mirarla.
Sólo cuando sueño,
me viene el recuerdo
de un mágico sueño
por la fantasía de una ilusión.
Al abrir mis ojos
tristes y con llanto
la inefable dicha
pronto se esfumó,
la inefable dicha
pronto se esfumó.
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