23 de octubre de 2005

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Cuento publicado en Hablemos
Qué bonita la historia que relató (“Caruso, historia de un perro amor”). ¿Fue un caso de verdad o una ficción?
Es por primera vez que me entretengo en leer una historia así, y de verdad valió la pena, porque tiene muchas cosas de aprender, como por ejemplo la paciencia, el dar sin esperar nada a cambio, el amor sincero...
Bueno, gracias, espero leer más historias como ésa.
Tony Guzmán
aguzman@nihfcu.org


“Caruso: historia de un perro amor”
Desde Washington DC, Estados Unidos, agradeciendo su linda historia de un perro amor. ¿Habrá algún humano con esta clase de amor? Yo no creo. Gracias.
Georgina Clark
gclark@danaherinsurance.com


Observaciones sobre artículo
Estimados amigos, antes que nada deseo felicitarlos por la excelente labor, tanto en el periódico físico como en su versión digital. Sin embargo, tengo un par de comentarios que hacerles:
En el artículo “La espiritualidad pictórica de Ana María”, publicado el 9 de octubre del presente año, hay varios errores:
1. Las fotografías 1 y 3 tienen un pie de foto que nada tiene que ver con las imágenes o el texto del artículo.
2. La fotografía 2 está de lado (las uvas tienen que estar colgando y no flotando).
3. La calidad de las fotos es muy mala. No reflejan la calidad de la versión física de la revista.
Hay que recordar que el periódico es leído por miles de personas alrededor del mundo y estas pequeñeces se prestan a malas interpretaciones sobre nosotros mismos.
Oswaldo Martínez Avilés
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Iglesia de Apastepeque
Este templo pudo haber sido construido en el siglo XVIII. En 1770 la población pertenecía a la parroquia de San Vicente. Sus fiestas principales son la de Santiago Apóstol, que se celebra el 25 de julio, y la de San Sebastián, el 20 de enero.

Apastepeque es población precolombina de origen pipil. Su nombre significa “en el cerro de Apasti”; “apasti”, vasija de barro. Según el Br. Jorge Lardé y Larín, quiere decir “en el cerro de alabastro”.

Foto Mauricio Chávez V.

 



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