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23 de enero de 2005

Sin ser franceses ni españoles, un grupo de pobladores del Bajo Lempa, en San Vicente, se dedica a elaborar exquisitos quesos “gourmet”. La iniciativa, que se perfila como exitosa, ya ha mejorado la calidad de vida de los involucrados.

Tania Urías
Fotos: Arely Umanzor

 


Hace dos años, Porfirio Belloso, un moreno de brazos gruesos y baja estatura, no sabía nada de quesos “gourmet” ni del procesamiento de productos lácteos.
Este hombre criado en los alrededores del Bajo Lempa y con un marcado perfil maya no podía diferenciar entre un queso “camembert” y un “munster”.

Su vida era la siembra de maíz y de frijol y la venta de leche, con lo que él y decenas de familias vecinas sobrevivían.
Sin embargo, gracias a la iniciativa de la organización no gubernamental CORDES y la cooperación del país vasco, Porfirio, junto a 45 familias más pasó a formar parte de un ambicioso proyecto de producción de quesos “gourmet”.

El país vasco apoyó la creación y el equipamiento de la planta procesadora de lácteos “Biolac”, que permitió que los productores de leche vendieran la misma a un precio más digno —casi 50 centavos más de lo que estaban acostumbrados— y que muchos jóvenes como Porfirio pudieran accesar a mejores oportunidades de empleo.

Un experto en la elaboración de este tipo de quesos llegó de España hasta el Bajo Lempa y capacitó a un grupo de campesinos salvadoreños. Y ahí estaba Porfirio, que no sólo aprendió la técnica, sino que además ahora es un experto en la elaboración de este tipo de productos.

Vestido con botas plásticas y cubierto de pies a cabeza con un nítido traje blanco, Porfirio recorre a diario la planta, y junto a otros cuatro jóvenes como él se dedica a elaborar cinco tipos distintos de quesos “gourmet”.

El fresco tipo “Burgos”, originario de España; el camembert, el munster, el semicurado tipo manchego y el curado, todos tradicionalmente usados como aperitivos para acompañar vinos, mermeladas o ensaladas.

Estos productos, poco conocidos en el mercado tradicional de lácteos, son apreciados por los más exquisitos paladares, principalmente gente que gusta de la alta cocina, ya que el precio por libra dobla o triplica a los quesos tradicionales.

Porfirio ahora es un especialista en la elaboración de quesos “gourmet”, trabajo que ha mejorado sus condiciones de vida.
Arely Umanzor

A la conquista del mercado

“Biolac” es ahora una organización que aglutina a 45 familias de pequeños ganaderos de la zona del Bajo Lempa, y tiene capacidad para procesar hasta tres mil litros diarios de leche.

El objetivo del proyecto, dice Aymeric Poizat, de la cooperación vasca, es que la planta sea administrada por los mismos pobladores, quienes además de elaborar los productos los comercialicen.

Según René González, gerente de “Biolac”, se decidió la producción de este tipo de quesos porque la competencia es mínima en el mercado nacional.

Tradicionalmente los restaurantes y los hoteles de San Salvador traían el queso de fuera, principalmente de Europa, los productos viajaban en barco y eran conservados en lata o en condiciones frigoríficas que le hacían perder calidad; además el precio era alto, por los costos de conservación y los pagos en las fronteras.

“Nosotros tenemos un precio que da ventajas sobre el mercado y como los quesos salen de aquí y son frescos, tenemos un nivel de calidad altísimo”, dice Poizat.

El producto ya tiene gran aceptación en el mercado. Varios hoteles y restaurantes figuran entre la cartera de clientes de “Biolac”.

El mayor beneficio de la planta ha sido la mejora en la calidad de vida de la gente. Porfirio no es el único que ha adquirido nuevos conocimientos e ingresos.

Alex Reyes, otro poblador del Bajo Lempa, además de ser productor de leche, ahora cuenta con un nuevo empleo, él es el encargado de comercializar y distribuir el queso en el mercado nacional.

La planta también produce un yogur ideal para acompañar ensaladas y helados de fruta.
Arely Umanzor

En total son 45 las familias que se han asociado y ahora venden la leche a la planta, además también reciben beneficios adicionales, como créditos para la compra de ganado y reciben asistencia técnica.

La idea es que la planta llegue a ser autofinanciable. González reconoce que tienen el enorme reto de conquistar el mercado nacional. “Estamos comenzando a abrirnos campo. Antes vendíamos a ONGs e instituciones de gobierno, ahora ya tenemos hoteles y varios restaurantes. Nuestra meta es llegar a los supermercados”, dice.

Para hacerlo, “Biolac” necesita legalizarse como cooperativa y lograr así los registros sanitarios obligatorios para la compra y venta de este tipo de productos.

El éxito y la acogida del producto ha sido tal que incluso han tenido ofertas de los países de la región. “Sabemos que es un producto apreciado, pero queremos ampliar el mercado salvadoreño, restaurantes y hoteles y a corto plazo entrar a los supermercados, luego pensaremos salir y exportar”, añade González orgulloso.

Los quesos de “Biolac”

1. Queso tipo “camembert. De color blanco aterciopelado, textura fina y cremosa. Usado como aperitivo en almuerzos o como acompañante de la comida sobre verduras hervidas, pescados o carnes al horno. Precio: $4.50 media libra.

2. Queso tipo “Munster”. De corteza húmeda y pegajosa, cremoso al paladar y olor intenso. Se usa como aperitivo de almuerzos o como acompañante sobre verduras hervidas, pescados y carnes al horno. Mejor si se sirve con vino blanco. Precio $4.50 media libra.

3. Queso fresco tipo Burgos. Origen: Burgos, España, color blanco mate, textura húmeda y gelatinosa. Usado como aperitivo para acompañar salsas divesas, como postre con jaleas o mermelada de frutas, miel de abeja y concentrado de frutas. Puede acompañarse con vinos blancos y rosados. Precio: $2 libra.

4. Queso curado tipo “manchego”. Corteza fina, limpia y cerosa de color amarillo, mantecoso en la boca olor a mantequilla madurada, sabor intenso y dulce; también se usa como aperitivo o acompañante de la comida con pan integral de trigo. Precio: $6.50 libra.

5. Queso semicurado tipo “manchego”. Origen: La Mancha, España. De corteza limpia, fina y cremosa y color amarillo. Sabor suave y dulzón, poco ácido. Se usa como aperitivo o como acompañante de la comida, con vinos tintos jóvenes o vinos blancos suaves. Precio: $5.50 libra.

Proyecto Solidaridad

Biolac forma parte del Polígono Solidaridad, un proyecto ubicado en el Bajo Lempa a cargo de la fundación CORDES e iniciativas internacionales.
Incluye una cooperativa de ahorro y crédito, una cooperativa que comercializa hortalizas, una planta de productos biológicos para el control de enfermedades en hortalizas, un restaurante y la planta procesadora de quesos Biolac. Actualmente alrededor de 46 familias de la zona de Tecoluca en San Vicente han sido beneficiadas con estos proyectos.

Los quesos “gourmet”

Cuentan que en la época del Arca de Noé ya se hablaba de quesos. Posteriormente, en el año 200 antes de nuestra era, Aristóteles describe en sus obras los métodos de elaboración de quesos que Homero y Virgilio cantaron con brillo.
Más tarde, los romanos, que producían el “caseus”, reconocían sus virtudes digestivas y nutritivas. Hacia fines del siglo XVII, el “gourmet” Talleyrand consideraba el queso como el primero de los entremeses.
Fuente: ww.pymeschile.cl/valchac/historia.htm

 

 


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