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22 de mayo
de 2005

La
salmonicultura en Chile, la segunda del mundo después
de Noruega, genera 30 mil empleos directos. Pero ONG denuncian
sus prácticas laborales.
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| Un
criadero de salmones en Chile, donde una organización
ha sido acusada de violar los derechos humanos. |
Cuestionada
por sus impactos ambientales, la próspera industria
del salmón en Chile es ahora acusada de violar los
derechos humanos laborales, de género y étnicos.
El informe Salmonicultura y derechos humanos. Violación
sistemática, presentado este mes por la Fundación
Océana, tuvo una dura réplica de la empresarial
Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), que lo calificó
de seudoestudio y afirmó que esa organización
no gubernamental (ONG) internacional es financiada por competidores
de los productores chilenos.
La investigación de Océana, realizada por el
abogado Ariel León con base en informes anteriores
y recolección propia de testimonios, concluyó
que en la industria del salmón se incumplen normas
constitucionales en siete ámbitos.
Hay violación de garantías civiles, políticas,
sociales, económicas y culturales según la ONG,
que denunció también restricciones a la libertad
de sindicalización y discriminación salarial,
así como atentados a derechos de los pueblos indígenas,
de las mujeres y de los consumidores en materia de seguridad
alimentaria.
La salmonicultura, que se comenzó a desarrollar en
1986 en gran escala en Chile en las regiones décima
y décimoprimera (de 600 a mil kilómetros al
sur de Santiago), es hoy el cuarto rubro de exportaciones
del país, segundo productor mundial de salmones después
de Noruega.
La actividad generó en 2004 exportaciones por 1,439
millones de dólares y en el primer trimestre de este
año sus ventas al exterior ascendieron a casi 461 millones
de dólares. según SalmonChile, que reúne
a las 47 principales empresas del sector, tanto transnacionales
como locales.
La salmonicultura genera 30 mil empleos directos y otros 15
mil indirectos y SalmónChile asegura que para 2010
habrá creado otros 16 mil puestos de trabajo sólo
en la décimoprimera región.
La salmonicultura chilena es un típico caso de monocultivo
que no posibilita el desarrollo sostenible y cuya capacidad
de generar empleos no se traduce en mejores índices
de ingreso en la décima región, donde dos de
cada 10 personas viven en condiciones de pobreza, apuntó
la ONG Veterinarios sin Frontera, con sede en Barcelona.
De cada 100 dólares exportados de salmón chileno,
sólo 4,5 se destinan a salarios para la mano de obra,
42 son beneficio empresarial, 27 costos de alimentación
de los ejemplares criados en cautiverio, 12,5 gastos de comercialización,
siete a costos de cría y 3,5 dólares amortización
de las inversiones, afirmó la ONG.
Océana sostuvo que los mayores atropellos en la industria
afectan a los operarios y sobre todo a las mujeres embarazadas.
Los trabajadores son golpeados, maltratados, degradados
en su condición humana para que trabajen más
del horario legal, en lugares inhóspitos, afirmó
Marcel Claude, vicepresidente de la organización para
América del Sur.
La escasa capacidad de fiscalización laboral del Estado
chileno permite a las empresas no respetar derechos
fundamentales del trabajador, como contar con un ambiente
de trabajo seguro, tener un horario de descanso adecuado y
libertad para asociarse y sindicalizarse, de acuerdo
con el informe.
Jaime Dinamarca, gerente de Medio Ambiente de la Sofofa, afirmó
que el seudo estudio de Océana no
tiene ninguna trascendencia ni relevancia, y además
que resulta ingrato, arbitrario e injusto sostener
que las remuneraciones en la salmonicultura son bajas sin
establecer pautas válidas de comparación.
Los salarios en esa industria son justos en un país
con un ingreso por habitante de cinco mil dólares anuales,
que no se puede comparar con el de 50 mil dólares en
Suiza, arguyó.
No se puede pecar de ingenuos, y muchas
ONG son pagadas por la competencia de la industria nacional,
agregó Dinamarca.
Rodrigo Infante, gerente general de SalmónChile, sostiene
que la actividad se caracteriza por regular la producción
del salmón con el fin de que se realice en forma sustentable,
en armonía con el ambiente y de manera socialmente
responsable.
Fuentes de esa entidad empresarial dijeron a Tierramérica
que el informe de Océana es desvirtuado por una encuesta
que realizó la Universidad de Los Lagos en agosto de
2004 en las regiones décimo y décimo primera,
donde 91 por ciento de los consultados señaló
que la salmonicultura es el sector económico más
relevante de sus comunas (municipios).
El autor es corresponsal de Inter Press Service (IPS)
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