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22
de mayo de 2005

Dean
R. Hirsch, presidente de Visión Mundial, habla sobre
la niñez y los problemas que la acechan.
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Perfil:
Graduado en Sicología de la Universidad de WestMont,
Santa Bárbara, California. Ha recibido múltiples
condecoraciones, entre las que destacan doctorados honorarios
otorgados por las universidades de WestMont en 1996,
la de Myongji, de Seúl, Corea, en 1999, y la
Oriental de Pennsylvania en 2001.
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Dean Hirsch
es un hombre que alza su voz en las palestras donde el poder
mundial deambula, como la Asamblea de las Naciones Unidas,
la Cumbre del Grupo de los 8 y una diversidad de foros y congresos
internacionales para dar a conocer los problemas que aquejan
a la infancia.
No teme ni duda en tocar las puertas de los líderes
mundiales y de organismos como el Banco Mundial, el Fondo
Monetario Internacional y la Organización Mundial del
Comercio para exponer sus puntos de vista y peticiones.
Estadounidense porque nació en California, pero de
padres alemanes, Hirsch, de 57 años, lidera una organización
humanitaria que desarolla proyectos en 100 países y
ayuda a 100 millones de personas.
Sólo en El Salvador más de 38 mil niños
y sus familias se benefician con los programas que Visión
Mundial ejecuta en las áreas de salud integral, educación,
infraestructura, vivienda, promoción de la justicia,
medio ambiente y agricultura y desarrollo económico,
entre otros.
Fiel a los principios con los que surgió la organización
en 1950, Hirsch ha enfocado la labor de Visión Mundial
en luchar por la protección de los niños y aliviar
la pobreza.
Es también el presidente del Movimiento Mundial en
Favor de la Infancia integrado por 10 organizaciones como
la UNICEF, CARE y Plan Internacional, que se han unido para
trabajar en favor de los derechos de los niños.
Durante su participación en el Foro Regional de América
Latina y el Caribe de Visión Mundial, desarrollado
en El Salvador, este hombre corpulento y de más de
dos metros de altura habló sobre el trabajo de la organización
en los países en los que está asentada.
¿Qué temas han abordado en el Foro Regional
de América Latina y el Caribe?
Se
ha discutido sobre la problemática de la pobreza y
la búsqueda de alternativas para contrarrestarla y
crear una mejor esperanza y un futuro para los niños.
Recién estuve en Suiza en un congreso y hablamos de
que la mitad de la población del mundo vive con dos
dólares diarios, incluso menos, y muchas de estas gentes
residen en el Centro y Suramérica.
¿Han pensado en alguna forma para contrarrestar
esta situación?
Una de las cosas que hemos platicado en el foro es cómo
hacer para ayudar a que los padres tengan un mejor trabajo
y en el caso de que no tengan, asegurarles uno para que puedan
darles a sus hijos un buen futuro y los pequeños puedan
ir las escuelas.
¿Por qué escogieron a El Salvador para desarrollar
el foro?
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| En
El Salvador, más de 38 mil niños y sus familias
se benefician con los programas de Visión Mundial. |
El Salvador
es un buen modelo de aprendizaje; es un país donde
la economía está mejorando. También la
educación llega a más personas y todos los indicadores
demuestran que está obteniendo muy buenos resultados.
¿Qué estudios consideran ustedes para afirmar
que El Salvador tiene indicadores de desarrollo?
Hay dos investigaciones recientes sobre la pobreza; es por
medio de éstas que nos enteramos que está progresando.
La primera es del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas
y la otra ha sido elaborada por la UNICEF, llamado Estado
de los niños del mundo.
¿Tienen planes concretos para ayudar a cambiar la
situación de pobreza en América Latina?
Una de las las cosas que se habla es cómo puede ponerse
a disposición de los pobres capital o darles préstamos
para que trabajen. También asegurar que todos los niños
reciban una buena educación para que tengan la oportunidad
de un buen empleo.
¿En
qué nivel está El Salvador con respecto a la
pobreza y cuál es el camino a seguir?
Bueno, tiene que trabajar en términos del contexto
global. Hay muchos agricultores que trabajan muy duro, pero
no pueden vender sus productos en Estados Unidos y Europa;
sólo tienen disponible el mercado local. Por eso queremos
trabajar más en el comercio justo para que vendan.
Durante las más de tres décadas de su trabajo
en Visión Mundial, ¿qué es lo que más
recuerda?
Me acuerdo en África cuando alimentábamos a
la gente porque estaban muriendo de hambre, pero meses después
las personas que casi estaban muertas tenían sonrisas
en sus rostros, las mujeres y los niños bailaban conmigo.
Yo recuerdo siempre esa enorme celebración. Creo que
debemos trabajar para que los niños vivan como niños,
crezcan en paz, puedan ir a la escuela, tener comida y felicidad.
Como un representante de una organización humanitaria
ha visto el sufrimiento de cerca. ¿Tiene alguna anécdota
en especial que recuerde más?
Sí, el tsunami del año pasado en Asia. En 27
años de trabajar en Visión Mundial nunca había
visto algo así. Fui a ver los estragos; es una situación
triste. Se cree que 300 mil personas murieron, y la mitad
podrían ser niños.
¿Qué proyecciones tiene a futuro Visión
Mundial?
Seguiremos ayudando a más niños de Centroamérica,
Suramérica, África y Asia como nunca antes lo
hemos hecho, y trabajaremos en temas relacionados con la justicia.
¿Justicia en qué sentido?
Se trabajará en temas relacionados con la justicia
en la economía. Creo que debe haber comercio justo;
las personas centroamericanas y suramericanas deben poder
vender sus productos en Europa y Suramérica y sobre
todo deben recibir un salario justo por su trabajo.
Pero ¿qué específicamente solicitan
para que exista un comercio justo?
No queremos los subsidios porque deseamos que los productos
de Centroamérica y Suramérica puedan venderse
en Estados Unidos y Europa.
¿Cómo piensan lograr eso?
Vamos a hablar con George Bush, Tony Blair, Jacques Chirac
y Gerhard Schroeder, y decirles que tenemos que crear una
economía más justa y que necesitamos más
justicia. Ellos son personas influyentes en el mundo.
¿Hay un documento que incluya estas peticiones para
presentarlas a los líderes mundiales?
En junio de este año, el Grupo de los G8 se reunirá
en el Reino Unido y ya preparamos documentos y estamos haciendo
contactos para llevar nuestra voz. Para septiembre, en la
Asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York habrá
una reunión sobre las metas del desarrollo del milenio
y vamos a decir qué es lo que no nos permite lograr
nuestras metas.
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Motivaciones
personales
¿Qué lo motivó a trabajar en Visión
Mundial?
El interés por la gente; me interesa la creación
de un mundo mejor para los niños. Como profesional
de la sicología me gusta la gente y quisiera que tuviera
una buena vida, que posea autoestima y sepa que Dios los ama
y que todos podemos vivir juntos y en paz.
¿Qué personajes han influenciado su vida?
Una persona que ha tenido mucha influencia en mi vida es James
Grant, el antiguo presidente de UNICEF, porque él trató
de hacer un mundo mejor para los niños; también
las Escrituras Bíblicas y Jesús.
¿Qué es lo más difícil de estar
al frente de Visión Mundial?
Es una organización muy grande y tenemos mucha gente
y muchos trabajadores, y quisiera conocerlos a todos y a cada
uno de ellos. Eso para mí es difícil; también
viajar y no estar mucho tiempo con mi esposa Wendy y mi hijo
universitario Ryan, de 18 años.
¿Cuántas veces viaja al año?
Todos los meses y casi todo el tiempo. No paso lo suficiente
con mi familia; trato de ir y estar en mi hogar una o dos
semanas. A veces mi hijo me dice que estoy más tiempo
con los niños del mundo que con él; aunque hay
ocasiones que mi esposa me acompaña.
Hasta antes de adquirir estos compromisos y viajar por
el mundo, ¿qué le gustaba hacer?
En mi juventud me encantaba salir a pasear con mis amigos
y jugar voleibol y baloncesto. Esos eran mis pasatiempos.
¿Ha pensado en el retiro, cómo se visualiza
usted en esa etapa de su vida?
No tengo definida la fecha; pero cuando me jubile estoy planeando
ser voluntario en organizaciones que ayuden a los niños.
Sencillamente seguiré ayudando a la niñez porque
eso es mi vida.
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