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22
de mayo de 2005

Hace
12 años, el escultor Miguel Ángel Avilés
creó una obra que simbolizaba la firma de los Acuerdos
de Paz, suscrita entre el Gobierno salvadoreño y la
insurgencia. Ahora muestra la misma escultura, pero renovada,
restaurada, resucitada.
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El Cristo de la Paz ya está rejuvenecido. De eso se
encargó el mismo creador de la obra, Miguel Ángel
Avilés, ese escultor que en un tiempo fuera calificado
de rebelde, irreverente y otros males, pero que en la realidad
es un artista que simplemente expresa lo que siente, y que
ahora dice evitar la discordancia.
Hecha de los restos de fusiles G3, M-16 y AK-47, empleados
durante el pasado conficto armado en El Salvador, la escultura
representa a Cristo, pero no es un Cristo cualquiera, sino
uno de rostro con facciones indígenas, de semblante
sobrio y brazos fuertes que rompen un arma.
Nos atreveríamos a decir pecando de exagerados
que el rostro de esta escultura tiene cierto parecido al de
su mismo autor, y relacionándola con la leyenda cristiana
que dice que el hombre fue hecho a imagen y semejanza
de Dios, podríamos decir que esa escultura fue
hecha a imagen y semejanza de Miguel Ángel Avilés.
En todo caso, la escultura es una obra de arte que representa
la culminación de la vorágine social a la que
habían sometido a este país, y como tal fue
restaurada después de que la lluvia y el sol la habían
dañado por estar a la intemperie.
Con orgullo, Avilés muestra la nueva apariencia de
su escultura, con el brillo que años atrás se
había perdido por el descuido. Ahora se ve una figura
imponente, donde se logran ver las boquillas de los fusiles,
los gatillos y las cachas.
Historia de una obra
Con nostalgia, Miguel Ángel Avilés recuerda
cómo surgió la idea de crear el Cristo de la
Paz. Todo comenzó cuando este escultor de carácter
fuerte visitó Nueva York en 1991, con el único
objetivo de presentar su trabajo.
Lo curioso del caso es que sin contacto alguno, Avilés
se aventuró a viajar, lo peor junto con su obra: 18
esculturas de mármol, metal y piedra.
Durante tres meses, mientras las esculturas reposaban en la
casa de sus amigos, él visitaba museos, galerías
y curadores sin obtener respuesta. Yo sabía que
iba a montar una exposición, pero no sabía cómo,
recuerda ahora con risa.
El panorama mejoró cuando recibió la invitación
de exponer del consulado de México en la Gran Manzana.
Pero mientras Avilés andaba preocupado por exhibir
su arte, el canciller de El Salvador, el doctor Mauricio Pacas
Castro, andaba también por esos rumbos, preocupado
por las conversaciones de paz.
Casualmente,
Avilés y Castro conversaron y hablaron informalmente
sobre la posibilidad de hacer una escultura alegórica
a la firma de la paz, una idea que se concretizó al
siguiente año, cuando la paz ya era un hecho.
Entre Castro y Avilés barajaron varias ideas sobre
la escultura, pero al final llegaron al acuerdo de hacer un
Cristo rompiendo un fusil. Es así como Avilés
solicitó algunas armas del Frente Farabundo Martí
para la Liberación Nacional (FMLN) y del ejército,
para hacer esa obra muy particular.
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En 45
días fue trabajada la escultura, utilizando soldadura
eléctrica. No hice el clásico Cristo de
las estampas, sino uno con rostro autóctono,
menciona Avilés.
La obra fue puesta en el Ministerio de Relaciones Exteriores,
donde el canciller Miguel Ángel Salaverría le
mandó a hacer un jardín seco para proteger la
obra de la humedad.
No obstante, después de que Salaverría dejó
cancillería para ser embajador en España, la
escultura fue colocada en el gramal, donde poco a poco se
comenzó a deteriorar, a tal grado que ha necesitado
una restauración.
Aunque la escultura volverá a ser exhibida en Cancillería,
Avilés considera que su obra podría ser colocada
en un lugar más accesible para la gente, como un museo,
donde el público pueda tener la oportunidad de ver
a ese Cristo resucitado que rompe fusiles.
Breve
resumen de vida
Miguel
Ángel Avilés Coto nació el 12
de enero de 1944, en el barrio Concepción en
San Salvador. Su formación artística
ha sido autodidacta, e inició con el trabajo
de ebanistería desde los 11 años, en
el taller de su abuelo Migel Ángel Avilés
Flamenco.
Entre la diversidad de trabajos que ha realizado Miguel
Ángel, además de la carpintería
y ebanistería, están la de zapatero,
mecánico, soldador y profesor del Centro Nacional
de Artes (CENAR).
En el campo de la escultura, Avilés ha desarrollado
una técnica muy particular, especialmente en
metal, con la que ha hecho figura humana con soldadura
eléctrica y autógena. Además,
su trabajo artístico lo ha desarrollado en
mármol, piedra, madera y bronce, con los que
ha elaborado más de 183 esculturas.
Entre sus obras más destacadas están
El Cristo de la Paz, La mano amiga
de 1,70 metros de altura, hecha para el Banco de Fomento
Agropecuario de El Salvador; Claudia,
una escultura en mármol y metal, mezcla que
simboliza la juventud y la pujanza, y que se encuentra
en una colección privada, y la obra La
búsqueda de la paz a través de la inteligencia,
que se exhibe en la embajada de Costa Rica en El Salvador.
En su haber hay 14 exposiciones colectivas y más
de 20 exhibiciones individuales, tanto en El Salvador
como en Estados Unidos y Costa Rica.
Puntos
de restauración
-
Fue limpiado el metal corroído de los fusiles
y mejoró la pátina.
- Ha soldado piezas que estaban sueltas.
- Ha corregido, según el diseño original,
reparaciones de emergencia efectuadas por otras personas.
- Elaboró una nueva modalidad de cruz.
- Le agregó una base en forma de pirámide,
que simboliza los puntos cardinales y la armonía
social.
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| Después
de manejar varias ideas para hacer la escultura,
como la creación de una virgen, finalmente
fue el Cristo la determinante. |
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