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22
de mayo de 2005
A los maestros de El Salvador
He leído la historia de la señorita Morena Rivera
en su preparación a la profesión de maestra.
Antes de continuar felicito a la futura maestra Rivera y le
deseo todo el éxito del mundo y le digo: no se quede
estancada pensando en que lo duro ya pasó, porque no
es así; lo más duro está por llegar.
Como a usted y a todos los maestros del mundo, pero en especial
a los de El Salvador les pido que antes de continuar ejerciendo
su profesión se detengan y reflexionen estas inquietudes:
¿Quién es un maestro? ¿Acaso es el ejemplo
de una sociedad que empieza una vida?
¿Acaso es él o ella quienes manipulan las riendas
para formar personas que manejen un mundo donde haya paz y
armonía en donde los niños se formen para hacer
de la sociedad un ambiente de seguridad y prosperidad?
¿Es acaso, usted maestro, el responsable de inculcar
a sus alumnos los buenos modales y quien les enseña
a que sean personas o personitas que respeten la vida, los
derechos humanos, los sentimientos de sus semejantes, el valor
y la importancia de dar a las pequeñas cosas que se
muestran con gran facilidad de ser ignoradas, pero que sin
embargo de esas pequeñas cosas que parecen no tener
valor aprendemos y que cuando adultos sabemos del gran significado
que tuvieron, que tienen y que siempre tendrán a través
de las nuevas generaciones?
Sea usted, maestro, el héroe que haga a nuestra sociedad
salvadoreña salir de la miseria en la que se vive,
de la ignorancia de seguir siguiendo dichos, costumbres y
abusos de los que creen saber más y tener más.
Enséñele a la niñez salvadoreña
a luchar por los derechos que como seres humanos tenemos,
y que a todos nos pertenecen.
Querido maestro, enséñeles a lograr sus sueños
con su propio esfuerzo.
A usted querido editor, gracias por la oportunidad de permitir
expresar el sentir de los demás, que siga triunfando
y leeré más sus notas.
Fabricio Zelaya
Baltimore, Maryland, EE.UU.
ZelayaFabricio@aol.com
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Iglesia
Santa Catarina de Alejandría
Este templo, construido en el siglo XVIII, se encuentra
en Usulután, ciudad de los ocelotes
en idioma nahuatl. Las fiestas patronales se celebran
del 18 al 25 de noviembre.Foto
Mauricio Chávez
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