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21de
agosto de 2005

Casa
prestada es el séptimo libro de Alex Canizález,
un hermoso texto con el cual confirma el compromiso asumido
como escritor desde hace varios años. Son versos duros
en el que busca testimoniar la vida del hermano lejano, para
cuya portada colaboró el pintor Juan Carlos Rivas.
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GANADORES DEL LIBRO
AL ÁRBOL Y AL TRABAJO
Mario René Marenco Molina
y
Orlando Villalta Guzmán
Pueden reclamar su libro en
El Diario de Hoy, o llamar al teléfono
2231-7717 y 2231-7688.
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Aquí
encontrará una honda penetración sicológica
del sentir y pensar del latinoamericano que se enfrenta a
una lengua que no es la suya, a una idiosincrasia ajena, pero
que con el deseo de subsistir en un ambiente hostil trata
de llevar la vida, a verse tal cual es y mantener aun bajo
esas circunstancias el orgullo del compatriota que no se doblega
ante las adversidades, destacando en cada una de sus líneas
la melancolía: la vida ha cambiado/ ayer hacía
preguntas a mis estudiantes/ de tal forma que se despertara
en ellos/as/ esa curiosidad, esa imaginación.../ ahora/
voy limpiando casas/ cortando jardines/ podando árboles.../
sirviendo de bartender/ de janitor ...
La temática del latino que se va de mojado
hacia los Estados Unidos, que sale en busca de un destino
cuyo fin es labrarse un mañana mejor para él
y los suyos, sin saber si quedará en el camino, que
tendrá que realizar los trabajos que los demás
no quieren hacer, vivir bajo puentes, en casas
de caridad, en parques, portales o iglesias como a él
le tocó hacerlo, son las áreas que aborda Alex
en Casa prestada, cualidades que hacen de este
libro una obra propia para el compatriota exiliado o no, pero
que añora volver a su terruño: cuando
llegué a EE.UU./ la suela de mis zapatos/ era un grueso
de lodo/ parecido al dolor a la nostalgia...
Y es que cuando en 1989, Alex decide salir del país
y vivir en Los Ángeles, California, no sabe a lo que
va; lo único que entiende es que es necesario salvaguardar
la vida.
Tiempo que aprovecha para conocer y querer a la gente en los
Estados Unidos, a entender que son personas buenas e igual
que nosotros con sueños e ilusiones; sin embargo, aclara
que a pesar de que ellos le hacían sentir que lo querían,
siempre se sintió extraño, como un ave que ha
perdido su sentido, que siente vivir en una Casa prestada
donde no son suyas las cosas que lo rodean. llegamos
al Paso Texas/ al río Grande/ la muerte allí
tiene oscuros brazos.../ nadie borrará de mi alma/
aquellos niños asfixiándose/ la muchacha chapaleando/
vi como se hundía y flotaba/ una mujer gorda árabe/
sus labios hinchados/ la vida suicida de la nada....
Los versos hacen pensar al compatriota sobre aventurarse hacia
los Estados Unidos en busca de un destino; no obstante tener
el deseo de paliar la pobreza que le cercena las vísceras,
pero tal como dice la canción de Juan Gabriel, es hermoso,
pero no deja de ser prestado, como quien dice que es vivir
en tierra que nunca será de uno: soy extranjero/
en esta ciudad/ que ni siquiera imaginé.../ la ciudad
tiene un parecido al mundo/ cosas de la imaginación/
como ese hombre y sus hijos/ bajo el puente/ con un rótulo
colgado al cuello/ gritando/ pidiendo/ suplicando/ I
work for food, only.
El escritor no se anda por las ramas para hablarnos de sus
vivencias: en un país que no es tuyo/ no tienes
derechos/ ellos no tienen el deber de cumplirlos/ yo era allí
el wet back, el mojarra/ el inmigrante/
el que desde hace siglos busca su casa, y más
adelante dice: soñé ser biólogo/
genetista... ahora/ aquí estoy/ salto de la caja registradora/
a la cocina/ atiendo clientes/ sonriente/ repitiendo de manera
memoriosa enjoy your meals/ have a good
day/ may I help you?.
Ahora Alex vive en El Salvador, en su casa, juega con sus
hijos. Hay una mata de granadillas hermosa en el patio,
crecen las rosas, los claveles, la grama, los centavos
verdes y dispersos. Aquí donde soy muy feliz, donde
algunos pájaros construyen sus nidos y sus sueños
en mis grises sueños.
Este soy yo, un árbol, un hermoso árbol al que
le han crecido los sueños, las raíces. Un aproximado
de lo que soy, y así me sostengo, firme en la tierra,
dice, como quien asegura estar satisfecho del camino recorrido,
pero que aún espera dar más en la comarca con
su poesía.
No satisfecho aún cierra con un hermosísimo
poema dedicado a Rosana: porque tú me quieres
tanto/ este mi país no está vacío.../
porque tú me quieres/ sé que he perdido el miedo/
a mirarme/ así como soy, a secas/ a secas: Alex Canizález.
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