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21
de agosto de
2005

En
los lienzos marcan sus vivencias y los paisajes que han visto
en cada amanecer, y ahora tienen un espacio para mostrarlos
en la galería de arte Tunalmil, la segunda cosecha
de un gran trabajo artístico.
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| La
idea de Joalgar es montar cada mes nuevas
obras, así todo el grupo tiene la oportunidad de
exhibir su trabajo en la galería. |
Oscarito
es uno de los pintores más pequeños que forman
parte del proyecto de arte Trazos de Luz. Sus
compañeros son 90 jóvenes y 45 niños
que hasta hace tres años sólo pintaban sueños
mientras trabajaban de sol a sol en las faenas agrícolas
del Bajo Lempa, en Usulután.
Pero en estos días, Oscarito no sólo sabe abonar
y doblar la milpa que siembra su familia, además conoce
que para pintar un paisaje es mejor haberlo contemplado antes,
o sentarse frente él para captar cada detalle.
A veces se ha ido cerca de la costa y ha notado las ondas
del agua, el soplo de la brisa que mueve el bosque salado
y el trabajo rudo de la gente que se dedica a la extracción
de curiles.
En una de esas visitas plasmó quizás la mejor
de sus cuatro obras: una barca flotando sobre el estero y
una muralla de manglares al fondo.
Durante una mañana de calor sofocante, característico
de ese sector, Oscarito se ha sentado a la mesa de trabajo
en el taller del cantón Tierra Blanca.
Levanta su vista para examinar unos fragmentos de piezas arqueológicas
y luego ensaya trazos sobre una hoja de papel. Ésta
sería su quinta pintura en un año.
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| La
tienda se llama Tunalmil porque esta palabra significa
la segunda cosecha del campo, igual que el
segundo resultado del grupo. |
Sus compañeros
también parecen ensimismados. Zairi Chicas pasa al
lienzo un bodegón de frutas que antes ha hecho en papel.
Caridad Bautista dibuja una tortuga con la que quiere demostrar
lo amenazados que se hallan estos quelonios en el país.
Rudi Hernández da los últimos pincelazos a su
cuadro de pipianes, Miguel Ángel Gámez examina
su lienzo de cuches antes de darle otro retoque,
y Balvino Jiménez empieza un paisaje que ha descubierto
esta mañana en el camino de su casa al taller.
Ellos y el maestro José Alberto García Joalgar
están más contentos que de costumbre, pues saben
que, desde el viernes 29 de julio, las mejores obras tienen
un espacio para lucirse y ser ofertadas. Se trata de la tienda
de arte Tunalmil, situada en la carretera Litoral, a la altura
de San Nicolás Lempa.
Por lo menos unas 60 obras en acrílico se han colocado
en esa sala de exhibiciones y al volver a verlas, Joalgar
no puede ocultar su entusiasmo. ¿Cómo
iba yo a pensar que podía introducir el arte y la cultura
en esta gente acostumbrada a la rudeza del campo?, comenta.
Arte en la zona rural
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| Balvino,
de 22 años, quiere ser un gran pintor |
Era gente
que sabía cultivar ayotes y tomates, menos tomar un
pincel para plasmarlos sobre un cuadro. Muchos de ellos
tenían manos tan rudas que incluso quebraban el lápiz
cuando hacían sus primeros trazos, recuerda el
maestro.
Después de tres años de incursionar en las artes
pictóricas, cree Joalgar, ellos están
vendiendo la zona a través de su arte. Si alguien
compra una obra se lleva un fragmento del río Lempa,
del bosque Nancuchiname o de la Bahía de Jiquilisco,
refiere.
En esas pinturas expuestas en la tienda Tunalmil están
sus vivencias, las escenas donde se han desenvuelto sus vidas.
Hay allí muchos paisajes donde predominan los ríos,
los lagos, el mar, los mariscos, los manglares, los cercos
de alambre de púas, los potreros y las casas de adobe.
En los bodegones de frutas y vegetales nunca faltan los marañones,
las sandías, las mazorcas, los ayotes y los pipianes,
pues son las que ellos han cultivado o han visto cosechar
en la zona. Ellos ya no sólo venden maíz
o conchas; ahora ofrecen obras de arte, detalla Joalgar.
Algunos también quieren transmitir un mensaje con sus
cuadros. Balvino, de 20 años, ha pintado el río
donde él solía bañarse con sus amigos
cuando era niño y ahora se ha convertido en una quebrada
de invierno. Quiero mostrar que la tala de árboles
está acabando con nuestras fuentes de agua, explica.
Más allá de dar a conocer su terruño,
ellos sueñan con vender su trabajo. Por ahora no las
ofrecen a altos precios. Diez, quince, veinticinco, cincuenta
y lo más cien dólares, pero ellos y el maestro
Joalgar saben que esa tarea no es fácil.
Sobre todo porque la gente no está educada para
ser consumista de arte, considera. Pero él quiere
seguir preparando a sus alumnos; mostrarles nuevas técnicas,
hablarles de corrientes... y quizás la gente que pasa
por la carretera Litoral comience a fijarse que hay allí
una galería fuera de serie.
Pinceles
para una terapia mental
En más
de doce comunidades de Tierra Blanca y Ciudad Romero, situadas
en el Bajo Lempa, Usulután, viven jóvenes que
asisten a los dos talleres Trazos de Luz (uno
en cada cantón).
Hace cinco años, José Inocencio Alas, de la
Fundación for Self-Sufficiency in Central America,
trabajaba un proyecto de mediación de conflictos en
el cantón Tierra Blanca. Uno de los problemas en ese
momento era la rivalidad que existía entre los miembros
de la mara dieciocho y MS.
Dos años después, él quería involucrar
a los jóvenes en un proyecto que los mantuviera ocupados
y libre de las pandillas. Entonces consultó al maestro
Joalgar, quien en ese momento trabajaba en un
proyecto de vivienda posterremoto en la zona, sobre cuál
podía ser una de las alternativas.
Joalgar le planteó un taller de arte, al
inicio para jóvenes en riesgo social y después
abierto para todas las comunidades. Poco a poco la gente se
ha acercado. Hasta el momento unos 90 jóvenes y 45
niños se preparan en las clases de pintura.
La encargada de financiar el proyecto es la fundación
presidida por Alas, para el que ya se han otorgado unos 50
mil dólares, que han sido administrados por la Asociación
Mangle, organización que promueve la agricultura sostenible
en el área.
Sean Hale, asistente de dirección de la Fundación
for Self-Sufficiency in Central America, con sede en Estados
Unidos, tiene noticias buenas sobre la iniciativa. Sabemos
que ahora hay menos problemas de maras y jóvenes en
riesgo, señala. Aunque sería mejor
que la comunidad y los jóvenes lo sustentaran,
agrega.
Una
visita al arte
La tienda
de arte Tunalmil se ubica sobre la carretera Litoral, en San
Nicolás Lempa, contiguo al mercado San Nicolás,
un kilómetro antes del puente San Marcos Lempa.
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| La
tienda Tunalmil fue construida en un mes, y fue inaugurada
el pasado 29 de julio. |
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