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21
de agosto de 2005

A sus
65 años, don Benedicto Salinas es el capitán
de La Luna, el único ferry que funciona
en la ciudad de Suchitoto, una máquina de 15 toneladas
de hierro que él conduce con singular destreza.
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Se levanta
con el alba, y a eso de las seis de la mañana se reúne
junto a Manuel Durán, su leal ayudante, para zarpar
desde el muelle de San Luis El Carmen, en Chalatenango, hasta
Suchitoto en Cuscatlán.
Sentado cómodamente en su modesta silla plástica
de colores enciende el motor de 220 caballos de fuerza de
la máquina e inicia uno de los más de 15 viajes
que hace a diario.
Aunque pequeño en estatura no debe medir más
del metro y medio se hace grande cuando se coloca frente
al diminuto timón que mueve el vehículo de 15
toneladas de peso.
Conductores de automóviles, comerciantes, turistas
y lugareños se transportan en el ferry desde San Luis
a Suchitoto y viceversa, en recorridos que no duran más
de 30 minutos.
El ferry La Lunabautizado así en
honor a la primera lancha que tuvo el padre de don Benedicto
es el único en el lago de Suchitlán y es además
el único medio de transporte que hay para cruzar vehículos
de una parte del lago a otra y para acortar distancias de
varios kilómetros vía terrestre.
Además de los vehículos, lugareños y
turistas lo usan para viajar. Si bien hay lanchas en el Puerto
San Juan (del lado de Suchitoto) es el ferry el que tiene
más demanda.
Es más seguro, explica don Benedicto y
luego añade la verdadera razón por la que la
gente lo prefiere. En verdad que se vienen aquí
por la música. Aquí ofrecemos rancheras, merengue,
cumbia y hasta himnos evangélicos.
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| Muchos
turistas gustan viajar en el ferry para vivir una bonita
experiencia. |
Lo que
la gente quiera le ponemos, dice sonriendo este hombre
de tez morena y ojos grises.
La Luna se ha hecho tan popular que incluso lo
contratan para celebrar fiestas de cumpleaños, bailes
del pueblo y hasta bodas.
Vienen colegios enteros que quieren pasear aquí.
A veces son señoritas que hasta me saludan, otras veces
los estudiantes ni me hablan.
De todo hay, pero casi siempre me hago de amigos, dice,
al referirse a la variedad de clientes que acuden todos los
días a cualquiera de los muelles para dar un paseo
o transportarse.
La mejor época para él son los fines de semana
o las temporadas de vacaciones, cuando decenas de turistas
pueden dar una vuelta y visitar la Isla de las Aves, o la
cueva del ermitaño, entre otros paseos, que no cuestan
más de un dólar.
Un hombre de lago
Don Benedicto es un hombre sencillo, que calza zapatos de
cintas, polvorientos y desprovistos de calcetines y un sombrero
negro tan pequeño como su cabeza, cubierta de delgadas
canas.
Su ropa descolorida es la propia de un hombre expuesto hasta
12 horas por día al sol incandescente de Suchitoto.
Sentado al frente de la máquina acomoda su viejo machete
junto a un moderno celular para estar pendiente de los clientes,
dice, y luego nos cuenta como Julio Noé, el mayor de
sus cuatro hijos, un inmigrante que vive y trabaja en Nueva
York, le regaló el ferry hace tres años.
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| Quince
toneladas pesa el ferry de don Benedicto en Suchitlán. |
Él
es pintor de casas, incluso pintó las Torres Gemelas,
cuenta orgulloso de Julio Noé, quien viajó al
Norte hace más de casi dos décadas con la promesa
de ayudar a sus padres: un agricultor y una ama de casa.
Hace tres años, cuando Julio volvió a su tierra
y observó que el viejo ferry el primero que funcionó
en el lago y que pertenecía a la comunidad ya
no funcionaba se le ocurrió mandar a hacer uno nuevo
para su padre.
Sesenta y cinco mil dólares pagó. Todos
sus ahorros, y hasta prestó, creo, para terminarlo,
dice don Benedicto, acariciando el pequeño timón
con una mezcla de orgullo y tristeza.
Don Benedicto se confiesa un hombre de campo. Nació
y creció en San Luis del Carmen, y desde niño
aprendió a trabajar la tierra. Incluso hoy, cuando
llega la época de siembra, prepara un pedacito cercano
a suhogar para hacer un frijolar y un poco de maíz
para la casa. Es que me hace falta, confiesa.
Tercero de siete hermanos, apenas cursó hasta el tercer
grado, y luego se vio obligado a ganar para el sustento diario
de la familia.
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| En
el ferry incluso se pueden transportar vehículos
livianos. Además se puede contratar para celebraciones
de cumpleaños y otras. |
Más
de la mitad de sus 65 años trabajó la tierra
en su pueblo natal, San Luis del Carmen, hasta que en 1976
se vio obligado a buscar otra forma de sustento.
Vino la llena y ya había otra forma de ganar,
rememora, al referirse al momento en que el lago Suchitlán
fue formado.
Yo estaba listo para comenzar a trabajar. Fui el primero
en sacar una lancha, que era de mi padre, y se llamaba La
Luna, recuerda orgulloso.
Por eso, dice, él se considera todo un conocedor. Ni
las fuertes tormentas ni la guerra ni las ninfas que rodean
el lago lo han hecho anclar. Nadie conoce este lago
mejor que yo. Hasta me lo he cruzado a nado, asegura.
Veintinueve años lleva cruzando estas aguas plácidas,
y aunque la mayor parte lo hizo al mando de una lancha o pescando,
ahora está concentrado en mantener el regalo que su
hijo le dio. Cuesta mantenerlo, porque se gastan cuatro
galones de diésel por hora y trabajo hasta 12 horas
por día y no siempre me va bien, refiere.
Sin embargo, está dispuesto a soportar los días
buenos y los malos, porque, dice, esta máquina de hierro,
cargada siempre de vehículos, música y alegría
le da a él una razón para vivir.
Casi no me gusta dársela a nadie. Yo lo manejo
siempre. A veces (lo hace) mi otro hijo, porque se pone tan
movido que me canso, pero no dejo de venir. Si ya no viniera
me muero, asegura, mientras se prepara para atracar
en el Puerto San Juan, donde una entusiasmada docena de turistas
lo espera.
| 4
galones de diésel por hora consume el ferry. |
15
a 20 viajes por día realiza don Benedicto en tiempos
buenos y apenas tres por día cuando el día
es malo. |
15
toneladas de hierro se usaron para construirlo. |
| 15
kilómetros por hora es la velocidad máxima
que alcanza el ferry La Luna. |
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6
dólares por vehículo y un dólar por
persona es el costo del viaje de 30 minutos. |
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Para contrataciones
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| Don
Benedicto ofrece paseos exclusivos para grupos familiares,
cuyo costo es de 30 dólares por hora. Si desea
contratarlo para un viaje privado o para celebrar fiestas
o cumpleaños puede llamarlo al 2354-7006 y al celular
7896-4143. |
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Un impuesto
injusto
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Así
califica don Benedicto Salinas los 62 dólares mensuales
que le cobra la alcaldía de Suchitoto por usar
el Puerto San Juan, del lado de esa ciudad turística.
Él asegura que la alcaldía de Suchitoto
es la única que le cobra. En San Luis del Carmen,
donde ancla a diario, no hay cobro alguno.
Para don Benedicto, el impuesto es demasiado alto, porque
gracias a La Luna cientos de personas visitan
la ciudad de Suchitoto los fines de semana.
Sólo el ferry es paseo para muchos. Yo no
digo que no me cobren, pero podría ser menos. A
veces hay días malos y de todas maneras el impuesto
hay que pagarlo, dice molesto. |
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