20 de febrero de 2005

Construida por el arquitecto y escultor Rubén Martínez, la iglesia El Rosario es un patrimonio religioso de los salvadoreños, no sólo por su diseño moderno, sino también por la experiencia espiritual que se vive en su interior.

Enrique S. Castro
Fotos: Arely Umanzor

Luego de las 14 estaciones del vía crucis, esta escultura representa la resurrección del Señor. Es una figura aérea, cuyo ascenso sobre el sepulcro lo expresa el movimiento en espiral.

 

Texto y fotos: Arely Umanzor/Jorge Colindres
Esta es una de las últimas iglesias construidas en San Salvador, que conserva un diseño arquitectónico moderno, enriquecido con influencia europea y único a nivel del continente.

Ubicada enfrente del parque Libertad —en la 4 Calle Oriente y 6 Avenida Sur— es una edificación que mide 24 metros de ancho, 80 metros de largo y en la clave (arco), 22 metros de alto.

Su constructor, Rubén Martínez, la considera “una iglesia de cara al pueblo y no en fuga de Dios”, es decir que en comparación de otros templos, no tiene pilares que obstaculicen la visibilidad de los fieles hacia el altar.

Entre sus paredes de concreto visto, la ordenada filtración, la sucesión de luces, las vidrieras al cemento y un estilizado vía crucis hecho a base de hierro negro sobre cemento y piedra pómez, atrae a los devotos que desean meditar y admirar la belleza artística de su interior.

Cada una de las esculturas del vía crucis posee fuerza y vigor singular. La estación de Cristo resucitado es vista como una obra extraordinaria, en la que la unión del hierro forjado y su forma en espiral dan la sensación del ascenso de Jesús sobre el sepulcro.

Como se construyó

Antes de la construcción de la iglesia actual ya existía una de madera, que data de mediados del siglo pasado, y que fue destruida por un terremoto.

En su interior se conserva una obra en madera de la Santísima Trinidad.

El fraile Domingo Iturgaiz le encomendó al arquitecto y escultor Rubén Martínez, en 1962, la tarea de realizar los bocetos de una iglesia, por lo que el profesional se inspira y toma como base las enseñanzas litúrgicas del Concilio Vaticano II, que dicen que los templos deben ser idóneos para seguir las acciones litúrgicas y lograr la participación activa de los fieles.

Una vez elaborados los planos y presentados a las autoridades eclesiásticas, que no los aprobaron, Martínez decidió, con la autorización de los padres dominicos, enviarlos al Vaticano para que autorizara la edificación de una iglesia cuyo diseño sería diferente en toda América.

La espera de la autorización de los planos duró un mes y medio. Los trabajos de construcción comenzaron en 1964 y se finalizó en junio de 1971.

Su forma simétrica logra un espacio en el que en su interior no se construyen pilares que obstaculicen la visión directa de los devotos hacia el altar.

Los vitrales están ubicados de forma estratégica, de manera que no distraigan la atención central hacia la misa.

Es por ello que después de 34 años es conocida como una de las iglesias que han marcado la historia de El Salvador y no existe otra similar que se compare en su diseño arquitectonico y en su contenido artístico.

Vía Crucis

1. Jesús es condenado a muerte.
2. Jesús toma la cruz rumbo al calvario. Brazo y mano fornidos toman el pesado madero.
3. Primera caída. Dos manos sosteniendo la cruz que toca el suelo.
4. Encuentro de Jesús con su afligida madre. Conjunto de dos personajes: la mano del Señor que aspira y la mano de la Virgen que accede.
5. El cirineo ayuda a Jesús. En esta escena aparecen cuatro manos en la cruz: las del Señor que descansan y las manos del cirineo que cargan.
6. El rostro del Señor en el paño de la Verónica.
7. Segunda caída. Una mano apoyada en el suelo y la otra sujeta el marco de la cruz.
8. Grupo de mujeres al fondo y una expresando el llanto, y el Señor que consuela y bendice.
9. Tercera caída. Dos brazos aplastados contra el suelo, y el madero encima.
10. Dos manos que salen de una silueta, con las palmas hacia arriba, expresan la dulzura y la humildad del Señor despojado de sus vestiduras.
11. Las manos frescas y vigorosas del verdugo y la mano contraída del Señor al ser clavado en la cruz.
12. Medio mástil de la cruz con un brazo clavado en alto. El Señor clavado en la cruz.
13. Medio mástil de la cruz. Una mano descendente y la señal del agujero del clavo en lo alto de la cruz: el descenso.
14. El sepulcro con la silueta de la Virgen. El brazo de hierro que aparece arguye la presencia del divino cadáver.

En la actualidad se usa la capilla para celebrar la misa cuando la cantidad de los fieles es reducida.

La imagen de Jesús yaciente data de
mediados del siglo XX.

 

El constructor

El reconocido escultor y arquitecto Rubén Martínez nació el 7 de julio de 1929 en San Salvador.
Su formación académica la realizó en arquitectura en la Universidad de El Salvador en 1949 a 1951.
La devoción por la arquitectura y la escultura lo llevó a viajar a galerías y museos de Estados Unidos y México.
Se le conoce como el creador de obras como la Plaza Constitución, el Monumento a la Paz, la plaza Luis Poma, el busto del mayor Roberto D´Aubisson y otras obras arquitectónicas.

Detalle de la Virgen del Rosario, a quien
está dedicado el templo religioso.

El sol hecho en hierro forjado por Martínez refleja la esperanza y la paz.




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