20 de febrero de 2005

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La casa de Salarrué
He tenido la oportunidad de visitar la casa museo de Salarrué en Los Planes de Renderos, y el que ha leído a Salarrué se siente conectado de una forma inexplicable a su intimidad desde el primer momento en que se entra a esa casa. La magia aún se respira en cada uno de los cuartos, manuscritos, dibujos, sillas y cada objeto que el artista utilizó.
Tristemente, el museo parece por momentos más visitado por extranjeros y adultos melancólicos que por jóvenes. El paseo mágico por esa acogedora casa se transforma en una visita con una reverencia casi religiosa cuando se penetra en el cuarto dormitorio del escritor, el cual aún se encuentra impregnado de su presencia.
El testimonio del señor Ricardo Aguilar es un agregado placentero a todos los que de una u otra manera se sienten identificados con Salarrué, y llega a un punto especial al mencionar el acontecimiento de su muerte, lo que humaniza al “artista inmortal” que hemos admirado.
Él también sufrió la indiferencia artística de su época en su propio país; él también sufrió la pobreza, pero nunca sufrió soledad, aun cuando en momentos difíciles los amigos no aparecían; su potente espíritu siempre estuvo acompañado de la invisible energía de la creatividad, del dinamismo de la búsqueda, del poder de la pluma, y eso lo inmortalizó. Salarrué fue humano como nosotros, pero más grande.
Antonio Castellanos
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Quiere amigos desde la cárcel

Queridos amigos y hermanos salvadoreños, soy descendiente de padres salvadoreños, aunque nunca los conocí. Me encuentro en una prisión en los Estados Unidos, no tengo familia ni nadie que me escriba.
En la cárcel es muy triste no recibir cartas. Quisiera conocer nuevas amistades, y conocer y aprender más de mi gente y de mi país.
Por favor, escríbanme. Prometo que yo contestaré a todas sus cartas. Mi nombre es Alexánder Guerriro, tengo 29 años, peso 160 libras y mido 1.74 metros.
Me gusta mucho leer e ir al gimnasio a diario. Me gusta la música de Ricardo Arjona. Gracias por leer mi carta.
Pueden escribirme a
Alexánder Guerriro
W 82602 MCI Norfolk
P.O. Box 43
Norfolk, MA 02056
Estados Unidos




Con las botas puestas
No crea que se trata de una ilusión, sino del ingenio de un grupo de habitantes de Las Pilas, en Chalatenango, quienes por falta de macetas se las han ingeniado para decorar sus casas con plantas sembradas en botas.

Foto : MARITZA SANTOS



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