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|17
de abril de 2005

Los
tres jóvenes salvadoreños que harán suya
la Ruta Quetzal, una expedición de estudio y de aventura
por las tierras de Perú y España, esbozan sus
expectativas ante el viaje, sus metas y hasta una sonrisa.
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A los diez años, Franchesca Marina Guzmán, la
más risueña y con más experiencia en
el deporte, solía entretenerse con la travesía
de la Ruta Quetzal que era transmitida en el Discovery Kids.
Le llamaba la atención la aventura que experimentaban
los viajeros de tantos países y simpre quiso vivirla.
Ella, estudiante del Liceo San Miguel, los recuerda navegando
en el mar, escalando montañas y bañándose
si encontraban algún río a su paso.
Óscar Rodríguez, el chico de semblante amigable
y con la marca del piano en sus dedos delgados, supo de la
Ruta Quetzal cuando apenas cursaba el quinto grado.
Un compañero de su colegio, Liceo Salvadoreño,
quien recién había regresado de la expedición
y llegó a hablarles del tema, despertó su interés
hasta llegar a hacerse una promesa: Cuando tenga la
edad, voy o voy, pensó en esa ocasión.
Adriana María Peralta, del colegio Guadalupano, también
se lo planteó de esa manera, pero más tarde,
cuando tenía 14 años. Voy a ir o voy a
ir, se dijo un día, luego de entusiasmarse con
el relato de una de sus compañeras que había
participado.
Cumplieron los 16 años (es requisito tener 16 ó
17 para participar) y luego de someterse a pruebas académicas,
entre estudiantes de 14 centros de estudios de San Salvador
y de San Miguel, no quedó ninguna duda.
En marzo pasado fueron elegidos para formar parte de la expedición
Ruta Quetzal BBVA 2005, este año denominada De
las ciudades de los reyes al Amazonas y la tierra de los vascos,
que comprende un recorrido por Perú y España.
Desde entonces se imaginan estudiando la flora y la fauna
del Amazonas, recorriendo Machu Picchu, la gran ciudad de
los incas; intercambiando historia y costumbres con los representantes
de más de 53 países participantes y conociendo
a los Reyes de España.
Estudios y aventura
Este año, la Ruta Quetzal, auspiciada por el Ministerio
de Asuntos Exteriores de España, cumple 20 años
de ser cultura y aventura para los jóvenes de América
y Europa.
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| Hablar
español, tener entre 16 y 17 años y ser
excelentes alumnos son algunos de los requisitos para
participar. |
Durante
la primera travesía se visitó Cuzco y el Amazonas,
y ahora los expedicionarios vuelven a retomar los mismos lugares.
Los jóvenes llegarán a Lima, Perú. Allí
iniciará la exploración que, según Ligia
Segovia, directora de cultura del Ministerio de Relaciones
Exteriores, el coordinador a nivel nacional, no es más
que una aula itinerante.
En ese país de Sudamérica estudiarán
las culturas huari, paracas e inca, viajarán en el
ferrocarril minero trasandino hasta La Oroya, capital metalúrgica
del Perú; descubrirán las antiguas minas de
oro, plata y mercurio en Huancavelica y Machu Picchu, en Cuzco.
Navegarán por el Amazonas, y a la vez estudiarán
la flora y la fauna en este río más caudaloso
y largo del mundo (7,020 metros). Desde allí volarán
hacia Madrid, España, donde los esperan los reyes Juan
Carlos y doña Sofía y la conmemoración
del cuarto centenario de la edición del Quijote.
Inolvidable para los tres alumnos integrales,
cree Ligia Segovia, quien tiene la idea de que este programa
con 14 años de coordinarse en el país también
los hará responsables y les abrirá las puertas
para nuevas experiencias.
Muchos de los que han participado en las rutas anteriores
son ya profesionales exitosos, otros han conseguido becas
y ahora cursan estudios en el extranjero. Siento que
esta oportunidad va a marcarme de por vida, refiere
Franchesca.
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53
Países
participarán en la expedición de Ruta
Quetzal.: Canadá, Estados Unidos, Latinoamérica
y algunos de Europa.
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20
Expediciones
están a punto de realizarse con De la ciudad
de los reyes al Amazonas y a la tierra de los vascos |
45
días
durará la travesía de los expedicionarios
por Perú y España. Se prevé que salgan
a mediados de junio. |
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Marcada
por la expedición
Franshesca,
estudiante del Liceo San Miguel, ha saboreado la declamación
y los concursos de oratoria. Sabe tocar la flauta y
el piano, es competidora de natación, atletismo
y tiro con pistola, y por si fuera poco, también
es buena estudiante y hasta dirige grupos de escuela
dominical en su iglesia.
Ya perdió la cuenta de las medallas y los reconocimientos
que ha ganado durante competencias nacionales y hasta
extranjeras, en Honduras y en Guatemala.
Sus sueños de vida son grandes. Se ve estudiando
en el extranjero y más tarde se imagina trabajando
en relaciones internacionales o en derecho internacional
como representante de El Salvador.
La oportunidad que ahora se le presenta, ese viaje De
las ciudades de los reyes al Amazonas y a la tierra
de los vascos, es para ella invaluable. No por
el precio que puede representar el boleto, sino porque
nunca en su vida va a volver a encontrarse con gente
de 53 países.
Por eso, el día que se enteró de su participación
casi derramó lágrimas; es más,
tuvo que sentarse porque las piernas comenzaron a temblarle.
Ahora está ansiosa por emprender la travesía
que inicia a finales de junio y finaliza en agosto.
Siento que va a marcarme durante toda mi vida,
sostiene.
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Me
va a hacer crecer
Me
enteré el miércoles 2 de marzo, fecha
inolvidable. Estaba en la última clase del colegio
y llegó el presidente del Consejo Estudiantil
a decirme que el director quería verme, que de
una vez me llevara mis cosas.
En el trayecto del aula a la dirección iba rezando.
En el Nombre del Padre..., yo creía que iban
a expulsarme porque no había quedado en el programa
de Ruta Quetzal, pues casi es tradición que cada
año va un estudiante del Liceo Salvadoreño.
Y el director comenzó a leer una carta: Tengo
el agrado de informarle que el joven Óscar Rodríguez
ha sido elegido para representar a El Salvador... Entonces
me quedé anonadado y estuve a punto de llorar,
si no fuera porque mis compañeros entraron y
comenzaron a felicitarme.
Ahora pienso en la ruta por lo menos una vez al día.
Me he reunido con mis dos compañeras para planear
la noche que, durante el viaje, estará destinada
a El Salvador. Queremos hablar de la cultura nacional
y quizás ofrecer una canción folclórica,
Franshesca con la flauta y yo con el teclado.
¿La condición física para soportar
las caminatas y hasta las escaladas? Eso no me preocupa
tanto, porque desde los cinco años practico tenis
y natación.
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Hasta
lloré de la emoción
¿Estuvieron
difíciles las pruebas?
Del examen escrito fue difícil la parte de literatura.
En la entrevista me puse nerviosa; me hicieron ocho
preguntas; sobre Salarrué, la conquista de El
Salvador, Miguel de Cervantes, Gerardo Barrios, entre
otras.
¿Cómo experimentaste la noticia de que
habías sido elegida?
Madre Guadalupe me lo dijo. Salté de contenta,
luego me puse a llorar de la emoción.
¿Cuáles son tus expectativas ahora sobre
la Ruta Quetzal?
Quiero conocer Machu Picchu. Desde chiquita siempre
lo he soñado.
¿Crees que este viaje va a marcar tu vida?
Creo que sí, irme 45 días y convivir con
gente de Europa y América. También a nivel
de conocimientos, pues voy a estudiar otras culturas.
¿Consideras que puede abrirte puertas?
La gente que ha ido de mi colegio ahora está
estudiando fuera, es mucho más fácil conseguir
una beca si una ha participado en la Ruta Quetzal.
¿Cuáles son tus sueños?
Quiero estudiar una ingeniería o algo que tenga
que ver con matemáticas; quiero cursar una maestría,
tener familia y mi propia empresa.
Si no estás estudiando, ¿en qué
te entretienes?
Me encanta leer, mis libros favoritos son Harry
Potter y el Señor de los Anillos. Antes
jugaba baloncesto, ahora sólo hago ejercicio.
También me gusta dibujar y cocinar.
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