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16
de octubre de
2005
El
diluvio pudo haber sucedido
Durante
las constantes lluvias que afectaron al país, los meteorólogos
especialistas que estudian los fenómenos atmosféricos
y que hacen pronósticos del clima eran la voz
de alerta para la población. Hablamos con una de ellos
para conocer más sobre su trabajo.
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| Lorena
Soriano junto a la antena que recibe la información
internacional sobre el clima. |
Dejando de lado el vocabulario técnico, nos atiende
la licenciada en física, con postgrado en meteorología,
Lorena Soriano de Cruz, coordinadora del Centro de Pronósticos
Meteorológicos del Servicio Nacional de Estudios Territoriales
(SNET), que a la vez es parte del Ministerio de Medio Ambiente
y Recursos Naturales (MARN).
Ella, al igual que el resto de pronosticadores y auxiliares,
entre otras personas, ha estado en constante trabajo prediciendo,
con base en datos científicos, las condiciones del
clima, y esperando el momento para dar la buena noticia que
muchos esperaban: Ya no habrá lluvias.
Aunque algunas personas los apodan mentirólogos,
la verdad es que estos expertos del clima son muy consultados
por la población y sus pronósticos son tomados
muy en cuenta.
La gente llama preocupada para preguntar si en tal colonia
habrá lluvias, porque tienen un evento, como una boda
al aire libre, y quieren saber si alquilan toldos o no,
menciona la meteoróloga. También los llaman
pescadores, comerciantes de ropa que viajan a los pueblos,
organizadores de eventos deportivos o de fiestas; incluso
niños que tienen miedo a las tormentas, así
como aficionados de la meteorología.
Lo cierto es que ellos utilizan las matemáticas, los
datos climatológicos, las herramientas y equipo científico
para pronosticar cualquier fenómeno atmosférico,
que influye en muchas actividades económicas y sociales.
Y Lorena Soriano nos cuenta algo más de ese trabajo
fascinante, en el que tienen que hacer turnos prolongados
cuando hay emergencias, como la que recién vivió
el país, en la que cayeron lluvias de dos meses en
seis días.
¿Cuántos años tiene de experiencia como
meteoróloga?
Tengo siete años de estar en meteorología,
ya sobre ocho años. En el Centro de Pronósticos
sólo tengo tres años, pero en todo lo que es
el área de meteorología, siete años.
¿Cuál ha sido su experiencia en este campo?
Estuve antes en un cargo de coordinación, conociendo
el área de meteorología; principalmente tuve
el cargo de toda la parte de meteorología en las diferentes
áreas, como el caso de climatología, sinóptica
y redes.
En mi caso permanecí más tiempo en redes
y sinóptica. Aquí se hacían estadísticas
climatológicas, en las que se miran los registros de
años anteriores, estadísticas de tiempo pasado,
recolección de información de todas las estaciones
meteorológicas a nivel nacional, y se llevaba el registro
de estas estaciones de todas las variables meteorológicas:
humedad, temperatura, viento...
En el caso de sinóptica, prácticamente se hacía
un análisis tanto local como regional de las condiciones
atmosféricas y hacer el pronóstico hacia el
futuro.
A mí me tocaba coordinar a los encargados de unidades,
tanto de redes, climatología, sinóptica y aeronáutica.
Luego de eso pasé a esta área (Centro de Pronósticos
Meteorológicos) con el deseo de aprender más
de sinóptica, porque ésta es un área
donde se vive el día a día, el quehacer diario
y se proyecta hacia el futuro. Esto es más interesante.
¿Cuál es la importancia del Centro de Pronósticos
Meteorológicos?
Una de las funciones importantes es minimizar las pérdidas
de vidas humanas y bienes materiales. No es que se van a evitar,
porque es imposible querer evitar un fenómeno natural.
Lo que se hace es un análisis de las condiciones atmosféricas
presentes y las que se pueden esperar.
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| La
comunidad internacional comparte información meteorológica
para pronosticar el clima. |
¿Qué
la motivo dedicarse a la meteorología?
Yo me gradué (licenciatura en física) en
1994 de la Universidad de El Salvador; en ese momento hubo
una invitación (beca) de sacar un postgrado de meteorología
aplicada. Quizás en ese momento para mí era
como reducido conocer qué era meteorología en
todo su ámbito. Y me llamó la atención,
porque meteorología la relacionaba con que si va a
llover o no va a llover, o la relacionaba con las líneas
aéreas, que los pilotos necesitaban información
para el tráfico aéreo, pero no tenía
todo el conocimiento para qué servía . Apliqué
y así fue como tuve la oportunidad de estudiar por
año y medio, en Costa Rica.
¿Qué ha sido lo más interesante en este
trabajo?
Lo que más me gusta es que uno se dedica a la población.
Se dedica a hacer un trabajo que vincula tanto la economía
como la parte social. Y eso es lo que a uno lo llena de satisfacción,
y eso es lo que uno trata de hacer de la mejor manera, que
esa información que uno prepara sea útil para,
no solamente para mitigar o reducir la pérdida de vidas
y bienes materiales, sino que también las actividades
económicas y sociales dependen de las condiciones climáticas.
¿Qué es lo más difícil de ser
meteorólogo?
Lo más difícil... Ja, ja... Bueno, lo más
difícil es tener un pronóstico al ciento por
ciento, porque las condiciones atmosféricas son variables,
cambiantes. La atmósfera es algo que tiene vida, no
es algo inerte que usted lo va a hacer hacia donde usted quiera
mover; no, eso tiene vida, toda esa energía que hay
de sistemas atmosféricos es el que lo hace variar;
entonces, claro, esa condición hace muy difícil
tener un pronóstico al ciento por ciento.
Nosotros tenemos un porcentaje muy bueno de pronóstico;
andamos en un 85 por ciento y a veces llegamos a un 90 por
ciento, y dejaría de ser pronóstico si no tiene
una cierta incertidumbre. Acordémonos que uno se mueve
en el tiempo y que dependiendo de las condiciones que encuentre
el sistema atmosférico va a continuar viviendo, se
va a fortalecer o se va a debilitar, ésas son de las
cosas más complejas para optener un pronóstico
al ciento por ciento.
¿Qué tan certero fue el pronóstico para
el evento que hemos vivido?
Muy certero, muy bueno. Somos un equipo, desde el observador
que está en las estaciones, que es el personal que
decimos que son nuestros ojos en todo el territorio nacional;
estas personas son las que nos están informando, hora
con hora, cuáles son las condiciones atmosféricas
y cómo se están presentando los cambios y los
futuros cambios.
Luego vienen los auxiliares de pronosticador, que son un apoyo
grande para hacer la tarea que tenemos que hacer; ellos son
los que están recibiendo la información y enviándola
a Washington, al Centro Mundial de Procesamientos de Datos.
Ellos son los que nos dicen a nosotros: Ilopango ha tenido
un cambio, Acajutla mantiene condiciones similares o prevé
chubascos dentro de una hora. Ellos son los que nos están
informando a cada hora cuáles son las condiciones predominantes
en el país. Por otro lado, está el equipo de
pronosticadores, con gente de 15 ó 20 años de
experiencia que prevé qué es lo que se espera.
Para usted, ¿cómo es un buen día?
Cielos despejados, con el sol muy brillante. Pero es un
día muy interesante cuando se tiene una condición
atmosférica crítica, cuando se tiene una depresión
tropical, una tormenta tropical cercana al área centroamericana;
ese es un uno de los días más emocinonantes,
a la vez tensionado, porque usted tiene muchísimas
llamadas que responder. La población quiere saber cómo
está (el sistema atmosférico), cómo va
a seguir, si eso se va a quitar o no.
Es un buen día (cuando el sol está radiante),
en el sentido de que no va a ver muchas llamadas, el día
estará relativamente tranquilo, pero no es un día
interesante.
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| Lorena
Soriano revisa junto con Carlos Alfredo Pérez el
mapa de los sistemas atnosféricos en el Centro
de Pronósticos Meteorológicos. |
Si
le tocara pronosticar el tiempo sin utilizar alguna herramienta
o equipo, ¿cómo lo haría?
Haciendo una buena observación meteorológica;
ver el cielo; aparentemente a la gente le da risa, pero es
el mecanismo inicial para predecir, claro que se hace en forma
local; no voy a decir qué estoy esperando para San
Miguel, que está a varios kilómetros de distancia,
pero sí en San Salvador. Vería el grado de humedad,
el tipo de nube, ver de dónde viene el viento, para
conocer el flujo del viento. Si yo percibo que las nubes se
están desplazando de sur a norte, entonces yo dijera:
esa condición atmosférica no es muy buena, porque
me está ingresando humedad del océano Pacífico,
y eso me va a generar acumulación de humedad, problablemente
en la cordillera volcánica que puede generar precipitaciones.
¿Qué opina de las formas empíricas y
tradicionales de pronosticar?
Conozco historias de la gente que veía los nidos de
las chiltotas y veía qué tan grande era el nido
de los zompopos, porque entonces iba a ser un invierno muy
copioso. Si el nido de las chiltotas es muy bajo (en el árbol)
es un invierno muy copioso; si tiene una altura considerable
o está bastante alto, será un invierno tranquilo.
Lo de los nidos, eso aún persiste, y los compañeros
de fenología (parte de la meteorología que estudia
las repercusiones del clima sobre los fenómenos biológicos
de ritmo periódico, como el florecimiento o la migración),
los compañeros que hacen observaciones en un campo
tratan de ver esos aspectos también y en alguna medida
nos informan a nosotros; entonces esa es una herramienta que
la utilizaban los antepasados, pero que todavía es
útil y es importante.
Para este evento climático que se dio hay unos zompopitos
cerca de mi casa que empezaron a recoger comida. Me dijo mi
esposo: Mirá, ya viste los zompopos. ¡Ajá!,
le dije yo, seguramente va a estar lloviendo y quizás
va a ser como tipo temporal. Claro, uno eso sólo lo
retoma, pero no es que al pie de la letra usted lo siga; no
tiene validez científica, aunque sí una validez
en cuanto a observación fenológica, que en alguna
medida es importante. No podemos decir que eso no sirve.
Dejando de lado el aspecto religioso, y retomando más
el científico, ¿cree usted que pudo haber sucedido
el diluvio de la Biblia?
Yo creo que sí pudo haber sucedido. Lo único
que me llama la atención es qué sistema puede
haber generado eso, no que yo lo conozca; no tengo conocimiento
de lo que tiene mi corta vida.
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