13 de noviembre de 2005

Turismo
Un paraíso salvaje en Australia

El movimiento de sus creaciones se expresa en el trabajo tan sugestivo de las líneas onduladas, suave pero continuo, como es flujo y reflujo de las olas en mares tranquilos.

Georg Alexander
DPA

Hablemos


Naturaleza virgen e indomable: los manglares de la península de Cobourg, en el norte de Australia. Foto Northern Territory Tourist Commission/dpa/gms

Ross mide 1,90 metros, está en muy buena forma y bronceado. Como una especie de mezcla entre Cocodrilo Dundee y un ranger, espera en su bote a tres turistas empapados de sudor que suben a bordo pasando con cuidado por encima del agua tibia.

“Hola y bienvenidos a (la región de) Outback”, dice, y enciende los dos motores fuera de borda. El barco sale de la ensenada dejando atrás una vista de la espectacularmente bella península de Cobourg en el norte de Australia.

La península forma parte de Arnhem Land, una de las reservas más grandes creadas para los aborígenes. Es un territorio salvaje, virgen y misterioso lleno de lugares místicos y belleza natural.

Ross guía el bote hacia el mar, dejando atrás el verde profundo del manglar del Parque Nacional Gurig. La línea costera es indomable, con pantanos e incontables calas abiertas al mar, y durante la temporada de lluvias de diciembre a abril no existe una línea clara que marque el final de la tierra y el principio del mar.

Desde el bote es posible ver cientos de aves marinas y muchas tortugas. Las mantarrayas cruzan las aguas cristalinas y los delfines juegan acompañando la barca.

En esta parte de Australia, la pesca es uno de los pasatiempos favoritos. Los aborígenes son unos experimentados cazadores con lanza en las bahías de esta zona de peces como el muy apreciado barramundi.

Hoy son los únicos pescadores autorizados para cazarlos así. Algunas de las bahías donde los habitantes originales de este continente muestran sus habilidades son lugares sagrados y no se permite a nadie ir allí a sacar fotos sin permiso.

Para visitar la propia península de Cobourg hace falta una autorización especial que es otorgada por la Junta del Territorio del Norte en la ciudad de Darwin.

Prohibido bañarse o acampar: el “salty”, el peligroso cocodrilo de agua salada, habita las aguas poco profundas.

Los puntos de partida para los tours por el lugar son o bien el hotel de Cape Don o el de Seven Spirit Bay, que se encuentran en ambos casos aislados en medio del parque nacional que abarca la mayor parte de Cobourg.

Pequeños aviones transportan a los visitantes desde Darwin a estos hospedajes.

Se puede obtener más información en las direcciones www.northernterritory.worldweb.com,
www.insidetheoutback.com,www.capedon.gurig.com.au y www.sevenspiritbay.com.

En 1974, el Parque Nacional Gurig fue una de las primeras regiones en ser incluidas en la Lista Ramsar de pantanos que necesitaban protección especial por motivos ecológicos.

“Miren ahí”, dice Ross señalando una larga sombra de al menos cuatro metros de largo. “Es un salty”, afirma en alusión al “saltwater crocodile” o cocodrilo de agua salada que yace sin moverse sobre la arena unos dos metros bajo el agua.

Su presencia es una buena razón por la cual está prohibido bañarse. Hay un par de consejos muy útiles para tratar con estos animales: no acercarse a ellos, no acampar en la playa y no pararse en un banco de arena en el río, pues suelen aventurarse río arriba.

En contraste, los cocodrilos de agua dulce, freshwater, son relativamente poco peligrosos. El problema es sólo poder distinguir un salty de un freshy lo suficientemente rápido como para actuar de forma adecuada.


 


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