13
de noviembre
de 2005
Investigaciones
La Montañona devela su riqueza vegetal
No
había despertado el interés de los investigadores.
¿Qué puede ofrecernos un bosque perturbado
como ése?, seguro había pensado más
de alguno. Pero un reciente inventario contabilizó
allí ocho especies nuevas para el país y tres
posibles nuevas para la ciencia.
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Más
que olvidada, La Montañona ha estado desconocida por
los investigadores, cree el salvadoreño José
Linares, técnico del Herbario de la Escuela Agrícola
Panamericana Zamorano, establecida en Honduras.
Si no se trata de El Imposible, los especialistas creen
que no van a encontrar sorpresas, o no es nada interesante,
refiere David Angulo, técnico del Programa Salvadoreño
de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente
(PRISMA).
Pero este macizo forestal, de 1,439 hectáreas, compartido
por siete municipios de Chalatenango ha desafiado la percepción
de los estudiosos de las plantas.
Ya no sólo es reconocido por ser el sitio donde fluye
la mayor parte de agua que es consumida por los pobladores
del departamento.
Ni por los incendios que cada año arrasan con buena
parte de la vegetación de la montaña, ni por
las esquirlas de las bombas que quedaron encrustadas en sus
árboles, producto del conflicto armado que azotó
con fuerza la zona. Otros indicadores también demuestran
la importancia del bosque.
Un inventario de plantas dirigido por PRISMA, donde participaron
José Linares y David Angulo, además de dos agricultores
del área, develó que en sus entrañas
este macizo boscoso esconde ocho especies vegetales que son
registros nuevos para el país, y tres más podrían
serlo para la ciencia.
Entre ellas la Bauhinia seleriana, conocida como pie de venado,
leguminosa que puede encontrarse desde el sur de México
a Nicaragua. Y la Vismia baccifera, cuyo nombre común
aún es desconocido, y puede hallarse de forma natural
desde México a Bolivia.
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| Passiflora oerstedii.
Liana o bejuco de la familia del maracuyá. Foto:
EDH |
En total,
la sierra, donde predominan los pinos, los encinos, los robles
y las plantas de quebrada y matorral, permitió contabilizar
205 especies, y de éstas han logrado identificarse
185, pertenecientes a unas 67 familias botánicas.
El conteo y la recolección se hizo sobre todo en el
área del Comité Representativo de Beneficiarios
de La Montañona (Corbelam). Un sector de 355 hectáreas,
donde el 89.2% está cubierto por bosque natural, y
sólo el resto sirve de asentamiento a los pobladores
y es destinado a las parcelas agrícolas.
Angulo cree que las especies por ahora encontradas no llegan
siquiera a la mitad de las que podría albergar este
cerro.
Quizás se podrían hallar unas seiscientas
en total, dice. Aún así, este estudio
preliminar está revelando secretos de una zona verde
olvidada.
Ahora se sabe que la malsinca es el árbol más
común de toda la reserva, con 229 ejemplares encontrados
en las parcelas estudiadas. Le sigue el pino, el roble y el
liquidámbar, este último muy concentrado en
sitios pantanosos o a la orilla de nacimientos y quebradas.
Conociendo el macizo
La recolección y el conteo se desarrollaron de enero
de 2003 a diciembre de 2004, según Angulo. En ese tiempo,
él y los lugareños Julio Alas y Antolín
López, miembros del Corbelam, delimitaron 76 parcelas
de 20 por 25 metros en forma de rectángulo cada una.
Las manos rudas de estos agricultores, acostumbradas al trabajo
del campo durante toda su vida, aprendieron a manipular el
equipo de posicionamiento global (GPS sus siglas en inglés),
que les permitió establecer la altura y la posición
geográfica de las plantas.
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En
cada parcela contábamos las especies y los árboles
de cada una, recuerda don Antolín López,
un hombre que sólo sabe vivir de la agricultura y de
la madera de algún árbol que cede al tiempo
o a los daños heredados por la guerra.
Ahora que él y algunos miembros del Corbelam, 155 en
total, han conocido los resultados del inventario sienten
que va a mejorar la situación de sus familias. Esto
nos crea conciencia, pues tenemos que dejarle a nuestros hijos,
considera César Alas, tesorero del Comité.
Igual cree del estudio de aves realizado por Salvanatura en
el bosque La Montañona, donde se han contabilizado
133 especies, la mayoría de ellas residentes y unas
25 migratorias. Seguro que aumentará la presencia
de turistas, y eso implica más recursos para las familias,
analiza.
La Montañona ha dado el primer paso. Si queremos
conservar un área forestal, antes hay que conocerla,
refiere José Linares. Durante años se ha pensado,
agrega, que El Salvador no posee tanta biodiversidad vegetal
y animal, pero este último hallazgo está demostrando
lo contrario.
Una de las posibles especies nuevas para la ciencia, perteneciente
a la familia del frijol, ya fue confirmada por Mario Sousa,
especialista del Herbario de México. Y la otra que
también es parte de la misma familia es estudiada por
José Linares, quien no ha encontrado una similar en
los registros de México hasta Panamá.
Aún hace falta que las autoridades taxonómicas
del mundo comprueben y describan estos nuevos regristros,
un proceso que puede demorar mucho tiempo, pues hace falta
reunir toda la evidencia posible, como hojas, flores, frutos,
semillas y más información de campo, explica
José Linares.
Como segundo paso, PRISMA, la directiva del Corbelam y el
Ministerio de Agricultura y Ganadería ya han elaborado
un Plan de Manejo Ambiental, aunque aún no cuentan
con fondos para implementarlo. Allí se propone la protección
de los recursos naturales, mejorar la cobertura forestal y
disminuir los incendios, que sólo en 1997 afectaron
casi 400 manzanas.
Angulo considera que los resultados de este inventario dejan
en evidencia que La Montañona necesita ser conservada.
Igual piensa José Linares, quien lo considera uno de
los últimos refugios de animales y plantas. Un bosque
condenado al olvido que está dando muchas sorpresas.
Más
que olvidada
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José
Linares, quien ha participado en la clasificación de
otros registros nuevos para El Salvador, cree que la investigación
de diversidad vegetal ha estado relegada, pero es La Montañona
uno de los sitios más marginados.
¿Es el primer inventario forestal en La Montañona,
ha estado olvidada por los investigadores?
En realidad sólo tres lugares en El Salvador tienen
inventarios más o menos completos: El Imposible, las
laderas del Plan de la Laguna y la laguna de Alegría.
Montecristo y el parque Deninger tienen sólo de árboles.
La Montañona ha estado desconocida por los investigadores.
¿Qué tan común es encontrar registros
nuevos en los bosques de El Salvador y más aún
especies nuevas para la ciencia?
Es raro encontrar registros nuevos para el país, y
más aún para la ciencia. La vegetación
natural está desapareciendo, pero los pocos bosques
que nos quedan muestran la diversidad de plantas que albergó
el país.
¿Qué proceso se sigue para comprobar que se
trata de registros para el país y para la ciencia?
Para comprobar los registros del país basta con consultar
literatura especializada y ver la distribución que
se menciona. Hay además bases de datos de los principales
museos de historia natural del mundo.
Pero una planta es considerada nueva para la ciencia hasta
que las autoridades taxonómicas describen la especie.
¿Si llega a comprobarse que en realidad se trata de
registros nuevos para la ciencia, esto despertaría
la atención de los investigadores a nivel mundial?
Sí, siempre hay interés, aun cuando sólo
sean registros nuevos para el país. Eso nos ayuda a
completar los vacíos que tenemos en cuanto a la distribución
de las plantas. Si se trata de aportes para la ciencia, la
importancia crece porque eso ayuda a entender mejor los grupos
de plantas, y su adaptación a diferentes ambientes.
¿Cuál es la importancia de descubrir especies
nuevas?
Si queremos conservar un bosque es mejor conocerlo antes.
En El Salvador muchas especies no se han registrado y otras
ni siquiera se han descrito. Un mayor conocimiento de los
recursos naturales nos fija un sentimiento de orgullo, de
pertenencia.
Insólitas
para la ciencia
Lonchocarpus
spec. Nova
Pendiente de identificación por los expertos, pero
el especialista del Herbario de México dice que se
trata de una especie nueva para la ciencia.
Machaerium epec. Nova
José linares revisa ahora todas las especies de este
género de México a Panamá. Hasta el momento
no se ha encontrado una similar.
Adiantum spec. Nova
Se creía nueva para la ciencia, pero resultó
ser una especie ya descrita y registrada en el país.
De la Dalbergia spec. Nova aún no se tiene información.
Ecoturismo
y fuente de agua
El área
forestal de La Montañona se extiende sobre 1,439 hectáreas,
perteneciente a siete municipios del departamento. La mayoría
de la tierra allí es privada, excepto por una pequeña
parte que pertenece a la alcaldía de El Carrizal.
Por lo menos unos 150 nacimientos de agua se encuentran en
el macizo de La Montañona. Esta agua alimenta el río
Tamulasco y los demás afluentes de la zona, de donde
Chalatenango toma la mayor parte de agua para el consumo de
sus habitantes.
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Desconocidas
para el país
Los ocho registros para el país ya fueron comprobados
por josé Linares, del herbario de El Zamorano.
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Galactia
discolor Donn. Sm
Pequeña hierba o arbusto leñoso de 70
a 90 centímetros de alto, de la familia del frijol.
Sus flores rosadas son parecidas a las del madrecacao
y se registra en las montañas de México,
Guatemala y ahora en El Salvador.
Dalbergia agudeloi
Esta planta de la familia del frijol se ha localizado
en las montañas de Honduras, Nicaragua y ahora
El Salvador. Se encuentra en proceso de descripción
por José Linares y su nombre honrará a
un reconocido profesor de forestales y ecología
de El Zamorano.
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Perymenium
ghiesbreghtii B. L. & Greenm
Pertenece a la familia del girasol, del crisantemo y
antes era conocida en México, Belice, Guatemala,
Honduras y Nicaragua. Pequeño arbusto leñoso
con inflorescencias compuestas de múltiples flores
de color amarillo.
Triphora wagneri Schltr
Con distribución en México, Guatemala
y probablemente Honduras y Ecuador, esta pequeña
hierba crece en materia orgánica vegetal en descomposición
como hojarasca y madera podrida. Sus flores son de color
rosado pálido y está dentro de la familia
de las orquídeas.
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Bauhinia
seleriana Harms
De la familia del frijol, esta planta se ha encontrado
en México, Guatemala y Honduras. Sus flores son
de colores vistosos y su fruto es una vaina aplastada
de color café al madurar.
Passiflora oerstedii Mast
Bejuco trepador con zarcillos, de flores blancas o ligeramente
rosadas y de fruto muy similar a las granadillas cultivadas.
De la familia del maracuyá y la granadilla, es
usada para el tratamiento del insomnio y del nerviosismo.
Se halla de México a Venezuela.
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Clidemia
sp
Sus hojas son opuestas, las flores son rosadas y sus
frutos casi negros. Sigue en estudio. Aún no
ha sido identificada por los especialistas, pero al
parecer se trata de un registro nuevo en el país.
Vismia baccifera (L.) Triana & Planch: árbol
grande, puede llegar a medir 25 metros de alto. La corteza
es gris y al cortarla exuda un látex anaranjado.
Pertenece a la familia del mamey, sus frutos son unas
pequeñas bayas moradas y se encuentra distribuida
de México a Colombia.
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