13 de marzo de 2005

La explotación petrolera del Refugio es una parte central y pendiente de la política energética
de Bush, cuyos críticos dicen que ignora la conservación y la sustentabilidad.

Katherine Stapp
NUEVA YORK
Muchos países pueden realizar exploración petrolífera en sus suelos, en detrimento muchas veces del ambiente.


Cinco senadores, dos ministros y un funcionario de la Casa Blanca marcharon tiritando por la tundra costera de Alaska para reunirse con líderes de una aldea inupiat cerca del prístino Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico, del que Washington insiste en extraer petróleo, pero no hablaron con los más firmes opositores locales al proyecto.  

El grupo recorrió el pasado fin de semana la Pendiente Norte de Alaska, para observar allí el trabajo de la industria petrolera, y fue invitado sin éxito por la comunidad gwich´in de Villa Ártica,
cuyo inflexible rechazo a la explotación del Refugio se basa, entre otras razones, en el temor de que ahuyente a los caribúes (Rangifer tarandus) que cazan desde tiempos ancestrales.

“Pedimos al senador (Pete) Domenici que trajera a la delegación a la comunidad gwich´in, pero nunca nos respondió. Sentí que ya habían tomado una decisión, y eso lastimó mi corazón”, dijo a Tierramérica Luci Beach, directora ejecutiva de la Comisión Directiva Gwich´in.

Michael Musante, portavoz de Poder Ártico e integrante de la delegación que visitó Alaska, aseguró a Tierramérica que los inupiat con los que se reunieron cazan en la misma zona que los gwich´in y “sienten que el proyecto (de explotación petrolera del Refugio) es absolutamente necesario” para mejorar sus vidas.

Además, “la infraestructura de extracción ocuparía de 2,4 a 3,2 hectáreas”, de las 607 mil que tiene el Refugio, arguyó. La Cámara de Representantes estadounidense ha aprobado varios proyectos para autorizar la extracción de petróleo en el Refugio, pero el Senado nunca los aceptó.

Ahora el gobernante Partido Republicano ha urdido un nuevo intento de autorizar las perforaciones: incluir la previsión de ingresos por concesiones para explotar el Refugio en una próxima resolución presupuestaria, que requiere mayoría simple y no podría ser obstruida por  
el opositor Partido Demócrata.  

“El presidente (George W. Bush) lo pidió, y tratamos de hacer lo que pidió”, explicó a periodistas, en relación con esa iniciativa, el presidente republicano de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes, Judd Gregg.

La explotación petrolera del Refugio es una parte central y pendiente de la política energética de Bush, cuyos críticos dicen que ignora la conservación y la sustentabilidad, para centrarse de modo casi exclusivo en el uso de combustibles fósiles.

Según el estatal Centro de Investigación Geológica estadounidense, la probabilidad de que el Refugio ártico contenga cinco mil 700 millones de barriles (de 159 litros) de petróleo es 95 por ciento, y hay cinco por ciento de probabilidad de que contenga 16 mil millones de barriles.

Pero la planicie costera también es el hogar del caribú, el toro almizcleño (Ovibos moschatus), el oso polar (Thalarctos maritimus) y otras especies árticas.  

“El caribú es un don que se nos dio y que no tomamos a la ligera. Es algo frágil, con lo que no queremos experimentar”, sostuvo Beach.

Las visitas a la región organizadas para promover la explotación petrolera se realizan en invierno (boreal), y eso “es como visitar a una familia mientras duerme. Invierno y verano en Alaska son literalmente noche y día”, destacó.

Beach y otros activistas se reunieron cerca de una hora en Alaska con integrantes de la delegación, que regresó a Washington el 7 de marzo.

“Nos dieron respuestas políticas, pero no creo que realmente les importen los derechos humanos de los gwich´in”, opinó la dirigente indígena.

Varias grandes firmas petroleras, incluyendo a BP, ConocoPhilips y ChevronTexaco, se retiraron de Poder Ártico, el principal grupo de presión por la actividad petrolera en Alaska, y según el diario The New York Times, una fuente del Poder Ejecutivo aseguró que esas compañías no irían al Refugio, “aunque el gobierno les regalara las concesiones”.

Russ Roberts, portavoz de ExxonMobil, admitió en diálogo con Tierramérica que “información crítica, como la sísmica, es casi inexistente, y eso dificulta elaborar interpretaciones y previsiones significativas” sobre el proyecto.  

Pero Exxon cree que el Refugio puede ser explotado “con escaso riesgo para la ecología de la planicie costera”, en parte mediante el uso de técnicas de mapeo tridimensional que permiten a los ingenieros ubicar los yacimientos, incluso cuando los datos geológicos son muy complejos, afirmó.

El presupuesto para 2006 del Poder Ejecutivo toma la aprobación de la explotación de gas natural y petróleo en el Refugio como un hecho consumado, y asume que el país recibirá por ello dos mil 400 millones de dólares.  

Editora para América del Norte y el Caribe de Inter Press Service (IPS)

 


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