|

|
13 de febrero de 2005

El
capítulo verde del tratado de libre comercio divide
a ambientalistas tanto en América Central como en Estados
Unidos: para unos es sólo simbólico,
para otros es un gran triunfo.
 |
| El
quetzal es uno de los emblemas de la biodiversidad centroamericana. |
El recetario
verde del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y
seis países de América Central señala
que sus socios actuarán de buena fe y crearán
un Consejo de Asuntos Ambientales, un grupo arbitral y quizá
un secretariado. Son promesas usadas como artillería
por defensores y detractores del pacto.
Atribuir al acuerdo un carácter pro o antiambiental
es un caballo de batalla de quienes debaten sobre su eventual
aprobación este año en los parlamentos de los
países latinoamericanos involucrados (Costa Rica, El
Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República
Dominicana) y en el Congreso estadounidense.
La ratificación por parte de estas legislaturas es
indispensable para la entrada en vigor del llamado CAFTA (las
siglas en inglés de Tratado de Libre Comercio de América
Central), suscrito a inicios de 2004.
El capítulo 17 del acuerdo, dedicado al medio ambiente,
abre con la advertencia de que las partes tienen pleno derecho
a establecer sus propios niveles de protección
ambiental y a actuar con discrecionalidad respecto
de asuntos indagatorios, acciones ante tribunales, de regulación
y de observancia de las normas en la materia.
Patricia Panting, ministra de ambiente de Honduras y secretaria
de turno de la gubernamental Comisión Centroamericana
de
Ambiente y Desarrollo (CCAD), está satisfecha con lo
negociado, pues considera que haber incluido un capítulo
ambiental es de por sí un triunfo.
El apartado ambiental del CAFTA incluye medidas concretas,
cuenta con una agenda para los próximos diez años
y ayudará a América Central a obtener apoyo
financiero de Estados Unidos, dijo a Tierramérica.
Marco González, secretario ejecutivo de la CCAD, coincidió
con Pantig al destacar que los países centroamericanos
negociaron en bloque el CAFTA y señaló la importancia
de la creación de un consejo de asuntos ambientales
en el marco del acuerdo.
Las partes firmantes se comprometieron a aplicar sus propias
leyes y prioridades, así como a garantizar políticas
y normas que proporcionen y estimulen altos niveles
de protección ambiental, y esforzarse en
mejorar esas leyes y políticas.
Pero según la organización no gubernamental
(ONG) Citizens Trade Campaign, que reúne a grupos estadounidenses
ambientalistas, sindicales, de consumidores y de agricultores,
el CAFTA permitirá a los socios centroamericanos mantener
sus pobres estándares ambientales.
Citizen Trade cabildea en Estados Unidos contra la aprobación
del acuerdo, junto con otras ONG.
Lo mismo hacen en América Central diversas organizaciones
sociales, que temen el desmantelamiento de protecciones arancelarias
y la apertura de fronteras entre socios tan desiguales en
poder económico y desarrollo social.
Lo ambiental en el CAFTA está abordado sólo
de manera simbólica, dijo a Tierramérica
Yuri Melini, director de la ONG guatemalteca Centro de Acción
Legal y Social.
Similar opinión expresó Ángel Ibarra,
presidente de la Unidad Ecológica Salvadoreña,
quien pronosticó a Tierramérica que el CAFTA
transformará a América Central en una piñata
para ser explotada por quien lo desee, lo que se traducirá
en daños ecológicos.
Pero el acuerdo sí contempla algunas medidas concretas,
como la creación de un Consejo de Asuntos Ambientales,
con representantes de ministerios o sus equivalentes.
Ese Consejo debería reunirse en el primer año
de la entrada en vigor del CAFTA y luego anualmente, a
menos de que las partes acuerden lo contrario, para supervisar
la implementación y revisar el avance de acuerdo y
considerar el estado de las actividades de cooperación.
También se estipula que cualquier persona de los países
socios podrá remitir denuncias sobre incumplimiento
de legislación ambiental a una secretaría
u otro organismo apropiado que las partes designen y
que tendrá la facultad de elaborar expedientes al respecto.
Con independencia de las opiniones sobre el CAFTA, las ONG
reconocen avances ambientales en la región, donde se
ha fomentado la participación de la ciudadanía
en proyectos de gestión relacionados con áreas
protegidas, diversidad biológica, protección
de flora y fauna, entre otros, apuntó Melini.
Pantig subrayó asimismo logros en materia de integración
institucional, a partir de la creación hace 15 años
de la CCAD, como parte del Sistema de Integración Centroamericana.
En 1990 ningún país del área tenía
legislación ambiental. Ahora se cuenta con legislación,
institucionalidad y gestión ambiental, resaltó.
Según González, la CCAD ha promovido importantes
políticas ambientales regionales, así como la
ratificación de convenios internacionales fundamentales
como los relativos a la biodiversidad y al cambio climático,
entre otros.
Con aporte de Jorge Grochembake (Guatemala)
|