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10
de julio de 2005

Decidieron
andar el mismo sendero al exponer sus obras. Se llaman CEDDA
Los Cinco, y desde el 2000 sus montajes se volvieron
eclécticos, donde fluyen la temática social,
el hiperrealismo, el paisaje y el costumbrismo.
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Los
cinco pintores en La Puerta del Diablo, paisaje que
eligieron para la foto del catálogo.
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La idea
creció durante una tertulia entre dos artistas plásticos,
de esas que suelen acompañarse con sorbos de café.
Al pintor Elías Turcio Noyola lo habían invitado
a exponer en una galería de San Pedro Sula, en Honduras,
y entonces le tiró la cantada a Atilio Munguía.
Yo quisiera que proyectáramos nuestro trabajo
en grupo, y allí mismo comenzaron a barajear
los nombres.
Camilo Minero, con su trayectoria y su simpatía, podía
ser el punto de lanza, el que les daría peso histórico.
Pensaron, además, en Adonay Ramos, un pintor autodidacto
reconocido por plasmar la belleza de los cafetales en sus
lienzos.
El pincel femenino no estaría nada mal, y eligieron
a Delmy Guandique, la artista reconocida por sus estampas
de pueblo y los techos de oro.
Por esos días se hallaban inactivos, pues la venta
de sus cuadros se había paralizado. Nos quedaba
ingeniárnoslas y buscar nuevos caminos para no sucumbir,
refiere Atilio. Y conformar el grupo CEDAA (por las iniciales
de sus nombres) Los Cinco, era ser creativos.
Camilo, quien en vida fue el siempre amigo de los pintores,
quizás volvió a recordar a los cuatro
artistas de Cuscatlán del que una vez formó
parte junto a José Mejía Vides, Julio Alemán
y Armando Solís.
Ya con
su bastón en la mano, cinco años antes de su
muerte, él se entusiasmó con la iniciativa.
Incluso un día, Noyola les propuso subir a la Puerta
del Diablo, en Los Planes de Renderos, para hacerse las fotografías
que aparecerían en el catálogo, y Camilo lo
hizo aún cuando ya le faltaban fuerzas.
Y allí sobre una piedra quedaron plasmados para la
portada de su primer catálogo.
Adonay viendo hacia el infinito, Atilio con su sonrisa a flor
de piel, Noyola mostrando su seriedad, Camilo al centro con
su rostro de eterna calma, y Delmy, concentrada en el objetivo
de la cámara.
En el 2000 se presentaron a su primera exhibición como
CEDAA Los Cinco en la galería Boticelli,
en San Pedro Sula.
Era la fusión de cinco artistas plásticos de
diferente formación; unos académicos y otros
autodidactos. Era como ofrecer un abanico, con diferentes
técnicas y temáticas, recuerda Atilio.
Gama de estilos
Adonay, con los paisajes y el costumbrismo representado en
sus verdes cafetales.
Atilio, con sus personajes populares y las escenas que reflejan
las vivencias de la gente humilde; Delmy con sus bodegones
y con sus estampas pueblerinas y rurales donde destacan los
tejados de oro.
Noyola, con la infinidad de verdes y los destellos de luz
en sus paisajes hiperrealistas, logrados a través de
una técnica europea, y Camilo consagrado por su vena
de denuncia social, plasmada en sus cuadros de tonos amarillos.
Había mundos diferentes allí, cada quien
con su carácter, con su técnica y también
con su temática, dice Atilio. No competía
una obra con la otra, agrega.
En el 2001 gestionaron exhibiciones con el consulado de El
Salvador en Santa Ana, California, Estados Unidos, pero los
atentados del 11 de septiembre les truncaron este proyecto.
Tres años después se coordinaron con el consulado
de El Salvador en San Pedro Sula y con el banco Cuscatlán
en esa ciudad, y de nuevo volvieron a organizar un montaje.
La experiencia se repitió del 3 al 6 de mayo de 2005
y se llamó Encuentro con la pintura Honduras-El
Salvador, donde también participaron artistas
hondureñas, alumnas del maestro Noyola, radicado en
San Pedro Sula.
Ésta fue la última vez que Camilo supo de una
exposición como parte del grupo, pues falleció
el día que ésta finalizaba.
Pero un mes y medio después de su partida, el 18 de
junio, sus lienzos volvieron a reencontrarse, esta vez en
Tegucigalpa.
En días recientes, Delmy, Atilio y Adonay (Noyola vive
en San Pedro Sula, donde se dedica a impartir clases de pintura)
se hallaron rodeados de sus cuadros y de tres obras de Camilo
que fueron rescatadas de la galería Boticelli. Entonces
conversaron sobre los planes para el futuro.
Quieren llevar la obra de los cinco a todos los países
de Centroamérica, a España y a Washington, Estados
Unidos.
Es
que los artistas deben desarrollar la inteligencia y la creatividad,
eso es el arte, considera Adonay.
Además, sostiene, el artista también es un empresario,
aunque no se le quiera ver de esa manera, y por eso debe rebuscarse
no sólo por expresar sus sentimientos a través
de un lienzo, sino por encontrar un comprador de sus creaciones
plásticas.
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Delmy
Guandique
Originaria de Jiquilisco, Usulután, nació
el 14 de febrero de 1949. Desde muy pequeña acostumbraba
pintar muñequitos en las paredes de su casa, y
más tarde se convirtió en una pintora autodidacta
formada a fuerza de talleres.
En 1999 recibió la carta del Santo Padre
Juan Pablo II a los artistas, enviada por el Pontífice
a artistas nacionales dedicados a las diferentes ramas
del arte. Las fotos de sus lienzos también aparecen
en el libro First Global Art Exhibition, una
recopilación de obras de pintores de todo el mundo.
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Atilio
Munguía
Empecinado en rescatar las vivencias de la gente humilde;
de las mujeres del mercado y de los niños olvidados
a través de sus pinturas. Nació en 1944,
en Armenia, Sonsonate. Cursó estudios en la Escuela
Nacional Carlos Alberto Imery, en la Escuela
Nacional de Bellas Artes y en la Galería Estudio.
Entre sus exhibiciones se halla una en Houston, Texas;
en el Instituto de Cultura Hispánica, auspiciada
por Continental Airlines y el consulado de El Salvador
en esa ciudad y otra en el hotel Presidente, patrocinada
por el Colegio de Químicos Farmacéuticos.
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Adonay
Ramos
Pintor autodidacto, nació el 24 de octubre de 1955,
en Rosario de la Paz, La Paz. Su fuerte es el paisaje
donde demuestra la diversidad del cultivo del café
y toda la actividad relacionada con su cosecha. Me
he inclinado por esta temática porque la he vivido,
dice.
Ha participado en exhibiciones colectivas e individuales.
Algunas de ellas en el museo Ictchell, de Guatemala; la
galería 1-2-3 en San Salvador; en el primer festival
cultural, turismo y gastronómico centroamericano,
en Venezuela, y en la Organización de Estados Americanos
(OEA), en Washington, Estados Unidos. |
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Elias
Turcios Noyola
Incursionó en la pintura costumbrista, pero más
tarde ganó reconocimiento por sus paisajes hiperrealistas.
Nació el 14 de febrero de 1956 en Las Delicias,
La Libertad. Desde 1976 ha participado en destacadas exposiciones
en diferentes galerías de arte nacionales e internacionales.
En 1999 fue seleccionado para representar el paisaje salvadoreño
en el Octavo Salón de Arte en Washington, titulado
Sueños en verde y dorado. Desde el
2000 fue maestro de pintura y dibujo en una Academia de
San Pedro Sula, Honduras. |
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Camilo
MInero
Fiel a su temática social hasta la muerte, este
pintor originario de Zacatecoluca, La Paz, se inició
en el taller de pintura y escultura del maestro Marcelino
Carballo, en esa ciudad. Además, estudió
dibujo y pintura en la escuela Nacional de Artes Gráficas.
Fue pintor y escenógrafo del Teatro Nacional y
de la Dirección General de Bellas Artes, profesor
de dibujo generral y artístico de la Universidad
Politécnica de Nicaragua. Ha pintado murales en
México, El Salvador, Cuba y Nicaragua. |
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