6
de noviembre
de 2005
Paleontología
Dinosaurios carnívoros de Sudamérica
Gonzalo
constituye el más completo de los dinosaurios
carnívoros pequeños descubiertos en América
del Sur.
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| Esqueleto
de un dinosaurio carnívoro, del tamaño de
un pavo, de 95 millones de años de antigüedad.
Foto:
Museo Argentino de Ciencias Naturales |
Desde
que a principios del siglo XX geólogos de origen alemán
hicieron un relevamiento de la Patagonia argentina y elaboraron
numerosos mapas, la investigación científica
en ese país contó con valiosos elementos de
ayuda en esa zona.
Con esos mapas, los técnicos locales se han guiado
hasta el lugar en el que hay un afloramiento de determinadas
proporciones de roca, de una cierta edad, y allí exploran,
a veces a tientas y con pocos recursos.
La búsqueda puede llevar varios años,
pero a veces da frutos muy satisfactorios y alentadores,
dijo el paleontólogo argentino Sebastián Apesteguía,
al confirmar el descubrimiento de un nuevo dinosaurio carnívoro,
del tamaño de un pavo, de 95 millones de años
de antigüedad.
Los restos aparecieron en La Buitrera, una localidad fosilífera
situada cerca de Cerro Policía, en el noroeste de la
provincia de Río Negro, a unos 1.300 kilómetros
de Buenos Aires.
El hallazgo fue realizado por un equipo de exploración
del Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires,
liderado por Apesteguía y Peter J. Makovicky, del Field
Museum of Natural History de Chicago.
Apesteguía se halla trabajando en la zona desde 1999
y ha encontrado en el área un cúmulo de fauna
impresionante que se halla en estudio e incluye dinosaurios,
serpientes, mamíferos, tortugas y reptiles esfenodontes.
La expedición de 2003 permitió el hallazgo de
restos fragmentarios de los pies de un pequeño dinosaurio
carnívoro que se metían en la roca. Con la ayuda
de Makovicky pudieron extraer un bochón
de 500 kilos de roca rojiza que contenía los frágiles
huesos.
Primos del norte
Tras más de un año de preparación del
fósil y estudios comparativos en Argentina y Estados
Unidos se pudo rearmar el animal que fue bautizado con el
nombre de Buitreraptor gonzalezorum, aunque lo
llaman Gonzalo, y que constituye el más
completo de los dinosaurios carnívoros pequeños
descubiertos en América del Sur.
Apesteguía explicó que la importancia
es que este tipo de dinosaurios se había encontrado
solamente en el hemisferio norte.
En los ultimos diez años se encontraron algunos
indicios que decían que estos animales podrían
haber habitado también el hemisferio sur.
Y ésta es la primera prueba fehaciente de ello,
comentó.
Cuando se le pregunta cómo hacen para rearmar el animal
si no tienen información previa, explica que se trabaja
con base en los datos de sus primos del hemisferio
norte.
Además contamos con lo que se llaman paleoartistas
que hacen un estudio de cada hueso y lo rearman, lo más
cercano posible a lo que pudo ser en vida o en óptimas
condiciones de conservación, agregó el
paleontólogo argentino.
¿Es válido preguntarse cómo llegaron
esos animales a la Patagonia argentina desde el hemisferio
norte?
Apesteguía ensaya una respuesta: La antigüedad
de Gonzalo, unos 92 a 95 millones de años,
prueba que los dromeosáuridos estaban presentes en
la Patagonia desde hace mucho tiempo, probablemente desde
antes que los supercontinentes del hemisferio norte (Laurasia)
y del hemisferio sur (Gondwana) se separaran.
Esto se sustenta también en los estudios de parentesco
realizados, que muestran que Gonzalo es un unenlagino,
es decir, que está más cercanamente emparentado
con otros dromeosáuridos del hemisferio sur, como Unenlagia
y Rahoonavis.
¿Qué significa esto? Que los dromeosáuridos
se originaron antes de que se separaran las masas continentales
del hemisferio norte y sur, y su linaje, separado en dos,
puede ser rastreado con fósiles (y no sólo en
teoría) hasta el Jurásico, posiblemente unos
180 millones de años atrás, agrega el
informe científico.
Pariente de las aves
A diferencia de la imagen que se tiene de muchos dromeosáuridos
del mundo, Gonzalo tenía un hocico muy
largo y angosto, con pocos dientes pequeños y sin serrucho,
lo que recuerda la pérdida de dientes que se daría
también en sus parientes más cercanos: las aves.
Los buitrerraptores eran dinosaurios pequeños, ágiles
aunque magros, confiados más en su velocidad y destreza
que en su fuerza física. Seguramente se movían
en grupos de caza coordinados, atentos a las presas y a posibles
depredadores como los gigantescos giganotosaurios o los cocodrilos
terrestres.
Apesteguía se muestra contento y orgulloso por el descubrimiento,
pero advierte que la tarea tiene también sus ingratitudes.
Este es un trabajo científico que no genera ganancias
económicas... Es complicado. Si encontramos algo, no
nos llevamos nada, comenta.
De hecho, su tarea le sirve solamente para acumular prestigio
personal, porque los restos encontrados fueron a parar a un
museo de la provincia de Río Negro. Apesteguía,
sin embargo, recibió como distinción el nombramiento
para dirigir, en Bolivia, un proyecto científico destinado
a identificar especies de dinosaurios.
Estará por lo menos cuatro meses en ese país
sudamericano para seguirle la pista a otros dinosaurios. Cerca
de Sucre se encontraron unas 5,000 huellas de dinosaurios
en una zona de 1,500 metros de ancho, y ahí se está
armando un parque cretácico, concluyó.
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