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6 de marzo de 2005

Una
empresa ha asumido la creación de una reserva de cocodrilos
en Honduras, a cambio de comercializar la especie, que se
encontraba en peligro de extinción. El proyecto inició
con 320 ejemplares; ahora la cifra sobrepasa los mil animales.
Cadentes,
silenciosos y furtivos nadan más de mil cocodrilos
adultos en una de las granjas más grandes de reptiles
de Centroamérica.
El proyecto es dirigido por la empresa Cocodrilos Continental
que se encuentra en San Pedro Sula, Honduras.
Uno de sus objetivos es mantener a estos animales como reserva
natural para el país.
En 1989, la Convención sobre el Comercio Internacional
de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES)
envió un llamado urgente al gobierno hondureño,
para evitar la extinción del cocodrilo acutus.
Luis Alberto Reyes es el gerente general de la empresa y explica
la situación: Ese año nos dirigimos a
varios ríos importantes de la nación, donde
se solía observarlos.
Fuimos a Ulúa, Chamelecón, Patuca y el Golfo
de Fonseca. Logramos rescatar unos 320 cocodrilos.
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320
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| Cocodrilos
fueron rescatados de los ríos Ulúa, Chamelecón
y Patuca. Otros se extrajeron del Golfo de Fonseca. |
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620
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| Hembras
reproductoras forman parte de la reserva natural. Las
crías de los veteranos son la que se comercializan. |
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Antes
de capturar a los ejemplares, los obreros de Continental diseñaron
todas las lagunas donde descansarían los reptiles.
En total construyeron unas 60 lagunas. La idea era que en
cada una dominara un macho y le acompañaran unas seis
u ocho hembras. Así conformarían los grupos
reproductores.
Con el paso de los años ya cuentan con 160 lagunas
y unos diez mil cocodrilos, la mayoría en etapa de
crecimiento.
Capturar los primeros 320 animales e iniciar un comercio
restringido y formal evitó que las personas cazaran
ilegalmente a los cocodrilos y vendieran sus pieles. Sin el
proyecto, a esta fecha ya no habría ni uno, analiza
Reyes.
Los principales visitantes son turistas y estudiantes de todas
las universidades de Honduras. Además, de los compradores
de la carne, la piel y los huesos.
El terreno se extiende a 29 héctareas y se divide en
varias áreas de trabajo. Al entrar, las personas se
topan con imágenes salvajes y asombrosas. Cientos de
cocodrilos con el hocico abierto descansan en la tierra.
Otros elevan sus ojos entre las aguas y observan a los visitantes.
Para sorpresa de todos, ninguno intenta atacar a los observadores.
Ha sido un poco difícil hacer rentable el negocio,
sobre todo porque se trata de una especie que la pintan como
asesina.
Eso es cierto, pero aquí la gente tiene un contacto
seguro y cercano con ellos, porque se alimentan a diario y
no tienen necesidad de atacar humanos para satisfacer su hambre.
Además, conocen a las personas que trabajan con ellos,
explica Reyes.
Francisco Medina es el empleado más antiguo de la empresa;
de hecho es uno de los que rescató a los animales de
los ríos hondureños. Su experiencia asombra
a quienes visitan la granja, pues conoce cada una de las lagunas
de los reptiles.
Trabajar con ellos es maravilloso, pues son muy tranquilos.
Cuando se trabaja con las crías, uno aprende a perderles
el temor, declara a un grupo de alumnos de Biología
de la Universidad de Honduras.
El trabajo con los estudiantes demanda la atención
de todos los empleados de la granja, porque la misión
es transmitir el mensaje de conservación de la especie.
Crianza delicada
El tema se torna un poco polémico cuando se habla de
comercializar con la variedad, pues los naturalistas están
en contra de toda práctica que lleve a la muerte y
venta de los animales.
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| Cuando
las crías cumplen un año, los empleados
los alimentan a diario y las hacen nadar en agua tibia. |
La CITES
otorgó el permiso con el compromiso de que Cocodrilos
Continental sólo vendería los animales que se
criaran de los capturados.
Todos los años, los empleados tienen que asegurar las
camadas que depositan las hembras reproductoras. Por grupos
se turnan para medir la temperatura de los nidos y la posición
en que están.
Cada cocodrila cava un hoyo de unos 30 centímetros
de ancho. Pasan más de una hora desovando. Logran poner
de dos a 60 huevos.
Al cabo de unas semanas, los gritos de las crías bajo
la tierra se logran escuchar. Las hembras, por instinto, se
acercan a los nidos. Esto es lo que sucedería en la
selva; pero en la granja, todos los huevos son retirados antes
que se rompan.
Los fetos pasan a la sala incubadora, un cuarto que los mantiene
calientes y a la temperatura ideal para que nezcan igual número
de hembras y machos.
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500
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| Ejemplares
viven por un año en la misma pileta de engorde.
Luego se dividen a 250, hasta que son sacrificados. |
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140
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| Lagunas
están distribuidas en 29 hectáreas de terreno.
En cada una pueden habitar hasta 15 cocodrilas y un macho. |
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| Esta
cría nació con malformidad en la cabeza.
Este material es usado en las charlas con universitarios. |
El gerente
comenta que no importa cuantás hembras o machos nacen,
pues el producto que más comercializan es la piel.
Si nos interesara aumentar a las reproductoras, quizá
tendríamos que modificar la temperatura, dice
Reyes.
Si desean que nazcan hembras, todas las incubadoras deben
estar entre 28 y 32 grados. Si desean machos, deben estar
entre los 32 y 34 grados centígrados.
Los primeros ocho días de vida de los animales son
cruciales en su etapa de desarrollo. Esa semana permanecen
en la zona conocida como Sala Cuna, donde se alimentan
de su cordón umbilical. Allí les colocan un
medicamento para ayudar a la cicatrización del ombligo.
Luego son trasladados a las enormes piletas de engorde. Unos
mil cocodrilos conviven durante un año en esos locales.
Medina describe que se mantienen en agua caliente para acelerar
el metabolismo y que puedan alimentarse a diario.
Tres años después
Cuando los ejemplares miden más de dos metros y medio,
están listos para entrar al matadero. No les dejan
crecer más porque podrían dañar sus pieles
con las uñas de las patas.
Los cuidadores retiran las pieles con sumo cuidado para evitar
deteriorarlas, pues son muy caras. En el mercado internacional
cada centímetro cuadrado cuesta unos 650 dólares.
Pero en Cocodrilos venden la piel completa en $200.
No podemos venderla curtida, sólo salada. Es
una gran ventaja; no se le saca todo lo que vale, comenta
Reyes.
La empresa ha logrado posicionarse en mercados tan difíciles
como Japón. La meta es tener un programa permanente
de exportación hacia esas naciones.
Otro programa a corto plazo son las escuelas de aprendizaje,
donde alumnos llegan a conocer sobre el proceso de crianza.
Este proyecto iniciará este año con estudiantes
universitarios.
Los interesados en visitar este lugar pueden dirigirse a la
finca La Sierra, en la aldea El Plan del municipio de San
Manuel. Esto se ubica en el departamento de Cortez, cerca
de la costa atlántica. Los teléfonos son (504)
553-1046/2949.
| ¿Cómo crecen? |
La
vida dentro de las piletas de engorde es cálida
y agitada. Los ejemplares están seccionados por
edades y encada pileta viven unos mil cocodrilos.
Por las mañanas, los empleados llevan carne de
caballo finamente molida para alimentar a las crías
hambrientas.
A ésta le mezclan nutrientes que ayudan al crecimiento.
Cada estructura tiene un sistema de desagüe para
evitar cualquier enfermedad y hongo que venga de la grasa
de la carne con que se alimentan.
En la zona hay unas 36 piletas y cada una tiene un diámetro
de ocho metros.
Quienes las limpian no utilizan más que botas de
hule para protegerse.
Cuando cumplen los tres años de edad, sus garras
tienen más filo y pueden llegar a lastimar a los
inexpertos.
Los pequeños son frágiles y muy delicados,
pues podrían contraer una enfermedad llamada pox
virus, que es parecida a la conjuntivitis.
Si crecen sanos y logran la medida adecuada son destazados. |
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En
hábitat natural crecen un pie por año. Pero
en la granja alcanzan unos tres pies cada año.
Francisco Medina
Cuidador de las lagunas |
Lo
que hacen en la granja es pura ciencia aplicada. Evitaron
que la especie desapareciera.
Roberto Guerra
Biólogo de la Universidad de Honduras |
Logramos
producir unos seis mil huevos al año. En los primeros
días de marzo iniciarán las ovulaciones.
Luis Reyes
Gerente del proyecto |
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Un gígolo
acuático
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-Joche
es uno de los reptiles que rescataron en los ríos
de Honduras y el más deseado por las hembras
que viven en su laguna.
- Su curtida y exótica piel mide cinco metros
de largo. Por ello le calculan unos cien años
de existencia.
- Las cocodrilas que se mueven entre sus aguas son
las más productivas de las 620 que existen.
Ellas paren 57 huevos por camada, cuando el promedio
es la mitad. Y en cuanto al peso, cada criadilla
puede oscilar en los 150 gramos.
- Joche salta del agua a la hora de la comida. |
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| Las
crías que mueren son disecadas para el museo de
la granja. El resto es vendido al público a unos
$30. |
El
hotel Princess ha creado una variedad especial de platillos
preparados con la carne de cocodrilo |
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Productos comerciales
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Cuando
Cocodrilos Continental decide comercializar un ejemplar,
ni una parte del cuerpo puede ser desperdiciada.
Al inicio, la piel era la única en venta; pero
con el tiempo han hallado un mercado abierto a otras parte
del animal.
El segundo producto que entró en venta fueron los
huesos. Luis Reyes, gerente del proyecto, explica que
los trituran y mezclan con la carne que comen las crías.
El problema surgió cuando intentaron comercializar
la carne. En América no es costumbre alimentarse
con este tipo de reptiles y los que destazan tampoco producen
grandes cantidades.
Hicimos degustaciones para que las personas probaran
la textura y el sabor que tiene. Por hoy, sólo
se la vendemos al hotel Princess y en la empacadora de
la empresa Continental, comenta Reyes.
Los huevos que son fertilizados se usan para crear artesanías
con paisajes de Honduras.
Francisco Medina, uno de los empleados más antiguos,
realiza algunos experimentos con las garras de animales
que mueren jóvenes, para fabricar artículos
decorativos.
También venden cráneos y otras partes del
esqueleto a los estudiantes que los requieren. |
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