6 de febrero de 2005

En el Teatro Luis Poma ya comenzó la cuarta temporada de teatro. Por ese motivo conversamos con el director del teatro, Roberto Salomón, quien ha demostrado que la cultura también es rentable.

Orsy Campos
Fotos:
Arely Umanzor

El Teatro Luis Poma ya es un verdadero referente cultural del país, a tal grado que desde el 11 de junio de 2003 hasta el día que se hizo esta entrevista (lunes 31 de enero) han acudido 30,000 espectadores sedientos de arte escénico.

Una cantidad que satisface mucho a Roberto Salomón, quien este 2005 cumple 60 años de vida, de los cuales más de 50 los ha dedicado al teatro. ¡Tanto tiempo! Así es, de hecho Salomón en otras ocasiones ha mencionado que incursionó en el fascinante mundo de las tablas a la edad de seis años.

Ya pueden imaginarse la trayectoria que tiene este hombre, rica en experiencia, en alegrías, satisfacciones, tristezas y desencantos.

Pero algo muy interesante es que a pesar de que ha dirigido grupos teatrales en El Salvador, Estados Unidos y Suiza, cada vez que presenta una obra lo sobrecoge la emoción y el nerviosismo como si fuera la primera vez.

Por cierto, la primera obra que Salomón dice haber presentado profesionalemte fue “La persecución y el asesinato de Jean Paul Marat, que generalmente se escribe «Marat/Sade»”, asegura el director.

Ante la lentitud de escribir el nombre le solicitamos que lo repita. “¿Querés el nombre completo?”, responde con cierta malicia que despierta sospecha, y de inmediato lanza el título: “La persecución y el asesinato de Jean Paul Marat como actuado por los internos del asilo de Charenton bajo la dirección del marqués de Sade”... Así se llama la obra”, responde mientras la risa nos ataca al oír ese nombrecito tan poco común.

Esta pieza teatral, que fue presentada por Salomón en 1970, en el antiguo auditorio de Caess, hoy Teatro Luis Poma, fue escrita por el sueco de origen alemán Peter Weiss (1916-1982), un autor que, según las enciclopedias, estaba comprometido con las luchas sociales y políticas contemporáneas.

Con mucho orgullo, Salomón dice que esta es la obra más ambiciosa que ha montado, lo hizo con 30 actores que jamás habían actuado; pero los que tuvimos la oportunidad de ver en 1997 “El sueño de una noche de verano”, de William Shakespeare, consideramos que este también fue un trabajo muy ambicioso, y que también tuvo mucho éxito.

Esos datos curiosos
• ¿Cuánto ha sido lo mucho que ha pagado para ver una obra teatral?

$70, en Nueva York.

• ¿Qué tipo de obras teatrales prefiere?

Mi preferencia personal es el drama, hasta diría el melodrama.

• ¿Cuáles son sus autores preferidos?

El estadounidense Tennessee Williams, y por supuesto William Shakespeare.

• Si a usted le tocara reinagurar el Teatro Nacional, ¿con cuál obra lo haría?

Un Shakespeare, sin lugar a dudas.
Con una conversación amena y un vocabulario muy a la salvadoreña, a pesar de que maneja el inglés y el francés perfectamente, Salomón nos cuenta ahora sobre los casi dos años con el Teatro Luis Poma, en donde ha tenido que sufrir cada temporada por aquello de que no responda el público.

¿Qué tal han sido los resultados desde la primera temporada de teatro?

Hay una cosa muy importante. Cuando Ricardo Poma decidió dedicar este teatro a su padre Luis Poma, nadie sospechaba que esto podría llenar un vacío que había en el medio, y satisfacer una sed de teatro que tiene el público, porque la respuesta fue abrumadora.

El primer espectáculo que hicimos estaba tan abarrotada la boletería que inmediatanamente nos hicimos la reputación de ser muy desordenados, pero lo que pasaba es que la respuesta fue mucho mayor de la que esperábamos.

Porque yo había partido al principio que no necesitábamos hacer butacas numeradas, porque la gente llegaría poco a poco, pero la respuesta fue como una olla que uno destapa.

Después de las cuatro funciones decidimos que teníamos que numerar las butacas. La respuesta del público fue algo que ni yo me lo esperaba de esa envergadura.

¿A qué se deberá ese éxito?

Yo creo que esto se debe a que los precios de entrada son accesibles: cinco y tres dólares, aparte de que el teatro está ubicado en un lugar estratégico, que hay parqueo, que hay seguridad, aire acondicionado, que se ve bien, que uno está cómodo, y sobre todo la calidad de las obras.

Como director artístico estoy encargado de hacer las temporadas, diseñarlas, de contactar a los artistas y tengo el compromiso de montar una obra por temporada, dirigida por mí.

¿Se ha mantenido la respuesta del público?

Yo no le digo que yo no tiemblo cada vez que va a comenzar una temporada, porque yo digo: estamos en un país donde tenemos la reputación de ser llamaradas de tusa, y la verdad es que cuando empieza esta temporada hace una semana, yo dije: ¿irá a responder la gente?, porque quizás ya pasó la novedad, y aquí somos tan pasteleros en ese sentido de que pasó la novedad ya nadie va, ya la vi, ya fui.

Pero no, la respuesta ha sido no, y eso que la obra que estamos poniendo fue estrenada en la segunda temporada. “Por delante y por detrás” es una obra muy chistosa. A la gente le encanta.

¿Cómo ha sido su experiencia como director del teatro?

Yo creo que al dirigir un teatro yo tengo un compromiso con los otros artistas en El Salvador de presentar sus obras, y no de hacerlo como sucede a menudo, y yo como director he sufrido esto: a menudo un director de teatro, hablo de cualquier parte del mundo, lo vuelve como su teatro, y para mí este lugar no debe ser un teatro en el que sólo dirijo yo. Estamos limitados a teatro, podemos hacer cosas de música, pero estamos limitados en espacio y altura.

Manejar una sala es una cosa muy compleja, porque el teatro exige muchísimo tiempo de preparación, y muy a menudo uno piensa en lugares de representación, pero no en lugares de producción. Para producir una obra uno necesita ensayar mucho más que un músico, porque un músico tiene su partitura y puede trabajarla solo, pero un actor no puede trabajar su personaje solo en su casa, no puede sin el espacio donde se va a desenvolver; hasta con luces tiene que trabajarlo, no es por nada que el teatro es más difícil que las otras artes, porque combina todas las otras artes. A menudo tenemos, música, danza, artes plásticas.

¿Qué dificultades ha tenido con la dramaturgia salvadoreña?

Sí tenemos un problema en El Salvador, porque gente que ha querido escribir para el teatro se ha desilusionado porque sus obras no son producidas, entonces dejan de escribir en este género; al mismo tiempo no producimos obras de autores salvadoreños, porque no hay obras de dónde escoger. Eso no quiere decir que no existen, hay obras publicadas, pero no escenificadas.

Por ejemplo, esta temporada vamos a presentar dos obras de autores salvadoreños. El grupo Vivencias va a hacer una obra de José Luis Ayala y una obra de Francisco Andrés Escobar. También en esta cuarta temporada se le ha dado confianza total a un joven salvadoreño, Juan Fernando Fajardo, que ha escrito y dirigido una obra original, “Aurora”.

Yo creo que es importante que se presente la dramaturgia salvadoreña, pero lo más difícil de escribir para el teatro es que no es suficiente con que uno sea buen autor, porque los buenos autores han escrito entre las peores obras de teatro que existen; no es la calidad literaria, sino el hecho de que se pueda actuar, y muy a menudo, los escritores piensan que escribir para teatro es escribir novela en diálogo.

¿Qué criterios valora en las obras para representarlas aquí?

Para mí sólo hay un criterio: la calidad artística. Yo no entro en el contenido de la obra, porque ahí es la línea entre elección y censura, y yo no quiero censurar a nadie, pero tampoco voy a comprar un producto que no me parece que pueda interesar al público.

¿Qué le gustaría cambiar como director del teatro?

Hay algo que creo que no hemos logrado: es que estamos en Metrocentro, y yo no siento que los miles y miles de personas que pasan por aquí se sientan concernidas por el teatro (Luis Poma). El público que viene no es necesariamente la gente que anda aquí durante el día. Esto me parece extraño.

Incluso hicimos un evento que fue un cuento navideño, y el concepto de esto es que era un concepto que duraba 20 minutos, que se hacía cinco veces durante el día, y era muy barato.

Mi idea era que la gente que estaba haciendo sus compras de Navidad, y estaba anunciado en todo Metrocentro, viniera con sus compras y entraran con sus niños a ver una obra navideña... Fue un fracaso total.


Su historia de vida

• Nació en San Salvador en 1945.

• Se graduó en las licenciaturas: Historia del Arte, de la Universidad de Dickinson, Estados Unidos, en 1967, y teatro en la “Senior Dramatic Workshop”, Carnegie Hall, Nueva York, en 1968. También sacó un máster en traducción, en la Universidad de Ginebra, Suiza, en 2001.

• Su primer trabajo remunerado fue de bodeguero en la fábrica “Famossa” en el Plan de la Laguna, Antiguo Cuscatlán. También ha laborado como profesor del bachillerato en artes, fue director del Departamento de Artes Escénicas del Centro Nacional de Artes de El Salvador (CENAR), director del Teatro Nacional y trabajó como consultor de la UNESCO para el Teatro Nacional de Guatemala; fue director de Actoteatro, en San Salvador; profesor de teatro en la Universidad de Ginebra, Suiza, y actualmente director artístico del Teatro Luis Poma.

• Ha montado más de 50 piezas teatrales, repartidas entre El Salvador, Suiza y Estados Unidos.


 


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