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5
de junio de 2005

Barbacoa
estilo Texas, aderezos de Louisiana, fruta fresca de Florida,
mariscos, flores, vinos, plantas; en fin, el sur de Estados
Unidos ofrece una enorme variedad de productos listos para
ingresar al mercado salvadoreño.
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Ocho meses han pasado desde que Fidel de Jesús García,
de 22 años, dejó su casa, en el cantón
Los Planes, en La Palma, Chalatenango, para establecerse en
el poblado de Red Deer, Alberta, Canadá, donde ahora
se desempeña en una de las plantas más grandes
de cárnicos.
Y en su antiguo hogar muchas cosas parecen estar cambiando;
al menos su familia tiene las esperanzas puestas en él.
Su padre, Domingo García, camina por una de las parcelas
que ha sembrado de aguacate, maíz y melocotón
con el dinero que su hijo le ha enviado.
Cada vez que le habla por teléfono (hasta tres veces
a la semana), Fidel le ha comentado que quiere comprar un
terrenito para hacer plantaciones de melocotón, cultivos
en los que antes él era sólo un mozo que trabajaba
a cambio de cincuenta dólares a la semana.
Su madre, Élida Dubón, cocina las tortillas
sobre una plancha que ha comprado con la ayuda de Fidel. Y
en uno de los cuartos se halla un tocador y una cama que también
paga con la mensualidad que recibe de su hijo.
Sus hermanos usan para soportar el frío de la zona
unas chumpas que él les envió con un conocido
que viajó de Canadá a El Salvador; a veces también
visten los zapatos y las camisas que venían en el paquete.
Pero Fidel, además, cumple su anhelo más grande.
A una cuadra de la casa de sus padres ha comenzado a construir
la suya, donde un día piensa vivir con su esposa y
su hijo. Cuando se fue hacía tan solo un mes que se
había casado.
Allá, les ha contado a sus padres, el trabajo es pesado;
sin embargo, él ha logrado clasificar como uno de los
mejores de la empresa. Ha recibido clases de inglés,
vive junto a unos salvadoreños y les ha enviado fotos
donde pasea sobre la nieve.
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| Fidel
de Jesús García trabaja en Alberta, Canadá. |
Me
voy porque quiero ayudarle a la familia, recuerda su
madre que le dijo Fidel el día que se despidió
de ella. Junto a él iban otros salvadoreños
que habían sido elegidos para trabajar en la industria
de carnes gracias al programa de trabajadores en Canadá.
Hasta el momento, unos 160 connacionales se han marchado con
visas de trabajo temporales para emplearse en las fábricas
Olymel, en Red Deer, Alberta, y Maple
Leaf, en Brandon, Manitoba.
Oportunidad para obreros
Este programa, detalla Walter Palacios, jefe de Previsión
Social del Ministerio de Trabajo, fue gestionado por la embajada
de El Salvador en Canadá, hace más de tres años,
en una feria realizada en Toronto, en donde Maple Leaf mostraba
sus productos y manifestaba la necesidad de personal.
A la par de las ofertas de mano de obra nacional, esta empresa
recibió la de otros países de África
y Centroamérica, pero el desempeño de los salvadoreños
parece ser ahora uno de los más exitosos, cree Cwygneth
Kutz, embajadora de Canadá en El Salvador.
El primer grupo, que fue contratado por Maple Life, impresionó
de forma favorable a los empleadores, reseña la embajadora,
y esas referencias hicieron que la otra planta decidiera solicitar
personal desde El Salvador.
Ella agrega que la embajada ya ha gestionado unas 200 visas
y, por lo menos, unas cien más se estarían
tramitando hasta finales de 2005.
Dos nuevos grupos, unos cien trabajadores, ya fueron capacitados
en el procesamiento de carnes e inglés por el Instituto
Salvadoreño de Formación Profesional (INSAFORP).
El primero viajaría del 10 al 15 de junio y el segundo,
del 10 al 15 de julio.
Entre esas nuevas personas contratadas se hallan familiares
y amigos de los primeros que se fueron, pues las empresas
hicieron un diagnóstico y detectaron que éstos
extrañan a su gente; incluso a veces suelen sentirse
muy solos.
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| La
madre y los 12 hermanos de Fidel también se han
favorecido con el programa. |
Entre
los futuros viajeros está el hermano de Fidel, Domingo
Alexander, de 19 años. Su trabajo siempre ha sido la
agricultura, y también hace las mismas promesas a sus
padres. Yo sé que al llegar allá, ustedes
van a tener otra vida, les repite a menudo.
Palacios
reconoce que este programa está lejos de ser una solución
al problema de desempleo que alcanza el 6.9% en el país,
ni mucho menos a los deseos de emigrar que tienen los salvadoreños,
el 4.7% según las últimas encuestas del Instituto
Universitariode Opinión Pública de la UCA (IUDOP).
Pero con cada persona que se coloca, hay una familia
que mejora sus condiciones de vida, cree Palacios. Sin
embargo, ¿cuántos más no querrán
irse?, agrega.
Por ahora, la oportunidad de trabajar de forma legal en Canadá
sólo es posible para quienes tengan experiencia en
mecánica, albañilería, maquila, empaque,
construcción o con aquellas ocupaciones vinculadas
al uso de la fuerza física.
De hecho, entre el perfil se pide que los solicitantes hayan
estudiado bachillerato como máximo. Es probable que
los técnicos y los profesionales estén esperando
una oportunidad como ésa, pero el jefe de Previsión
Social refiere que desafortunadamente El Salvador sigue siendo
competitivo por la mano de obra barata.
Aunque detalla que ya se hacen gestiones con países
europeos para tratar de emplear a más connacionales.
Y esta vez los beneficiados no serían obreros ni agricultores
como Fidel. Se trataría de técnicos y
profesionales, dice Palacios.
Aquí
hay paz, lo más importante
José
Martel Henríquez siente que ha entrado a Canadá
por la puerta grande. Con una visa de trabajo, con
un empleo en la empresa Maple Leaf, con un curso de
inglés al llegar y ahora incluso está
a punto de llevarse a sus hijos.
María Elena, Marco Antonio y Vanessa Yamileth
sólo están esperando el momento de reunirse
con su padre. Tía, allá voy a
poder estudiar arqueología, y voy a ser cantante,
le comenta Marco Antonio a su tía Ana Yolanda,
la encargada de cuidarlos en El Salvador.
Su padre ya ha pensado en el apartamento donde van
a quedarse y hasta el colegio donde piensa matricularlos.
Es una puerta muy grande la que este país
nos ha abierto, dice vía telefónica
desde Red Deer, Alberta, Canadá.
Llegó allí el 1 de diciembre de 2002.
Veníamos 44, recuerda. Uno de ellos
se regresó porque no aguantó las bajas
temperaturas y otros volvieron al año, cuando
se les había terminado el contrato.
Pero él y nueve compañeros más
entraron en proceso de residencia. La provincia ya
los ha aceptado, cuenta, y ahora esperan la respuesta
del gobierno federal.
Mientras tanto ha trabajado en el área de productos
elaborados, en sobrecargo, y ahora pasa por la matanza
de cerdos. Durante su jornada usa guantes de alambre,
un delantal de lata para evitar un accidente, un casco
y una gabacha.
Allí presencia como matan 1,000 cerdos diarios.
Primero se les da un toque de electricidad y
luego son sacrificados, relata. Labora cuarenta
horas a la semana y su hora de trabajo, señala,
ha experimentado aumentos hasta llegar a $11.45.
En la fábrica tiene compañeros de Guatemala,
de Honduras, de México y hasta de Ucrania y
Etiopía. En Maple Leaf nos han abierto
las puertas de su corazón, vuelve a decir.
Aquí se respira tranquilidad, y lo más
importante, hay mucha paz, agrega.
Atrás quedaron sus estudios de derecho en la
Universidad Tecnológica y los dos años
que pasó sin conseguir un empleo en El Salvador.
Lo único difícil de esta experiencia
ha sido estar lejos de la familia, revela José
Martel.
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| Los
hijos de José Martel junto a su tía
Ana Yolanda, quien se encarga de cuidarlos en El
Salvador. |
Perfil
para aplicar
Sexo: hombre o mujer
Edad: 20 a 40 años máximo
Nivel de estudio: Sexto o noveno grado, bachillerato
máximo.
Experiencia laboral: mínima dos años comprobable
en mecánica, construcción, fontanería,
panadería o carnicería.
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Desperdigados
en el extranjero
* Se estima que 2.5 millones de salvadoreños viven
en diferentes partes del mundo. De éstos, el 94%
se ha concentrado en Estados Unidos (2,215,600).
* Se estima que viven en Canadá 161,853 salvadoreños;
3,265 en México; 63,186 en Centroamérica
y el Caribe; 3,157 en Suramérica; 11,626 en Europa;
18,755 en Australia; 250 en Israel, 77 en Japón
y 27 en China.
Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores |
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