5 de junio de 2005

El mundo de las matemáticas que pinta el científico Marco Centeno se halla colmado de investigaciones científicas y tecnológicas, y esto, cree, puede ayudar a superar la brecha entre un país avanzado y uno en vías de desarrollo.

HMorena Rivera
Fotos: René Estrada


Este matemático salvadoreño está a punto de publicar el libro “Álgebra computacional a través de fracciones continuas”.


Habla de la matemática con propiedad, esa que le concede su experiencia como maestro de cálculo avanzado, de álgebra y de ecuaciones diferenciales parciales en la Escuela Naval de Postgrado, en Monterrey California, Estados Unidos.

Allí también ayuda a redescubrir el camino de los estudiantes de postgrado que quieren especializarse en esa área.

Y en experiencias pasadas ha destacado como investigador científico en genética, patología vegetal, ciencias de la computación e ingeniería espacial.

Todo gracias a las matemáticas, la ciencia que —según este salvadoreño— es capaz de incursionar en muchas otras, e incluso puede llegar a superar el subdesarrollo de los pueblos.

Así lo exteriorizó en días recientes durante una visita a El Salvador, en donde habló, entre otras cosas, de la necesidad de crear un Centro Nacional de Ciencias y Matemáticas para preparar verdaderos talentos en esta ciencia.

¿Por qué dice usted que las matemáticas pueden ser muy importantes en el desarrollo de una nación?

La matemática incursiona en varias ciencias y no al revés. Un matemático puede trabajar en física, en genética, en computación, pero no necesariamente un biólogo debe conocer de matemática.

Nosotros (los matemáticos) creemos que elevando el nivel en esta ciencia se podrá incursionar en otras áreas.

¿Cómo avanzar mucho más allá de una simple materia en el sistema educativo?
No es algo automático. Hay que diseñar programas para que los jóvenes comiencen a aprender matemáticas, no sólo sumar y restar, sino como la rama que es capaz de incursionar en otras ciencias.
No tenemos en el país la cultura para identificar la importancia de la matemática; al contrario, se simplifica y se hace a un lado.

¿Se cree que matemática es sinónimo de inteligencia?
Si se tiene una inteligencia normal, pero se estudia mucho, se puede llegar a ser mejor que el genio que no se dedica a estudiar la matemática.

¿Hay incluso una frustración y miedo hacia las matemáticas?
Tiene mucho que ver con las formas de enseñanza. Muchas veces quienes imparten clases no son matemáticos, y entonces el estudiante percibe la parte robótica y la mecanización de la ciencia. A veces se les pide resolver cincuenta ecuaciones para el día siguiente, pero dos días más tarde se han olvidado de todo.

¿Cuál es la forma adecuada para enseñar entonces?
Quizás decirles: estas ecuaciones vienen de esto, este teorema tiene esta razón de ser, y luego ponerlos a resolverlos. Entonces se van a entender mucho mejor y difícilmente se les va a olvidar en un futuro.

Usted ha hecho investigaciones matemáticas en Estados Unidos. ¿En El Salvador ni siquiera es posible pensar en esa posibilidad?
Aquí no tenemos nada de investigación en este campo, y es el sindrome de un país con poco desarrollo. Hay dos razones para incursionar en esta área, una porque se exige académicamente y otra porque es necesario utilizarla en tecnología, y muchas veces de punta como la exploración satelital.
Entre más se atrasa el país y se aísla del mundo globalizado, menos desarrollo hay en las matemáticas.

¿Debe ser un país con avances tecnológicos y científicos para explorar las matemáticas?

En la India hay industrias avanzadas, pero eso no significa que cuenten con expertos matemáticos. Tampoco pretendemos desarrollar un país con solo formar talentos científicos y con los avances en tecnología.
Pero sí es una parte muy importante. Por ejemplo, hace quince años, Carolina del Norte era un estado muy pobre, pero luego que crearon un Centro Nacional de Ciencias y Matemáticas también se estableció un parque donde se hacen estudios en tecnología. Allí llegan compañías avanzadas a reclutar gente especializada.

¿Cuál sería su propuesta concreta para El Salvador?
Crear un Centro Nacional de Ciencias y Matemáticas y desmitificar el sentimiento que hay hacia esta ciencia. Se podrían formar durante dos años o más jóvenes talentos en este campo, y no sólo para aprender a contar y sumar, porque esa es labor de los contadores.

Matemático en Nueva York

- La visita de Marco Antonio Centeno fue organizada por la Universidad Tecnológica de El Salvador, por la Fundación para el Desarrollo de la Responsabilidad Social (FUNDEMAS) y por la Asociación Shalom Amigos de Israel.
- Este matemático nació en San Salvador el 21 de julio de 1951. Cursó sus primeros estudios en el país. Es graduado de ingeniería civil de la universidad Mariano Gálvez, de Guatemala, y máster en matemática de la Universidad de Cornell, en Nueva York.

 



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