04
de diciembre
de 2005
PERSONAJES
La verdadera historia de Santa Claus
De
niños todos hemos anhelado la llegada del 24 de diciembre
en que Papá Noel o Santa Claus aparece con su
bolsa cargada para traernos los regalos que más esperamos.
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Algunos
le escriben cartas, otros cuelgan botas de la chimenea o la
pared y otros incluso lo esperan con galletas y un vaso de
leche. Pero en realidad, ¿conoces de dónde surge
este fantástico personaje y cómo ha evolucionado
a través del tiempo?
¿Quién de niño no ha soñado con
que llegue Santa Claus por la chimenea o toque a la puerta
y verlo aparecer con su traje rojo y blanco; su barba poblada,
larga y completamente blanca y su sonoro jo jo jo jo?
Sólo cierra los ojos por un instante y piensa en Santa
Claus. Inmediatamente te transportarás al Polo Norte,
lleno de nieve, y verás en tu mente una fábrica
gigantesca de juguetes y regalos que Santa traerá en
un trineo volador el día de Navidad con sus famosos
renos con Rudolph y su nariz roja a la cabeza.
Pero realmente Santa no viene del Polo Norte. ¿Sabías
que fue un obispo turco que vivió en el siglo IV? Te
invitamos a conocer su verdadera historia...
Santa Claus, aquel hombre de barba blanca, patriarcal, protector,
bonachón y tierno, que trae regalos a los niños
y le imprime gran alegría a esta celebración,
se derivó de la historia de San Nicolás, un
obispo de Mira, que se distinguió por su generosidad
y amor hacia los niños.
Nicolás de Mira nació en Parara de Licia, una
antigua provincia del Asia Menor que hoy corresponde a Turquía
y vivió en el siglo IV de la era cristiana. Desde niño
se caracterizó porque todo lo que conseguía
lo repartía entre los pobres. Decía a sus padres:
Sería un pecado no repartir mucho, siendo que
Dios nos ha dado tanto.
Desde joven sintió la vocación por convertirse
en obispo, como su tío materno, el obispo de Mira,
debatiéndose entre su ideal y el anhelo de su padre
por que siguiera sus pasos como comerciante. Al morir sus
padres atendiendo a los enfermos en una epidemia, él
quedó heredero de una inmensa fortuna.
Entonces repartió sus riquezas entre los pobres y se
fue de monje a un monasterio. Después quiso visitar
la Tierra Santa donde vivió y murió Jesús,
y al volver de allá llegó a la ciudad de Mira
(en Turquía), donde los obispos y sacerdotes estaban
en el templo discutiendo a quién deberían elegir
como nuevo obispo de la ciudad, porque el anterior, el tío
de Nicolás, había muerto. Al fin dijeron: Elegiremos
al próximo sacerdote que entre al templo. Y en
ese momento, sin saber esto, entró Nicolás y
por aclamación de todos fue elegido obispo. Por eso
se le llama San Nicolás de Mira.
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| A
través de los años, Santa Claus o Papá
Noel ha sido dibujado con diferentes atuendos, de acuerdo
con el país donde se recuerda. |
De ahí
en adelante el nombre de San Nicolás se extenderá
por toda la región y llegará a traspasar fronteras
y permanecer en el tiempo.
Leyendas de San Nicolás
A San Nicolás se le atribuyen muchas historias y milagros
relacionados con los niños, con ayuda a los pobres
y marineros.
En muchos cuadros lo pintan con unos niños, porque
se cuenta que un criminal hirió a cuchillo a varios
niñitos, y el santo, al rezar por ellos obtuvo su curación
instantánea.
También se cuenta la historia de que en su ciudad había
un anciano muy pobre con tres hijas y no lograba que se casaran
por ser en extremo pobres. Entonces el santo, por tres días
seguidos, cada noche le echó por la ventana una bolsa
con monedas de oro, y así el anciano logró casar
a sus hijas muy bien.
Es patrono de los marineros, porque estando unos marineros
en medio de una gran tempestad en altamar, empezaron a decir:
Oh, Dios, por las oraciones de nuestro buen obispo Nicolás,
sálvanos. Y en ese momento vieron aparecer sobre
el barco a San Nicolás, quien bendijo al mar, que se
calmó, y enseguida desapareció.
Otro día iban a condenar injustamente a tres amigos
suyos que estaban muy lejos. Ellos rezaron pidiendo a Dios
que por la intercesión de Nicolás su obispo
los protegiera. Y esa noche, en sueños el santo se
apareció al juez y le dijo que no podía condenar
a esos tres inocentes. Y fueron absueltos.
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| Viejo
Papá Noel aparecido en una revista norteamericana. |
El emperador
Licino decretó una persecución contra los cristianos
y Nicolás fue encarcelado y azotado, pero siguió
aprovechando toda ocasión que se le presentaba para
enseñar la religión a cuantos trataban con él.
Más tarde llegó el emperador Constantino y lo
liberó a él junto con todos los demás
prisioneros cristianos.
Devoción a San Nicolás
Después de su muerte, el 6 de diciembre del año
345, la devoción por San Nicolás creció,
convirtiéndose en el patrón de niños,
marineros, mercantes, panaderos y viajeros.
Siguiendo la costumbre de Oriente, los marineros del mar Egeo
y los del Jónico tienen una estrella de San Nicolás
y se desean buen viaje con estas palabras: Que San Nicolás
lleve tu timón.
En Constantinopla (Estambul actual) y en Rusia se construyeron
iglesias dedicadas a su nombre y llegó a convertirse
en el patrono de lugares como Campen, Holanda; Nápoles
y Sicilia en Italia; Freiburg en Suiza; Lorena y también
de ciudades en Alemania, Austria, Bélgica y Rusia.
En 1087 sus restos fueron llevados a Bari, en la costa adriática
de Italia, de allí que en occidente se le conoce como
San Nicolás de Bari, y su imagen se esparció
por Italia.
En Mira se decía que el cuerpo del obispo sudaba una
suave mirra que curaba a los enfermos. El fenómeno
no se interrumpió con el traslado de los restos; según
se dice, y un aceite conocido como el Manna di San Nicola
sigue brotando de su cuerpo. Cientos de feligreses siguen
visitando sus restos.
San
Nicolás se despoja de su hábito
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NOMBRES
DE SANTA CLAUS
Estados
Unidos:
Santa Claus
Francia: Père Noël
Gran Bretaña:
Father Christmas
España: Papá Noel
Alemania: Sankt Nikolaus
Holanda:
Sanct Herr Nicholaas o
Sinterklaas
Asia: San Nicolás
Rusia: Kolya
Austria y Suiza: Niklas
Baviera: Pezel-Nichol
Tirol: Semiklaus
Ex Checoslovaquia:
Svaty Mikulas
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Con el
pasar de los años, la imagen de San Nicolás
se fue transformando gracias a la imaginación de varios
personajes.
La cruz de su pecho desapareció, así como sus
accesorios de obispo fueron remplazados por el famoso traje
rojo y blanco, las botas y cinturón negro y el infaltable
gorro rojo.
Todo comenzó hacia 1624 cuando emigrantes holandeses
llegaron al territorio americano y fundaron la ciudad de Nueva
Amsterdam, que más tarde se convertiría en Nueva
York. Allí erigieron una imagen de San Nicolás
e hicieron todo lo posible por mantener su culto y sus tradiciones.
Su devoción por Sinterklaas o Sinter
Klaas (de ahí Santa Claus) era tan arraigada
y pintoresca que escritores americanos empezaron a escribir
sobre este personaje.
El primero en hacerlo fue Washington Irving, que en 1809 publicó
La historia de Nueva York según Knickerbocker,
donde describió cómo San Nicolás se convirtió
en un hombre mayor, generoso y sonriente, que vestido con
sombrero de alas, calzón y pipa se dedicó a
arrojar regalos por las chimeneas. Irving llamó a este
personaje el guardián de Nueva York, lo
que hizo que ganara popularidad entre los norteamericanos.
Posteriormente aparecería un poema titulado Una
visita de San Nicolás, publicado en 1823 por
el periódico El Centinela, de Nueva York,
que contribuyó a la evolución de los rasgos
típicos del personaje.
En éste, San Nicolás aparecía sobre un
trineo tirado por renos y adornado con campanillas. Su aspecto
adquirió rasgos de los gnomos, su estatura se hizo
más baja y ganó peso.
A esas alturas era tal su popularidad que Washington Irving
y algunos de sus amigos crearon en 1835 una sociedad literaria
dedicada a San Nicolás.
En 1863 el periódico Harpers Weekly
publicó el primer dibujo de Santa, elaborado por el
inmigrante alemán Thomas Nast, reconocido dibujante
y periodista. Santa Claus aparecía con una figura próxima
a la de un gnomo en el momento de entrar por una chimenea.
En los años posteriores, sus dibujos fueron cambiando
a una imagen más parecida a la actual. Santa Claus
dejó de ser una figura típicamente religiosa
y se convirtió en personaje de la Navidad, como un
emblema de paz, amor, ayuda y prosperidad.
Su imagen empezó a aparecer en postales hacia 1886,
gracias al impresor Louis Prang, y numerosas tiendas comenzaron
a usarla para fines publicitarios.
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En
1930 una bebida dio impulso a este personaje, presentándolo
escuchando peticiones de niños.
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El momento
más importante para la imagen de Santa Claus ocurrió
en 1930 cuando una marca de sodas lanzó su campaña
publicitaria navideña en la que Santa aparecía
escuchando peticiones de niños en un centro comercial.
La imagen se repetiría año tras año,
con dibujos del sueco Habdon Sundblom, que un año más
tarde dio el aspecto de un hombre alto, grueso, de rostro
alegre y bondadoso, ojos pícaros y amables, y vestido
de color rojo con ribetes blancos.
Los dibujos y cuadros que Sundblom pintó entre 1931
y 1966 fueron reproducidos en todas las campañas navideñas,
y tras la muerte del pintor en 1976, su obra ha seguido difundiéndose.
Hoy la Navidad sin Santa Claus es inimaginable. Aparece en
postales, cuentos, películas, carteles, vasos, vajillas,
toallas, adornos, manteles... y es una de las figuras de más
popularidad en todo el mundo. Su imagen ya nada tiene nada
que ver con el obispo de Mira, de donde surgió este
personaje.
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