|
|
2
de enero de 2005

El
mercado ha crecido paulatinamente para dejar de ser una mera
actividad local y convertirse en un imán para turistas
de todo el mundo y en un factor importante de ingresos para
el municipio.
 |
| La
ciudad alemana de Núremberg atrae a millones de
visitantes al Mercado Navideño del Niño
Jesús. |
La ciudad
alemana de Núremberg volvió a atraer a millones
de visitantes al Mercado Navideño del Niño Jesús,
una feria de renombre nacional e internacional que cultiva
las más antiguas tradiciones navideñas alemanas.
Colas interminables de gente serpenteaban entre los 185 puestos
de madera, algunos centenarios, decorados en los tradicionales
colores rojo y blanco de la región de Franconia y el
verde de los ramos de pinos.
Millares de luces de velas completaron un panorama navideño
idílico.
El inicio del mercado es, de por sí, toda una atracción.
Por la tarde y como por arte de magia se apagan de una vez
todas las luces del casco histórico de la ciudad.
Miles de personas esperan a oscuras la campanada de la Iglesia
de Nuestra Señora a las cinco y media en punto, seguida
por la fanfarria de las trompetas que anuncia el comienzo
de la ceremonia.
Allí se prenden unos potentes reflectores que iluminan
el atrio de la Iglesia, donde espera, en la galería
alta, el Niño Jesús, encarnado esta vez por
una estudiante secundaria de la ciudad. El Niño Dios
pronuncia el tradicional Prólogo y da por
inaugurado el mercado.
El Niño Dios de esta edición fue una joven de
18 años que se impuso entre 56 candidatas. Vestida
con una túnica dorada, rizos de ángel y una
corona, Christin Stauber ha cumplido el sueño
de la infancia.
Además de la apertura del mercado deberá cumplir
un verdadero maratón de compromisos en hospitales,
asilos de ancianos, escuelas y jardines de infantes.
Desde 1628
La figura del Niño Dios surge en Alemania en el marco
de la reforma de la Iglesia impulsada por el alemán
Martín Lutero, en la que se reemplazó a San
Nicolás (Nikolaus) y a San Martín por el Niño
Jesús como portador de presentes. La antigua ciudad
real de Núremberg se sumó pronto a la Reforma,
sentando las bases para el gran mercado del Niño Jesús.
La prueba más antigua de la existencia de la feria
es una fuente ovalada de madera que data de 1628 y en cuyo
reverso se puede leer la inscripción Kindles-Marck.
 |
| Vestida
con una túnica dorada y una corona, Christin Stauber
ha cumplido el sueño de la infancia:
inaugurar el mercado navideño. |
La
feria fue erigida inicialmente para los ricos de la ciudad,
los únicos que podían darse el lujo de comprar
regalos a sus niños, explica Daniel Guertler,
de una organización de estudios de historia de Núremberg.
El mercado fue creciendo paulatinamente para dejar de ser
una mera actividad local y convertirse en un imán para
turistas de todo el mundo y en un factor importante de ingresos
para el municipio.
Un estudio reveló que en 2000, la ciudad facturó
unos 67 millones de euros (90 millones de dólares)
gracias a este evento de 17 días de duración.
La mayoría de los cerca de dos millones de visitantes
provenían de la zona de Núremberg, pero unos
100.000 pernoctaron en la ciudad, ubicada en el sureste alemán.
Más allá de las cifras, el mercado del Niño
Jesús sigue siendo una vivencia para los sentidos.
Es el único evento que se puede identificar por
el aroma, sostiene el etnólogo Berthold Heizmann.
La luz y los olores despiertan en muchos visitantes recuerdos
de la infancia y cumplen una importante función social.
En los 90, la feria fue exportada a Estados Unidos. Desde
entonces, cada año se erige una copia del mercadillo
en una plaza céntrica de Chicago, donde se pueden degustar
las típicas galletas de especias y salchichas importadas
de Núremberg, así como el Gluehwein,
vino tinto con especias para combatir el frío.
La idea surgió de la sede de comercio germano-estadounidense
en Chicago con el fin de borrar un poco la imagen de ciudad
nazi que arrastra Núremberg, donde tuvieron lugar los
monumentales congresos del partido nacionalsocialista y los
juicios a los jerarcas nazis tras la Segunda Guerra Mundial.
Esta imagen de Núremberg está especialmente
arraigada en los norteamericanos, explica Norbert Schuergers,
director de relaciones internacionales de la ciudad.
|