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2 de enero de 2005

Turistas
podrán seguir en Paraguay y Brasil la red de senderos
que siglos atrás transitaban los indígenas en
busca de la tierra sin maldad.
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En 1524 fueron transitados por el conquistador español
Alejo García. Hoy, los senderos del Tapé Avirú
son rescatados del olvido por científicos y autoridades
gubernamentales de Paraguay y Brasil que intentan recuperar
la cultura guaraní.
Esos senderos son una antigua red que los indígenas
fueron tejiendo en su constante búsqueda de una Tierra
sin mal, y que unió lo que hoy es el sureño
estado brasileño de Santa Catarina con los contrafuertes
andinos peruanos, pasando por Paraguay y Bolivia.
Seminómadas, los indígenas guaraníes
organizaban constantes migraciones que combinaban lo económico
con lo religioso, explicó a Tierramérica
el historiador Rubén Darío Lugo.
Por un lado, buscaban una tierra mítica en la que creían
que no existía la maldad, una suerte de cielo,
según la concepción cristiana, donde las personas
vivían eternamente felices, agregó Lugo,
licenciado en historia por la Universidad Nacional de Asunción
(UNA).
Pero las tribus también dejaban atrás tierras
que ya no les ofrecían sustento, y buscaban metales
preciosos como los que sabían que poseían los
incas, aunque no para acumularlos como riqueza,
sino porque para ellos el refulgente oro era el símbolo
de algo divino, aseguró el investigador.
Cuando Alejo García naufragó en 1516 frente
a las costas de lo que hoy es Santa Catarina, no le quedó
más remedio que quedarse a vivir en la región,
y ocho años después, tras aprender el idioma
guaraní, salió al frente de una expedición
de dos mil indígenas hacia el Perú.
Guiado por los nativos, recorrió los actuales territorios
de Paraguay y Bolivia, y logró sus ansiados tesoros,
pero al regreso fue muerto por los propios guaraníes
en lo que hoy es la ciudad de San Pedro de Ycuamandiyú,
capital del norteño departamento paraguayo de San Pedro.
Desde enero de este año, la Secretaría Nacional
de Turismo paraguaya (Senatur) está embarcada en un
proyecto para transformar los senderos del Tapé Avirú
en un recorrido turístico que ayudará
a rescatar del olvido a la cultura guaraní y a revalorizar
la historia de la Tierra sin mal, dijo a Tierramérica
Rosana González, doctorada en historia por la UNA.
González forma parte del equipo de profesionales que
asesora a la Senatur e integró una delegación
paraguaya que visitó Brasil a mediados de este año
para interiorizarse del trabajo que en idéntico sentido
realizan sus pares brasileños con el Proyecto Peabirú.
Los brasileños nos llevan diez años de
ventaja y están muy avanzados, destacó.
La historiadora dijo que Santa Catarina y el vecino estado
de Paraná buscan atraer turistas con actividades que
incluyen recrear lo que los investigadores piensan que fueron
los itinerarios del Tapé Avirú.
La ruta prehispánica era señalizada, con referentes
geográficos muy específicos, entre ellos ríos,
cataratas y cerros, por ejemplo el Salto del Monday en la
ciudad Presidente Franco o el Cerro Lambaré en Asunción.
Siguiendo los trazados de carreteras ya existentes,
también proponen actividades de ecoturismo, contacto
con comunidades nativas, recorridos por museos y explicaciones
de la cosmovisión guaraní, agregó
González, que destacó la idea de un planetario
ambulante en el que se mostrarán las constelaciones
astrales identificadas por esta cultura.
Asunción y los gobiernos estatales brasileños
estudian cómo integrar ambos proyectos.
Del lado paraguayo se pretende que los turistas recorran departamentos
del este del país por los que pasó Alejo García,
y tras una escala en Asunción, sigan hacia la árida
región chaqueña del oeste.
Se está viendo la forma de que Bolivia también
forme parte del recorrido, explicó González.
Los impulsores del proyecto Tapé Avirú solicitaron
fondos a la Organización de las Naciones Unidas para
la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), según
Juan Manuel Prieto, asesor de Senatur encargado del seguimiento
de los trabajos.
De ambos lados de la frontera, las autoridades han consultado
sobre el proyecto a representantes guaraníes. En Brasil,
según González, se logró apoyo, siempre
y cuando se respete su cultura y sus tradiciones.
Entre tanto en Paraguay se consiguió la participación
de Margarita Mbywangy, cacique de la etnia aché (de
la rama tupí guaraní) de la nororiental localidad
de Kuetuby.
Mbywangy nos ha proporcionado valiosas informaciones
y dio una notable ponencia en el encuentro que tuvimos en
Ciudad del Este, comentó Prieto.
Pero Tapé Avirú requiere un largo proceso,
pues aunque ya tenemos identificadas varias estaciones del
camino prehispánico de los guaraníes, faltan
investigaciones para el trazado definitivo de los trechos,
destacó.
Del lado paraguayo, juega en contra la falta de infraestructuras
vial y hotelera, y es necesario pacificar varias zonas hoy
azotadas por conflictos sociales, relacionados con reclamos
de organizaciones de campesinos sin tierra, en
el departamento de San Pedro.
Corresponsal de IPS
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