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Edición
del 31 al 7 de noviembre de 2004

La
nueva obra de Gabriel García Márquez, Memorias
de mis putas tristes, refleja el sórdido mundo
de la prostitución infantil y los caprichos sexuales
de un anciano.
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Memorias
de mis putas tristes tiene varios puntos de referencia
para señalar, desde la publicación pirata de
la obra, el rumor de dos finales, el hecho que sea el nuevo
libro de un premio Nobel y luego el argumento del nonagenario
que solicita los servicios sexuales de una niña de
14 años, un claro abuso de menores.
El lanzamiento de esta obra, que estaba programado para el
27 de octubre, fue adelantado por siete días en la
mayoría de los países latinoamericanos, incluso
El Salvador, debido al aparecimiento de un lote de libros
no autorizados en Bogotá, Colombia.
Un problema que pudo haberse originado cuando alguien, supuestamente,
encontrara una edición defectuosa en el basurero de
la imprenta, de donde aprovechó para copiar ilegalmente
la obra y distribuirla antes de que saliera la original, según
había informado Radio Cadena Nacional, de Colombia.
Frente a esta situación, algunos medios de comunicación
informaron que García Márquez había escrito
un nuevo final para su libro, para contrarrestar la venta
ilegal. No obstante, el premio Nobel colombiano aseguró
que no hay dos finales porque yo pongo el
punto y me olvido, lo demás es cosa de los editores,
según la entrevista que le hiciera el periódico
Monitor, de México, y citado por la agencia alemana
de noticias DPA.
Sobre la obra
Escrito con una estructura lineal y una prosa ágil
y muy clara, la nueva obra de Márquez no presenta vestigios
del realismo mágico que lo caracterizó en su
obra Cien años de soledad. Por supuesto
que hay una redacción creativa, con descripciones ingeniosas,
relatos cómicos y muy pícaros.
En este libro se plantea la historia de un anciano, periodista,
escritor y profesor jubilado que quiere pasar un momento sexualmente
divertido con una virgen, por lo cual contacta a la proxeneta
Rosa Cabarcas, quien le consigue una niña pobre de
14 años.
Esta menor trabaja en una fábrica pegando botones,
por lo que extenuada, desde la primera cita se mantiene dormida
en la cama, en espera de quien la desvirgará. No obstante,
el viejito, al verla tan cansada prefiere no despertarla y
sólo se complace con verla desnuda.
Las citas continúan, y las acciones son similares;
no hay contacto sexual, sólo complacencia, pero en
el vetusto se enciende la llama del amor, enamorándose
al grado de llegar a la desesperación cuando pierde
contacto con ella.
Y es aquí donde se da el leitmotiv de la obra, de cómo
un hombre longevo pudo encontar el sentido de la vida gracias
al amor, un sentimiento que al final descubre que es correspondido,
por lo que la dicha le hace ver la existencia de otra manera,
y confirma que para el amor no hay edad.
Según el escritor y periodista colombiano Heriberto
Fiorillo, la novela de Márquez rinde homenaje
al escritor japonés Yasunari Kawabata, premio
Nobel de Literatura 1968. Kawabata mezcla realismo y fantasía
en su obra, y ha explorado, de manera melancólica,
el sexo en la vida de los ancianos. Incluso Márquez
ha incluido un epígrafe de la obra de Kawabata La
casa de las bellas dormidas.
En todo caso, el nuevo libro de Gabriel García Márquez
refleja hábilmente un tema real del amor en el ocaso,
pero a la vez muestra el asunto morboso y polémico
del abuso de menores, la prostitución y la doble moral
que existe en la sociedad por los siglos de los siglos...
Ficha
bibliográfica
Título:
Memorias de mis putas tristes
Autor: Gabriel García Márquez
Precio: $13
Distribuye: Carvajal, S.A. Tel. 289-9674
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