Edición del 30 al 5 de junio de 2004

Después de tres años de haberse recuperado las osamentas
fosilizadas en la ribera del río Tomayate, en el municipio de
Apopa, el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura)
construirá allí un centro de interpretación paleontológica.

Orsy Campos
Fotos: Maritza Santos y Concultura


Mandíbula de mastodonte, que data de tres millones de años, encontrada en el ribera del río Tomayate en Apopa.

El sitio paleontológico Tomayate ya no será un lugar exclusivo para los investigadores, ya que en junio próximo iniciarían los trabajos para la creación de un centro interpretativo, donde los visitantes podrán conocer mejor uno de los descubrimientos más importantes de fósiles del país, que datan de hace más de tres millones de años.

Según el presidente saliente de Concultura, ingeniero Gustavo Herodier, el proyecto en sí consiste en construir un lugar para que sea visitado por estudiantes de cualquier nivel y público en general, en donde recibirán información acerca de las investigaciones realizadas en la ribera del Tomayate.

Asimismo tendrán la oportunidad de visitar la zona de extracción de los fósiles, permitiendo con esto que el visitante tenga un mayor acercamiento al trabajo paleontológico, el cual ha dejado al descubierto un verdadero cementerio que se remonta a la prehistoria.

El Centro de Interpretación (ver infográfico) abarcará un poco más de una manzana de terreno, que tendrá un sendero interpretativo con rótulos informativos para que el visitante comprenda por qué es tan importante el hallazgo de estos fósiles, y que descubra a cuál era geológica pertenecen, además de la relación que hay con la fauna de Norteamérica y Suramérica de hace millones de años.

También habría una bodega donde no sólo se almacenarán los fósiles que se sigan extrayendo, sino que ahí también habrá restauradores, quienes enseñarán al público cómo realizan su trabajo especializado de restauración y protección de ese material tan delicado que se mantuvo escondido por millares de siglos.

La construcción del Centro de Interpretación Paleontológica está proyectada para realizarse a mediano plazo, con un máximo de dos años.

El costo aproximado de este proyecto es de $1,600,000, utilizando fondos propios del gobierno salvadoreño. De hecho la iniciativa fue presentada al Ministerio de Hacienda para que sea contemplado en el presupuesto de 2004, señala el ingeniero Herodier.

Sin enbargo, a partir de junio, Concultura comenzaría con la preparación de los senderos. No obstante, para los trabajos más fuertes, como el centro de interpretación, el grupo escultórico, el mirador, la glorieta y la bodega será necesaria la aprobación del presupuesto, y será el presidente entrante de Concultura que continuaría con este proyecto.

La mina de fósiles

A principios del año 2001, don Teófilo Reyes Chavarría, un albañil de 45 años, residente en un terreno próximo al río Tomayate, en Apopa, descubrió por casualidad los restos fosilizados de algunos animales, a los que él consideraba que eran dinosaurios, debido al gran tamaño de las piezas óseas.

La bióloga Ana María Rivera demuestra como se conservan los fósiles.

Chavarría mostró ese material a su vecino Carlos Peña, quien, siendo director de comunicaciones de Concultura llevó las piezas al director de la institución, el ingeniero Herodier, quien pronto envió las muestras al Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán.

Fue aquí donde los especialistas determinaron que los huesos eran los restos de un mastodonte, un mamífero con una forma parecida al actual elefante, que según las pruebas de carbono 14 exisitió hace tres millones de años.

Esto dio la pauta para que en abril de 2001se iniciara una investigación científica en la ribera del río Tomayate, y para eso fueron destacados tres paleontólogos salvadoreños.

Después de cuatro meses de colectas fueron recuperados más de 1,200 restos óseos folisizados, entre fragmentos y piezas completas, pertenecientes a 23 especies de animales, en su mayoría mamíferos, señala el ingeniero Herodier.

En el hallazgo destacan las osamentas de varios tipos de mastodonte y perezoso gigante; también encontraron antecesores de caballo, camellos, así como los restos de venados, ratas, tortugas, armadillos gigantes, cocodrilo y el felino de dientes de sable, entre otros.

Esto convierte a Tomayate en el sitio paleontológico más grande en cantidad y biodiversidad de vertebrados de El Salvador y Centroamérica, con restos fósiles que por millones de años estuvieron escondidos entre la tierra, pero que ahora son exhibidos en el Museo de Historia Natural, ubicado en el Parque Saburo Hirao.

Detalles de la investigación

- Los fósiles encontrados en la ribera del Tomayate no son de dinosaurios, ya que éstos existieron en la tierra durante el período Jurásico (era Secundaria o Mesozoica), hace 180 millones de años, mientras que los fósiles del Tomayate son en su mayoría mamíferos de la era Cuaternaria, de hace tres millones de años.

- La presencia de aves fósiles es un hecho excepcional, ya que sus huesos se deterioran con facilidad. Su hallazgo es el primero en nuestro país.

- En el sitio se han encontrado dos tipos diferentes de caballos fósiles.

Fósil hallado en la ribera del Tomayate.

 



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